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VERSOS Y AVERSOS: CUANDO LA FORMA SE CONVIERTE EN DESTINO
VERSOS Y AVERSOS: CUANDO LA FORMA SE CONVIERTE EN DESTINO
SECCIÓN 1 · TÍTULO Y AUTOR
Obra: Versos y Aversos
Autor/a: José C. Balagué Doménech
Editorial: Editorial Poesía eres tú, 2026
José Carlos Balagué Doménech, que firma sus composiciones con el seudónimo tipográfico josecarlosbalague, publica con este volumen su primer poemario en el circuito editorial español. Pertenece a la generación de poetas que vivieron la mayor parte del siglo XX —la posguerra, la Transición, la emigración a Argentina— y llegan al siglo XXI con una vida ya sedimentada. No hay obra anterior publicada con la que compararlo, lo que convierte este libro en una irrupción tardía pero sin deudas de catálogo. El elemento biográfico más visible en el libro es la experiencia del duelo repetido. La obra alcanza la dimensión de un testimonio total: no de un episodio vital, sino de una vida entera volcada en la página sin selección defensiva.
SECCIÓN 2 · RESUMEN
El inventario como movimiento
Versos y Aversos no documenta estados de ánimo ni atraviesa etapas; propone un inventario. Un inventario de las formas que adopta el deseo cuando tiene que durar toda una vida y seguir siendo honesto. No es un cancionero en el sentido petrarquista —no hay una amada única idealizada que organice el discurso—, ni es un dietario emocional con progresión cronológica visible. Es un catálogo razonado de la experiencia erótico-afectiva masculina, ordenado por modalidad formal y temática, no por cronología sentimental.
La lógica interna avanza desde lo general —el amor y el desamor como categorías— hasta lo específico autobiográfico de los poemas dedicados a las dos esposas fallecidas, pasando por lo sensual, lo filosófico-existencial, lo geográficamente situado en Argentina y lo formalmente experimental. Esta progresión no es lineal ni espiral; funciona como un archivo que admite múltiples entradas y propone lecturas distintas según por dónde se acceda. El sistema emocional implícito es uno solo: la honestidad como valor poético supremo. Balagué Doménech sostiene que la poesía que no arriesga la verdad incómoda no merece ese nombre.
SECCIÓN 3 · ANÁLISIS DE ELEMENTOS LITERARIOS
3.1 Estructura: El archivo como arquitectura de la integridad
El poemario se organiza en siete grupos temáticos más una sección dedicada que funciona como segunda parte. El primer grupo (Amor y Desamor) establece el territorio emocional con un movimiento que va del amor activo al desamor resuelto. El segundo (Sensuales) desciende de lo emocional a lo corporal sin mediación. El tercero (Miscellaneous) abre el libro hacia la filosofía, la sátira y la ética cotidiana. El cuarto (Producción Argentina) introduce una dislocación geográfica y lingüística que territorializa la experiencia. El quinto y sexto grupos (Surrealistas, Abstractos, Minimalistas) llevan la propuesta teórica del Prefacio hasta sus consecuencias formales extremas. La segunda parte —los Dedicados a Mayte y Graziella— funciona como el centro de gravedad emocional del volumen: todo lo que precede encuentra su peso real aquí.
La estructura no contradice el contenido: lo replica. La decisión de no separar versos de aversos —explícitamente descrita en la Sinopsis (p. 13)— reproduce en la arquitectura del libro la misma negativa a jerarquizar que opera en su poética: lo medido y lo libre, lo lírico y lo prosaico, conviven porque en una vida también conviven.
3.2 Estilo y Lenguaje: La desnudez como programa estético
Balagué Doménech trabaja con un sistema dual que el Prefacio teoriza explícitamente: el verso (sujeto a métrica y rima) y el averso (libre de ellas). Esta dualidad no es solo formal; refleja una posición sobre la poesía: que la belleza puede residir tanto en la forma medida como en la prosa con densidad suficiente para «trascender a filosofía» (p. 8).
Los versos medidos recurren principalmente a la octava, la cuarteta de rima consonante y el soneto. La anáfora es el recurso dominante: en «Quiero morir de noche / debajo del almendro» (p. 31), la repetición del sintagma inicial convierte cada estrofa en variación sobre un mismo núcleo de deseo y muerte, creando tensión acumulativa sin necesidad de argumento. La enumeración acumulativa construye el cuerpo amado en «Qué me enamoró de ti» (p. 35): el catálogo físico —tersura, hermosura, turgencia— desemboca bruscamente en «La pureza de tu alma», produciendo el vuelco emocional que el lector no anticipaba. La sinestesia opera en «sinfonías cromáticas de olores» (p. 253), donde el olfato se musicaliza y el color adquiere fragancia, creando una percepción fusionada que replica el estado de arrobamiento que el poema describe.
El registro oscila deliberadamente entre el léxico culto («amplexo», «ataraxia», «escatológica», «ataraxia imperturbabilidad») y el coloquial más llano («y así estoy hoy como estoy»), con el lunfardo argentino como tercer nivel. Esta oscilación no es descuido; produce el efecto de una voz que no adapta su experiencia a ningún decoro literario preexistente.
3.3 Ambientación: El cuerpo como único territorio fijo
Versos y Aversos construye un paisaje predominantemente interior. El espacio físico aparece solo cuando está cargado de memoria o de deseo: la almohada que «olvidó tu olor» (p. 58), las cenizas esparcidas «bajo siete cipreses en círculo» (p. 239), el almendro florido que «en las primaveras tanto le gustaba mirar» (p. 241). Estos objetos no funcionan como ambientación; son depósitos de tiempo.
La temporalidad del libro es fundamentalmente retrospectiva. La frase «el futuro era esto» (p. 108) sintetiza la operación temporal del volumen entero: el futuro ya llegó, y el presente es solo el lugar desde donde se mide la distancia con lo que fue. El único espacio físico con entidad propia es Buenos Aires —la catrera, el conventillo, el remís, la ESMA—, que funciona como el espacio de la segunda vida, del reencomienzo y, en un único poema de ruptura política, del horror histórico que el libro no puede ignorar.
SECCIÓN 4 · INTERPRETACIÓN Y JUICIO CRÍTICO
4.1 Interpretación: La poética de la integridad sin filtro
La tesis que sostiene este poemario no es sobre el amor; es sobre el derecho a decirlo todo. Balagué Doménech construye un sujeto poético que se niega a seleccionar qué aspectos de su experiencia son dignos de ser poesía. Esta negativa es, en sí misma, un gesto filosófico: afirmar que la totalidad de lo vivido —el deseo explícito, el duelo inconsolable, la duda religiosa, el fracaso amoroso, la vejez del cuerpo— tiene el mismo valor testimonial.
Esta posición conecta, por vía oblicua, con la tradición del confessional poetry anglosajón (Lowell, Sexton), aunque la genealogía más cercana es la poética de la experiencia española de los años ochenta, que rehabilitó la primera persona y la cotidianeidad como materiales poéticos legítimos. Balagué Doménech lleva esa premisa hasta un extremo que sus predecesores no alcanzaron: no solo habla desde la experiencia sino que incluye la experiencia que incomoda al decoro literario.
La intertextualidad explícita revela el sistema de valores del libro. Las «Reminiscencias» (pp. 162-167) citan a Cardenal y a García Lorca como puntos de partida declarados. El poema «Al perderte yo a ti» advierte que es «reminiscencia, mejorada, que no plagio» del texto de Cardenal: esta aclaración no es humildad sino poética. El autor no oculta la deuda; la transforma públicamente y la firma. Es una forma de honestidad que se extiende a todos los materiales del libro.
El gesto filosófico más significativo aparece en «CUANDO» (pp. 114-115): una larga anáfora que acumula todas las formas posibles de la pérdida —afectiva, económica, física, social— para concluir sin consuelo: «Pero a los que no creemos, ¿qué nos quedará? / Nos quedará la nada». Es la única respuesta posible para un sujeto que ha decidido no mentirse a sí mismo, y su austeridad la hace más sólida que cualquier consolación lírica.
4.2 Juicio Crítico
Originalidad: La originalidad formal reside en el Prefacio como manifiesto poético activo. La distinción verso/averso, y su extensión lógica hasta el surrealismo y el abstraccionismo poéticos, no tienen precedente claro en la poesía española contemporánea. Los poemas abstractos (pp. 199-204) —compuestos de palabras que no pertenecen a ninguna lengua— constituyen un experimento genuino. Su integración en el volumen es más programática que emocionalmente necesaria, pero la coherencia teórica es real. Dentro de la poesía de la experiencia, el libro se inscribe con comodidad, aunque su escala biográfica —incluir las muertes de dos esposas sin retórica consoladora— lo distingue de los registros más selectivos y contenidos de esa tradición.
Coherencia: La coherencia es tonal más que formal. El tono —desnudo, sin ironía protectora, sin ornamento defensivo— se mantiene desde el primer poema hasta el último. Sin embargo, la amplitud del volumen (más de doscientas composiciones) genera inevitablemente desequilibrios de calidad. Algunos poemas de Miscellaneous tienen densidad filosófica real; otros funcionan más como versificación de ideas que como poemas. Esta extensión es a la vez la virtud y la limitación más visible del libro: la misma decisión que lo hace honesto es la que lo hace desigual.
Impacto emocional: El libro funciona con mayor intensidad para lectores que han vivido el duelo adulto: la pérdida de un compañero de vida después de años de convivencia. El poema «Horas de Amargura» (p. 212) alcanza una honestidad que no depende de virtuosismo retórico sino de la precisión de los detalles: «Le acaricio con ternura una y otra vez y otra y otra la frente, / los cabellos. Permanece con los ojos cerrados, inconsciente, esperando, / sin percibirlo, la muerte». Para lectores sin esa experiencia, las composiciones más explícitamente eróticas pueden crear una distancia difícil de negociar dentro del mismo volumen.
Contribución al género: El libro aporta a la poesía de la experiencia española un territorio que esa tradición ha evitado sistemáticamente: la vejez como sujeto poético no depurado. Balagué Doménech escribe sobre el cuerpo que envejece («advierto compungido estoy hecho un viejo», p. 42), sobre el deseo que persiste cuando la capacidad física disminuye, sobre la muerte sin fe religiosa y sin red metafísica. Estos son territorios que la poesía española más visible de los últimos años ha preferido no cartografiar.
La limitación principal del poemario es estructural: la ausencia de criterio de selección editorial. La decisión de incluirlo todo —principio legítimo como postura filosófica— produce un volumen cuya lectura secuencial resulta agotadora. Un número significativo de composiciones habría ganado en fuerza si hubiera sido sostenido por el peso de menos vecinos. La inclusión de todo el material nivela lo excepcional con lo ordinario, restando impacto a los poemas que genuinamente lo merecen.
SECCIÓN 5 · CONTEXTO HISTÓRICO Y CULTURAL
5.1 Contexto Histórico: Una generación que vivió el siglo completo
Tres fenómenos históricos permean el libro de manera profunda, no decorativa. El primero es la secularización acelerada de la sociedad española: la duda religiosa no aparece en el libro como crisis personal sino como dato generacional. «Creo que no creo» (p. 112), «Pero a los que no creemos, ¿qué nos quedará? / Nos quedará la nada» (p. 115). Balagué Doménech no debate si Dios existe; parte de la asunción práctica de que no, y escribe desde esa intemperie. La ausencia de fe no es angustia existencialista al modo del siglo XX; es una resignación lúcida que tiñe todo el libro de una gravedad muy particular.
El segundo fenómeno es la dictadura argentina y la ESMA. El poema «El Monstruo» (pp. 194-196) describe con detalle clínico la rutina de un torturador: el lavatorio de las manos ensangrentadas, los besos a la familia al regresar a casa. Es el único poema político del libro, y su inserción en la sección de Producción Argentina no es accidental: señala que la experiencia argentina del autor incluye el conocimiento —probablemente cercano— de ese horror, y que la poesía honesta no puede fingir que no existió.
El tercero es la longevidad como condición nueva. Balagué Doménech escribe sobre el cuerpo que dura más de lo que esperaba, sobre el deseo que sobrevive a dos duelos, sobre el tiempo que se acumula sin sentido obvio. Esta es una experiencia demográficamente nueva para España, y el libro la registra sin dramatismo innecesario.
5.2 Contexto Cultural: La poesía de la experiencia en su fase tardía
Versos y Aversos pertenece a la corriente de la poesía de la experiencia española, pero representa una variante que podría llamarse poesía de la integridad biográfica: la decisión de no excluir ningún material de la propia vida, independientemente de su adecuación a los códigos literarios vigentes.
Esto lo sitúa en tensión productiva con las dos corrientes más visibles del mercado poético actual. Por un lado, la poesía de base Instagram —accesible, fragmentaria, centrada en el desamor como experiencia universal joven— no puede acoger un libro de esta escala, esta edad del sujeto y esta densidad biográfica. Por otro, la poesía conceptual o experimental institucionalizada no tiene espacio para la honestidad autobiográfica sin elaboración teórica continua.
Lo que el libro evita conscientemente es la ironía como escudo. La poesía española más reconocida de los últimos años usa la ironía para proteger al sujeto de la exposición total. Balagué Doménech renuncia a esa protección. Esa renuncia lo hace vulnerable a la crítica; también lo hace genuinamente singular.
SECCIÓN 6 · COMPARACIÓN CON OTRAS OBRAS
Tradición del siglo XX: Ecos y Distancias
Gustavo Adolfo Bécquer: El propio Balagué Doménech lo invoca en «Volverán pronto las negras golondrinas» (p. 243), eco deliberado de las Rimas. El contacto está en el uso del amor como detonador de la temporalidad: ambos poetas escriben sobre lo que el amor hace al tiempo. La distancia fundamental es que Bécquer idealiza la amada hasta la abstracción —«tú no volverás»— mientras Balagué Doménech escribe desde el cuerpo concreto: el olor de la almohada, las cenizas en el frasco de vidrio. Uno hace poesía del anhelo; el otro, de la materia que queda.
Pablo Neruda: El catálogo sensorial del cuerpo amado presente en «Qué me enamoró de ti» (p. 35) recuerda el inventario nerudiano de los Veinte poemas de amor. Pero donde Neruda construye cosmología —el mar, la tierra como extensiones del cuerpo femenino—, Balagué Doménech permanece en lo táctil y lo íntimo sin expansión cósmica. El amor nerudiano es fenómeno natural; el de Balagué Doménech es fenómeno humano, con toda la fragilidad que eso implica.
Ernesto Cardenal: La «reminiscencia» explícita de su poema (p. 162) señala un parentesco real: la lengua llana, el verso libre como vehículo de la verdad emocional, la desmitificación del amor como pérdida mutua. La distancia está en el soporte: Cardenal escribe desde una fe religiosa y política que organiza el dolor y lo da sentido; Balagué Doménech escribe desde la ausencia de ambas y desde la aceptación de que esa ausencia no tiene remedio lírico.
Federico García Lorca: El eco de «La casada infiel» en «A la orilla del río» (p. 163) es declarado. El contacto es la sexualidad como experiencia vital no culpable, el cuerpo como verdad. La distancia está en el tono: donde Lorca usa el mito y la canción popular para universalizar la experiencia individual, Balagué Doménech anecdotiza y particulariza, confiando en que el detalle biográfico tiene valor sin necesidad de mito.
Contemporáneos: Diálogos Generacionales
Luis García Montero: Comparte con Balagué Doménech el uso de la primera persona autobiográfica, el amor como materia central y la accesibilidad como valor. La diferencia está en la contención y la selección: García Montero construye una voz poética que se cuida a sí misma, que elide y elige para crear elegancia; Balagué Doménech lo incluye todo y confía en que la verdad tiene su propio valor estético, con independencia de su elegancia.
Karmelo C. Iribarren: Ambos trabajan el territorio de la cotidianeidad y el amor como experiencia ordinaria no redimida por la metáfora grandiosa. Iribarren usa la ironía y el humor para crear distancia y precisión; Balagué Doménech usa la proximidad y la acumulación. Son dos soluciones opuestas al mismo problema: cómo hacer poesía con lo que todos conocemos.
Elvira Sastre: Comparte con Balagué Doménech el mercado de lectores que buscan poesía sobre el amor sin mediación excesiva, y la plataforma de editorial independiente como punto de entrada al mercado. La diferencia es generacional y de perspectiva: Sastre escribe desde la vulnerabilidad del que todavía no sabe qué va a perder; Balagué Doménech escribe desde el conocimiento de lo que ya se ha perdido dos veces. Son dos tiempos del mismo asunto.
SECCIÓN 7 · OPINIÓN PERSONAL Y RECOMENDACIÓN
Valoración Crítica
La virtud principal de Versos y Aversos es su honestidad estructural: el libro no escribe para quedar bien ante ningún lector implícito. El poema «Horas de Amargura» (p. 212) es el ejemplo más sólido de esto. Alcanza su fuerza por acumulación de detalles precisos —«Le acaricio con ternura una y otra vez y otra y otra la frente, / los cabellos»— no por elaboración retórica. Es escritura que funciona porque el poeta ha decidido no protegerse y porque esa decisión se sostiene durante páginas.
El segundo logro es el Prefacio como manifiesto poético activo. La distinción verso/averso, y su extensión hasta el surrealismo y el abstraccionismo, dan al libro una conciencia teórica de sí mismo que es rara en la poesía española actual. No es frecuente que un poemario sepa explicar por qué es como es, y que esa explicación sea coherente con la práctica.
Las limitaciones son tres. Primera: la extensión sin selección. El libro tiene una masa que diluye los poemas más sólidos entre composiciones de menor tensión poética. El resultado es que el lector llega a los Dedicados —donde el libro alcanza su mayor densidad emocional— después de haber acumulado una fatiga que no favorece la recepción. Segunda: la sección surrealista y abstracta, aunque coherente con la teoría del Prefacio, aparece demasiado tarde en el volumen y resulta difícil de integrar emocionalmente para quien ha llegado hasta allí tras el duelo. Tercera: composiciones como «El coche nuevo» (pp. 140-141), que funcionan bien como prosa reflexiva con moraleja, no alcanzan la densidad mínima que justifique el formato poético.
Recomendación
Recomiendo especialmente a:
- Lectores que han vivido la pérdida de una pareja de vida: los Dedicados ofrecen un espejo sin consolaciones vacías que muy pocos libros de poesía contemporánea española proporcionan.
- Estudiantes y docentes de teoría poética: el Prefacio y las secciones experimentales son material de discusión para los límites del concepto de verso y las posibilidades del abstraccionismo poético.
- Lectores interesados en la presencia española en Argentina: la sección de Producción Argentina con su glosario de lunfardo es un documento lingüístico y culturalmente situado, no solo un ejercicio formal.
No recomiendo a:
- Lectores que buscan poesía formalmente depurada: la heterogeneidad de calidad y la amplitud del volumen exigen una tolerancia que no todos estarán dispuestos a sostener.
- Lectores que prefieren la elipsis y la sugerencia como estrategia central: el libro trabaja por acumulación y exposición directa, no por lo que calla.
- Quienes buscan poesía con posicionamiento político o de género sostenido: el libro es radicalmente personal y su única política es la de la honestidad individual, lo que resultará insuficiente para lectores que buscan compromiso colectivo articulado.
SECCIÓN 8 · CONCLUSIÓN
Versos y Aversos llega al panorama poético español de 2026 como un libro que no pide permiso. No pide permiso para ser extenso, para ser explícito, para ser teóricamente ambicioso y emocionalmente expuesto al mismo tiempo. Lo que aporta no es una forma nueva —el verso medido y el libre llevan siglos siendo formas— sino una disposición ante el material propio: la de quien ha decidido que la selección no es un valor en sí mismo si lo que se selecciona deja fuera lo verdadero.
El libro cumple lo que se propone: crear un archivo honesto de una vida afectiva completa. Lo que deja abierto es la pregunta de si esa honestidad habría tenido más fuerza con menos páginas, con una selección que permitiera al lector llegar a los poemas del duelo sin fatiga acumulada. Para quien llega a los Dedicados a Mayte y a Graziella, esa pregunta puede ya no importar.
La función que este libro cumplirá para un tipo concreto de lector —quien ha perdido a alguien y no reconoce su experiencia en la poesía consolatoria al uso— es legítima y necesaria. Si Balagué Doménech escribe un segundo libro, la evolución deseable sería llevar esa intransigencia ante la verdad a un volumen más concentrado, donde cada poema soporte el peso de los que lo rodean sin necesitar la protección de la cantidad.
SECCIÓN 9 · CITAS TEXTUALES
“Ya la almohada olvidó tu olor.” (p. 58)
“Transcurren las horas lentas, vacías a su lado, / velando su muerte ya inminente; / mas estar con ella en sus últimos momentos / son las horas más sublimes de mi vida.” (p. 212)
“No me salen las lágrimas, pero tengo el corazón empapado.” (p. 212)
“Quiero morir de noche / debajo del almendro, / en un tiempo pasado / testigo de nuestro amor.” (p. 31)
“Cinco son los sentidos corporales de los humanos: / vista, oído, olfato, gusto, tacto. / Cada mañana, nada más despertar, / en mis cinco sentidos está el deseo de ti.” (p. 259)
“El fulgor de tu hermosura me fascina. / No encuentro palabras para referirla.” (p. 40)
“Pero a los que no creemos, ¿qué nos quedará? / Nos quedará la nada.” (p. 115)
“El sonido de una lágrima al caer / forma arpegios por la causa de vivir.” (p. 157)
“sinfonías cromáticas de olores” (p. 253)
“Tengo las manos cansadas / de acariciarte.” (p. 55)
Crítica realizada por Ana María Olivares
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El sonido de una lágrima al caer de José Carlos Balagué Doménech del libro Versos y Aversos
EL SONIDO DE UNA LÁGRIMA AL CAER
El sonido de una lágrima al caer
forma arpegios por la causa de vivir,
modulando el modo de sentir
y llega a identificar al propio ser.
Ser pudiera lágrima de esperanza,
o efecto de un deseo insatisfecho,
disgusto por sentimiento de despecho,
o consecuencia de causa de alabanza.
Muchos son los motivos del lagrimar,
mas se reducen a amar o no amar.
José Carlos Balagué Doménech
Versos y Aversos
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Lo que no tiene sonido, aquí lo tiene
Una lágrima no suena al caer. O si suena, es tan imperceptible que no alcanzamos a escucharla. Balagué Doménech lo sabe, y aun así el primer verso del poema afirma que su caída forma arpegios. Ese es el movimiento de apertura: imponer como dato lo que solo puede ser experiencia interior, forzar al lector a escuchar lo que en realidad está sintiendo.
El arpegio no es solo un adorno musical. Es un acorde que se despliega nota a nota en lugar de sonar todo a la vez. Que una lágrima forme arpegios dice que el dolor no llega de golpe sino en secuencia, que cada motivo del llanto ocupa su instante antes de que llegue el siguiente. La imagen hace visible la duración del sufrimiento sin nombrarlo como tal.
La estructura formal del poema refuerza este despliegue. Los primeros cuatro versos forman un cuarteto de rima abrazada —caer, vivir, sentir, ser— que avanza desde lo físico hacia lo más íntimo. Pero el cuarto verso termina en ser y el quinto empieza también con Ser: «Ser pudiera lágrima de esperanza». Ese gozne entre estrofas no es descuido; es el poema doblando sobre sí mismo, preguntándose qué clase de cosa es exactamente lo que acaba de describir. La lágrima no es solo un efecto: puede ser también una causa, una declaración de existencia.
El segundo cuarteto acumula razones para llorar sin privilegiar ninguna: esperanza, deseo insatisfecho, despecho, alabanza. Es una lista que mezcla sin jerarquía el dolor y la gratitud, el rencor y la emoción positiva. Todos son motivos legítimos. El poema no distingue entre el llanto de alegría y el de rabia porque no le interesa la taxonomía; le interesa el principio que los agrupa.
El cierre es el movimiento más audaz del texto. Después de esa acumulación, los dos últimos versos la colapsan en una sola ecuación: «Muchos son los motivos del lagrimar, / mas se reducen a amar o no amar». Es una reducción radical que funciona precisamente porque el poema ha demostrado antes la multiplicidad. No niega la complejidad: la contiene. La pregunta que deja abierta no es por qué lloramos sino si esa reducción final —amar o no amar— es un consuelo o simplemente la descripción más exacta de lo que somos.
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Entrevista a José Devís. Con motivo de la publicación de “De la mano de Gloria”. Tributo a Gloria Fuertes
ENTREVISTA A JOSÉ DEVÍS
Con motivo de la publicación de De la mano de Gloria. Tributo a Gloria Fuertes
José Devís llega a la poesía desde el podcast. Qué bueno es vivir, su proyecto semanal en Spotify junto a Hildo Puchades, lleva más de un año construyendo una audiencia fiel alrededor de la filosofía positiva y las buenas noticias. De la mano de Gloria. Tributo a Gloria Fuertes, publicado por Editorial Poesía eres tú en 2026, es el artefacto físico de ese proyecto: veintiséis poemas escritos a la manera de Gloria Fuertes, ilustrados por Juan José Lorente, que convierten el estoicismo, el amor fati y la interdependencia budista en verso popular accesible.
- Este libro nació en un podcast, no en un cuaderno. Cada poema cerraba un episodio de Qué bueno es vivir antes de convertirse en libro. ¿En qué momento dejaron de ser los poemas parte del podcast y pasaron a ser un libro? ¿Qué cambió en tu forma de escribirlos cuando empezaste a pensar en ellos como conjunto?
Creo que no han dejado de ser parte del podcast, son un pilar más en el edificio que hemos dedicado a proponer a la gente que cambie su mirada, que priorice lo hermoso, lo alegre, lo que te hace feliz, las buenas noticias. El poema de cada semana pretende, tal vez sea muy pretencioso, quedarse como una cantinela en el que lo escucha repitiendo en su mente la filosofía positiva de la que hablamos. Por eso entiendo que no ha cambiado la forma sencilla de escribirlos.
- En la «Historia de este libro» cuentas que propusiste una encuesta entre tus oyentes para que votaran si «Ay que risa Basilisa» era de Gloria Fuertes o tuyo, y que la mayoría dijo que era de ella. Eso podría vivirse como un problema de identidad autorial, pero tú lo describes como un orgullo. ¿Cómo defines la línea entre homenaje y apropiación de voz? ¿Te incomoda en algún momento que la voz de Fuertes sea tan reconocible que la tuya casi desaparece?
El poemario es un homenaje rendido de admiración por su persona y por su poesía, que no es sino la plasmación de lo que era Gloria, y que rezuma su energía a través de su sencillez, su ternura, su compromiso y su rima fácil que convierte la poesía en canción pegadiza, perfecta para trasmitir el cambio de mirada que necesita el Mundo. En la historia del libro lo defino como un “pacto”. Yo hago que resuene de nuevo su voz, que tanto se necesita, y ella me presta su mirada y su energía. Pero el reconocerla y tomar prestada su voz a cambio de darle espacio a su hacer poesía, suena a pacto y es bonito soñar que es algo así. Seria bonito, y lo bonito, aunque no sea, es. En esta tesitura, que sea reconocible Gloria Fuertes no solo no me molesta o inquieta, sino que me honra. Yo soy un simple alumno, enamorado de su profesora, que nuca hará sombra a la maestra que invento la poesía de la sencillez y la ternura.
- La sección «Retales de filosofía» coloca el marco conceptual de cada poema antes de que el lector llegue a él. El lector sabe que «Sale el sol» viene del estoicismo y que «Ámate a tu manera» viene del amor fati nietzscheano antes de leer un solo verso. En un libro de poesía eso es una decisión poco habitual —la mayoría de los poetas prefieren que el lector descubra solo. ¿Por qué era importante para ti ese andamiaje filosófico previo? ¿Confías menos en la imagen poética sola o simplemente estabas pensando en un lector diferente al lector habitual de poesía?
A la filosofía llegamos con el trascurso de los capítulos. En paralelo iba apareciendo en el programa Gloria Fuertes, y de repente se produjo una fusión muy especial, nos dimos cuenta de que la sonrisa, el abrazo, el amor propio, la alegría, el compromiso de Gloria estaba no sólo profundamente enraizado en la filosofía sino que era la mejor manera de explicarla. Y no, no pensaba en nada. Cuando leo las reseñas literarias, alucino descubriendo aspectos que en modo alguno estaban pensados pero que seguramente son verdad y encajan perfectamente, como si las poesías tuvieran vida propia y el autor fuera un canal para su creación. Mi sensación es que son como un hijo, alguien de quien puedes alardear, mostrar sin rubor tu orgullo, y proclamar que es maravilloso, desde la legitimidad de saber, como decía Khalil Gibran, que no son tuyos, sino hijos de la Vida.
- Trabajas con el octosílabo y la rima asonante —el metro del romancero, de los cuentos de toda la vida— para hablar de neurociencia del abrazo, de shinrin-yoku japonés, de petricor. Hay un verso en «Si tú cambias la mirada» que lo resume todo: «Huele como el petricor / de nuestra tierra mojada / piedra y sangre de los dioses / tras la lluvia en la montaña». Es el único término científico de precisión técnica en todo el libro, y aparece en octosílabo. ¿Fue una decisión consciente usar la forma más antigua para el contenido más contemporáneo, o surgió así y después lo reconociste?
Surgió. Los poemas están pensados para ser leídos con la voz de Gloria y el octosílabo encajaba perfectamente para ser declamado con naturalidad y en la idea de trasmitir una filosofía positiva que nos ayudara a cambiar la mirada, dando ritmo y cadencia a los versos y sencillez y facilidad a su contenido a modo de los cuentos de las transmisiones orales en la antigüedad cuando aún no había propiamente escritura.
- Los animales de tu libro tienen nombre propio, psicología y autobiografía: Serafín el delfín surfea porque no puede pelear contra las olas, Sento el viento aprende que su alma «pase lo que pase es brisa». No son símbolos decorativos: son los que enseñan. ¿De dónde viene esa decisión de convertir la fábula filosófica en el armazón del libro? ¿Tenías a Fuertes en mente cuando les dabas nombre, o fue una forma de distanciarte del sermón y hablar desde el personaje?
Viene del poema que me hizo reconocer y recordar a Gloria Fuertes “El camello cojito”. No hay mejor manera de explicar que nuestro “ser más auténtico” prefiere las caricias de un camello “estropeado” a todos los tesoros. Es una declaración de principios inigualable en cuanto a su profundidad y su rotundidad, transmitida como un cuento como hacían nuestros ancestros. En la naturaleza se encuentra lo más auténtico, lo que aún no está separado y dividido como sucede en los que nos hacemos llamar, paradójicamente, humanos.
- Hay un momento en el poema 17, «La única verdad», donde el libro cambia de temperatura. Aparece el lenguaje más crudo del poemario: «al que te importa una mierda / al que te da un poco igual / como parte de ti mismo / es la única verdad». Es el único poema con dimensión política explícita, con referencia directa a la patera y al inmigrante. En un libro construido sobre la ternura y la esperanza, ese poema sacude. ¿Fue una decisión necesaria o fue el poema el que te la impuso?
Mi forma de escribir es ante todo fluida, lo que quizás le haga perder en rigor para optar por la naturalidad, y circula tan rápido de la mente a los dedos que así de entrada a veces me sorprende. Escribí “al que te importa una mierda” y me paré. Por unos segundos, no más, me situé de testigo y me convencí de que no se podía decir “a quien no te importa” que lo que quería decir era otra cosa que sólo se podía definir sin tapujos, para que oliera la palabra en el contexto de auténtico rechazo.
El problema de la inmigración mal-llamada “ilegal”, como si la tierra no fuera de todos, con el mar Mediterráneo sembrado de muertes injustas, es de las cosas que no me permito dejar de ver, y de algún modo tenía que salir, como sale de vez en cuando en el podcast para hablar de la riqueza que aportan, y recordar que los españoles fuimos emigrantes. Tan sólo puedo cambiar la mirada transmitiendo la necesidad de acogerlos como hermanos que no pueden de modo alguno importarnos una mierda.
- De la mano de Gloria puede leerse como un libro de filosofía positiva y también como un ejercicio de homenaje formal a la tradición popular española. Pero hay algo que llama la atención: en ningún momento el libro pide disculpas por ser lo que es. No se justifica ante la academia ni ante el lector de poesía experimental. ¿Fue difícil esa convicción, o nunca tuviste dudas sobre el tono y el registro que querías?
No es que no tuve dudas, es que ni me lo planteé. Yo sólo pretendía que cada poema recogiera una filosofía encaminada a cambiar la mirada. Esa es nuestra misión. Lo reiteramos en el podcast y lo explicábamos en el capitulo cero. Un niño descubre una flor en la basura. Nadie más que él la ve. La riega cada día y acaba la vegetación cubriendo el basurero y creando un jardín de dunas. Eso es lo que pretendemos. La gente solo ve la basura y no se fija en la flor. Fijarse en la basura es ver las noticias con las que nos tienen imbuidos en el miedo, para manejarnos a su antojo. No somos happy flowers, sabemos que el mundo esta muy malito, pero priorizamos la mirada en lo hermoso, alegre y feliz porque así cambiamos la energía y cambiamos un poco el mundo.
- El libro cierra con «Canta, canta la montaña», donde el ser humano canta junto al río, al pino y al mar, «de vuelta a su hogar». Es un cierre coral, colectivo, que disuelve el yo en el paisaje. Pero el primer poema empieza con un yo muy concreto que guarda un abrazo para alguien concreto. El arco completo va del «yo que cuida» al «nosotros que cantamos». ¿Ese arco estaba en tu cabeza desde el principio, o lo descubriste al ordenar los poemas?
En absoluto. Lo descubrí al leer la crítica. Y constaté que era verdad lo que se decía. Nunca pensé estructurar, simplemente, mientras caminaba por el cauce del Turia (la mayoría de las veces) iban surgiendo versos sueltos pensando en el tema de la semana, que grababa en el móvil y que luego ordenaba leyéndolos en voz alta imitando la voz de Gloria. Si la reconocía los guardaba.
- Tu libro convive en el mercado con una corriente muy potente de poesía de redes sociales que trabaja la vulnerabilidad, la herida y el yo expuesto. De la mano de Gloria no sangra: propone, acompaña, danza. En un panorama en el que el dolor parece ser la moneda de cambio de la poesía que llega a la gente, ¿sientes que apostar por la alegría es un acto contracultural? ¿O crees que hay un público que llevaba tiempo esperando exactamente esto?
Pienso, estoy convencido, que optar por la alegría, por la falta de peso de los acontecimientos, por no agobiarnos en ser perfectos, por los abrazos, la risa, la acogida de los más desfavorecidos, el sentimiento de unidad… conforman lo que llamo “bajar a la tierra el Cielo”, que no está después, que esta aquí, si prestamos atención y dirigimos adecuadamente nuestra mirada. Creo que la semilla cae en tierra apropiada. Yo la siembro y a partir de ahora el lector tiene que regarla, cuidarla y repartirla. La difusión del poemario, que ha quedado precioso gracias a las bellísimas ilustraciones de Juanjo, es la ultima fase de una misión que asumimos Hildo Puchades y yo con auténtica ilusión desde el capítulo 0 del podcast
- Para alguien que cree que la poesía no es para él, que nunca ha comprado un poemario y que llega a este libro quizás porque te escuchaba en el podcast: ¿qué puede encontrar aquí que no encuentre en el episodio de audio? ¿Qué hace la página impresa, el libro físico, que el verso recitado no puede hacer?
Yo creo en el verso recitado. Por eso en algún momento, no recuerdo cuando, propongo al lector que lea los versos en voz alta imitando la voz de Gloria Fuertes. Su energía viene remachada por cada ilustración que Juanjo Lorente hizo con el mismo amor que Gloria escribía sus poesías, y que irradia cada una la misma energía del poema que acompaña. Eso no se puede hacer en un podcast. Por otro lado, estoy convencido que, frente a la poesía quizás más académica, la sencillez del estilo de Gloria, su rima fácil y cantarina puede ser la puerta de entrada para que quien nunca se ha planteado leer poesía, o escribirla, lo haga y se adentre en un mundo desconocido y apasionante, el de decir desde el corazón lo más auténtico que atesores y reconocer al ser divino que te habita.
Gracias, José. Que el libro encuentre a sus lectores.
Y que lo cuiden, por favor.
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