Construyendo “el escenario mítico de un paisaje rural en extinción”, Esperando las noticias del agua “es un poema único compuesto por cuarenta y ocho fragmentos que, de una forma alegórica y utilizando como hilo narrativo el amor entre dos jóvenes, reflexiona sobre la entereza y la perseverancia como únicas maneras de sobrevivir al extravío ético de nuestras sociedades actuales.” Son palabras del propio autor del libro, Basilio Sánchez (Cáceres, 1958), quien ha sabido combinar su dedicación profesional en el ámbito sanitario –es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Extremadura- con una intensísima actividad literaria, iniciada en 1983 gracias a la obra A este lado del alba, accésit del Premio Adonáis. Autor también de dos libros de narrativa –El cuenco de la mano y La creación del sentido-, entre sus trabajos poéticos posteriores destacan La mirada apacible (1996, accésit del Premio “Jaime Gil de Biedma”), Para guardar el sueño (2003), Entre una sombra y otra (2006, Premio Unicaja de Poesía), Las estaciones lentas (2008, Premio Tiflos) o Cristalizaciones (2013, Premio Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina”). Considerado como un ejemplar exponente de la lírica meditativa contemporánea, su obra poética completa hasta 2009 –salvo su primer libro- ha quedado reunida en el volumen titulado Los bosques de la mirada, aparecido en 2010. Tres años antes, en 2007, recibió el Premio Extremadura a la Creación, a la Mejor Obra Literaria de Autor Extremeño.
En Esperando las noticias del agua, la correspondencia, casi literal, de su segundo poema –o fragmento, por seguir la denominación del autor- con el cuadragésimo octavo y último vendría a sustentar y redondear la tesis constructiva de una latente historia de amor que, de manera muy sutil, va sirviendo de línea argumental a la obra. No obstante, bien lejos estamos aquí de un poemario de corte amoroso, pues la inquietud del sujeto lírico se centra en la posible refundación del mundo, a través, sí, de un compromiso ético y humanista, y por medio también de la redención de un “locus amoenus” perdido: de ahí las constantes apelaciones a la Naturaleza, por supuesto al agua, y todavía más a los árboles, quizá los verdaderos protagonistas del libro –“Pasaremos nosotros / y los árboles / seguirán siendo fieles al horizonte y a la luna”-. La profundidad del tono reflexivo del autor se impone a cualquier tentación de preciosismo descriptivista, mientras se afianza la certeza de que únicamente persistir puede ofrecer la gracia de la salvación: “Hemos traído el sueño de la lluvia / hasta esta tierra estéril (…) / Nuestros rostros / reflejan la hermosura / de los que se debaten, / solitarios, / pero con fuerza aún, en los confines / de la ausencia de Dios”.
Ediciones Vitruvio, Colección “Baños del Carmen”, nº 697.
94 páginas.
“Disculpa mi desvío. / Sinceramente tuyo para siempre”: esto leemos al final de “Correspondencia íntima del poeta redimido”, texto desde su mismo título bien elocuente ya, y que constituye toda una referencia autobiográfica con la que Javier Olalde (Pousada de Rengos, Cangas del Narcea, Asturias, 1944) hace alusión a su silencio poético de casi cinco décadas. Licenciado en Filosofía y con estudios de Literatura Hispánica, Olalde vio publicados, en su juventud, sus tres primeros libros –Ensueños y agonías (1965), Leído en el gris (1968), Alguno habló de soledad (1969)-, y no fue hasta 2017 cuando pudimos conocer su voz madura gracias a Toda la tarde andada, publicado por Ediciones Vitruvio. Bajo el mismo sello ha visto la luz recientemente Mi modo de ser árbol, un poemario que confirma el regreso pleno del autor al panorama lírico actual, junto con su muy buen hacer a la hora de conjugar emociones sutiles y claridades expresivas.
“Capturar palabras, / (…) si fuese árbol, / ése también sería mi modo de ser árbol.” Toda la obra parece trazada para alcanzar tal arrebato de lucidez, siguiendo una estructura en cinco secciones donde el sentimiento amoroso y su universalidad sirven de hilo conductor –“Siempre los mismos bancos y los mismos jardines, / aun siendo otros jardines y otros bancos…”-. El sujeto poético inicia andadura desde la pasión –erótica también-, pero no tarda en atisbarse el inicio del desencanto y la soledad: “Ocurre y luego / todo regresa a ser / sin ti lo mismo”. La plasmación perfecta de la muerte de la pasión –“…conozco lo que sientes, / porque es idéntico / a lo que yo tampoco te confieso”- lleva a ese “país borroso” de la memoria, y al “paisaje devastado” donde se aprenden las más crudas verdades: “Vivimos suspendidos / entre el rumor de olas / de ángeles y demonios / y la quietud del cadáver que espera”. La literatura, en fin, y también la defensa del oficio poético, ofrecen, “donde se extingue el horizonte”, la perspectiva de “una envoltura de palabras”; sin duda esas “pocas palabras verdaderas” de las que hablase don Antonio Machado.
Después de Más allá, Tánger, de 2014 (también Libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía), el poeta extremeño Álvaro Valverde (Plasencia, Cáceres, 1959) nos ofrece El cuarto del siroco, quinta de sus obras que han aparecido bajo el sello de Tusquets –las tres primeras habían sido Ensayando círculos (1995), Mecánica terrestre (2002) y Desde fuera (2008)-. Premio Internacional “Fundación Loewe” en 1991 con Una oculta razón, su creación poética ha merecido la publicación, hasta la fecha, de dos antologías: Un centro fugitivo, con selección y prólogo de Jordi Doce (La Isla de Siltolá, 2012), y Álvaro Valverde. Antología poética (Editora Regional de Extremadura, 2017).
“En las casas patricias sicilianas había una habitación donde las familias nobles se guarecían mientras soplaba el temible siroco, impetuoso viento del sudeste que atraviesa el Mediterráneo procedente de los desiertos del norte de África.” Siguiendo al propio autor, ese “cuarto del siroco” –“la stanza dello scirocco”- se antojaría el “refugio que uno interpreta también como metáfora de la poesía. Y de la vida, que es lo mismo”. Tal premisa, lo suficientemente abierta además de inteligentemente simbólica, le sirve a Álvaro Valverde para dar carta de naturaleza a su libro “menos unitario”, como él mismo reconoce en las notas finales al volumen, donde señala también que la mayoría de los poemas incluidos en sus páginas habían conocido ya difusión a través de revistas de literatura. Con todo, la impronta del poeta placentino es reconocible en todas y cada una de las composiciones de El cuarto del siroco; una impronta basada en la armonía formal, la austeridad expresiva –austeridad, pero nunca sequedad-, cierta predilección por las relaciones entre espacio y tiempo –“Tal vez por eso escribo / acerca de lugares. / Sitios donde la muerte / simplemente es más lenta”- y el lirismo meditativo y concentrado –“Mi vida es interior. / Vivo hacia dentro, / hacia aquello que allí / se oculta oscuro”-. El alma es el territorio donde perderse “confiado / en busca de un tesoro / cada día”; donde hallar poemas como los magníficos “Aquiles” –en forma de monólogo dramático- o “Ventanas”, de intensa brevedad: “Sobre el cristal, / los rastros de las frentes / que al pasar / aquí depositaron su dolor”. Y todo bajo el influjo del agua como “metáfora y verdad”, como razón de toda una poética: “La poesía / que hoy sólo se me antoja / tan sencilla / como el gesto de alguien / que da un vaso de agua / a quien padece sed”.
Poetizar como una forma privilegiada de comunicación, dado que atañe al diálogo interno con la palabra que en primera instancia el autor acomete. “En tanto que la palabra funda el ser, me encuentro en la profundidad del ser en esa tarea”, ha declarado Hilario Martínez Nebreda (Burgos, 1945), quien debutó en el panorama editorial en el año 2000, con la publicación del amplio volumen titulado Almanaque de piedra, y que después, ya bajo el sello de Vitruvio, ha podido ir entregando sus obras a los lectores no sólo regularmente, sino también de manera generosa, en un despliegue de encomiable fecundidad: Hombres del esparto y la ballena (2012), Llagas en el mar (2013), Esbozos de Platón en los labios de una musa (2014), Es-cupido de mis cantares (asimismo de 2014), Cantar de mío cantar (2015), Heridas de piedra (2016) y Oráculo de Kíos (2017). Ahora, El caminante y la luna prosigue una trayectoria de gran coherencia creativa, con el aliciente de que nos hallamos ante un cancionero construido a lo largo de cinco décadas, nada menos: de 1966 a 2016.
Como no podía ser de otro modo en un volumen cercano a las 300 páginas, y de las características señaladas antes, El caminante y la luna presenta a los lectores un contenido acertadamente estructurado para facilitar su desentrañamiento. Así, una sencilla obertura da paso a seis amplias secciones de títulos bien sugerentes: “De tierra y mar” (subdividida en “Canciones de la memoria”, “Canciones del camino” y “Canciones a la orilla del mar”), “El animal y la novia”, “El niño y la mar”, “Lunadas”, “El juglar y la momia” y “Romancero del afilador”. Vertebración temática, según puede apreciarse a simple vista, capaz de dar vuelo a los hallazgos tan frecuentes en la poesía de Hilario Martínez Nebreda –“Las horas copularon / con los murciélagos, / en un rincón de arañas. / Rumias de un péndulo”; poesía tan afinada como imaginativa, exploradora de singularidades –bien lo demuestran las dos últimas secciones del libro- y totalmente consciente de su personalidad propia: “¡Andares! Tres los caminos: / bueno y malo. Otro, el mío”. Aquí, además, el autor hace alarde de un hábil manejo de la extrema diversidad formal con la que su cancionero se edifica, desde el haiku –“En la veleta, / el lucero del gallo / rasga la niebla”- hasta el díptico de sonetos titulado “La Rioja”, pasando por la décima –al respecto, “Miryam” resulta un ejemplo impecable-, la seguidilla –“¡Ah, del pueblo! Noticias / espera al alba. / Con el lucero bebe / palabra clara”- y esa copla de sabor machadiano que dice: “¡Verdades!… pero mentira / que no llamamos verdad / porque la vida nos miente / verdades, al despertar”. Con una música de fondo predominante, la de las estructuras arromanzadas bien urdidas, Hilario Martínez Nebreda nos ofrece un cancionero personalísimo, completamente integrado en su poética.
Entre los Libros recomendados en 2014 por la Asociación de Editores de Poesía figuraba Nocturno casi, de Lorenzo Oliván (Castro Urdiales, Cantabria, 1968); obra que, meses después, se alzó con el Premio Nacional de la Crítica. No era el primero de los galardones en la carrera del autor: su poemario inaugural Visiones y revisiones, de 1995, mereció el Premio “Luis Cernuda”; Puntos de fuga, de 2001, el Premio Internacional de Poesía “Fundación Loewe”; y Libro de los elementos, de 2004, el Premio Internacional de Poesía “Generación del 27”. Una década más tarde, el sello Tusquets publicó el aludido trabajo Nocturno casi, para ahora hacer lo propio con el titulado Para una teoría de las distancias. Ya en 2014 tuvimos ocasión de glosar debidamente el decir sobrio de Lorenzo Oliván, y el anhelo de levedad con que afronta sus indagaciones líricas; impresiones que Para una teoría de las distancias confirma, intensificando si cabe en los lectores la sensación de un vértigo sutil aunque palmario.
Se pregunta el autor: “¿puede una identidad reafirmarse / sobre el espacio abierto / de la interrogación?” Oliván conducirá incluso su nuevo libro hasta el temblor máximo del poema “La imagen múltiple”, donde se fantasea con una clausura de la vida envuelta en la vorágine de lo no consumado o no resuelto. Los estragos del paso de los años en el cuerpo y en la propia persona dan razones a la página titulada “Despiece”; no obstante, “Como una forma de vencer al tiempo”, excepcional poema en prosa dedicado a la peonza –“Ningún juguete igual. Ninguno”-, funcionaría a la manera de un antídoto en nuestro recuerdo lector. A fin de cuentas, Para una teoría de las distancias es un libro sobre la mirada, sobre el poder de la mirada para perseverar en el eje de la existencia –“Desde él te levantas / sólo desde él te mueves / y él hace tuyo –sólo tuyo- el mundo”-. Si “la ventana engrandece lo que enmarca”, si “escribir poesía es de algún modo / estar enfermo de buscar ventanas” para observar cuanto tenemos en derredor desde su recuadro, Finisterre acabará transformándose en la nueva Ítaca desde la cual “ver el mundo”, “tejiendo y destejiendo el saber y el sabor del desear”. La aventura de hallar ese “kilómetro cero” deparará instantes como el muy hermoso canto al deslumbramiento por lo primigenio en el poema titulado “El primer hombre”, la excelente idea del dolor como “el extraño de la casa”, o “El animal del fuego”, un breve texto magnífico sobre la pasión carnal. Y todo ello, en definitiva, porque “esconde cada cosa en sí el secreto / de la mejor distancia / a que debe ser vista”.
El paso del siglo XX al XXI ha traído la consagración definitiva de Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, León, 1957) en el ámbito de las letras hispánicas, con la obtención del Premio Nacional de Poesía en 2009 por La casa roja, y del Premio Nacional de la Crítica en 2012 por La bicicleta del panadero. Reconocido poeta, ensayista y también artista plástico, Mestre se había dado a conocer en 1982 –con Siete poemas escritos junto a la lluvia-, y más aún en 1986 con su muy hermoso trabajo titulado Antífona del otoño en el valle del Bierzo, ganador del Premio Adonáis. Luego, obras como La poesía ha caído en desgracia (Premio “Jaime Gil de Biedma” en 1992) o La tumba de Keats (Premio “Jaén” en 1999) contribuyeron a asentar la reputación del autor como soberano representante de la imaginación poética, capaz de tender un “puente entre la realidad y lo maravilloso, intuición y revelación de otra realidad desde la experiencia del lenguaje”, en palabras de José Enrique Martínez. El sello Calambur, que ha reeditado las tres obras citadas en última instancia, y que publicó las también aludidas La casa roja y La bicicleta del panadero, presenta ahora Museo de la clase obrera, sin duda una de las propuestas más radicales –si no la más radical- de cuantas Mestre haya dado a la imprenta desde el inicio de su trayectoria.
En el texto de introducción al libro, firmado por el director literario de Calambur Poesía, Emilio Torné –y que figura repartido en las solapas de la edición-, leemos lo siguiente: “Lógica subvertida, más no ausencia de lógica (…) Retazos de realidad redibujados en la geometría movediza de la imaginación (…) Prueba de ello es el rechazo de la jerarquía y la estructura tradicionales del poema, lo que deviene en un texto sin centro, sin figuras ni fondos definidos. Los paralelismos llevan así”, añade Emilio Torné, “a la pintura y a la música contemporáneas”. Tan es así que, por momentos, los lectores pueden experimentar la sensación de hallarse ante las páginas más vanguardistas, dislocadas o furiosamente abstractas de El juramento de la pista de frontón, de John Ashbery. Poesía no sólo consciente sino orgullosa de su complejidad –“llevo entre las palabras un reloj desarmado”; “la poesía es una lengua extranjera como el olor del mar en los cuadros podridos de un museo”-, la elección por parte de Juan Carlos Mestre del versículo y del poema en prosa como estructuras formales impulsan la configuración de una galería imaginativa de saturación extrema, donde abundan los hallazgos característicos de la poética del autor –“los matasuegras de nochevieja pasan el invierno con los pies vendados”; “todo cuerpo es la imitación pornográfica de una escultura griega”-. Homero, Elena de Troya, Rimbaud, Stockhausen y Gertrude Stein pueden tener cabida en un mismo texto, sin que ello suponga menoscabo de la preocupación socio-económica y socio-política que da razón de ser al título de la obra. De tal manera, a “la explotación de los subsaharianos en la cabaña de klee” le resulta factible revisar algunos fragmentos de la actualidad con una furiosa mirada y carga críticas: “por la carrera de san jerónimo que conduce al desolladero de osos del kilómetro cero / la destrucción del significante la democracia sin libertad”.
Fernando Marín Calleja es el autor de Ser dentro de ti.
“Personalmente, a través de la búsqueda de la rima y la métrica considero que mis poemas adquieren más calidad, profundidad y complejidad”.
P.- ¿Cómo surgió escribir Ser dentro de ti?
R.- La escritura se convirtió en un pasatiempo desde que, en mi adolescencia, me dejé seducir por la literatura, pero a su vez esta supuso un reto intelectual y un desafío personal, al intentar crear arte y belleza de la nada. Siguiendo con esta afición, y otorgándole un enfoque absolutamente pragmático y alejado del romanticismo de mi poesía, me propuse crear un bien tangible del cual pudiesen enorgullecerse todas las personas que me quieren. Además de ello, cohabitaron otros dos motivos que provocaron su consecución; uno personal, la convicción de poder escribir un poemario con la calidad mínima para merecer ser leído, y otra amorosa, homenajear al amor con que me quisieron.
Ser dentro de ti fue escrito durante seis meses, comenzando en otoño de 2016, con un estilo común a todas sus composiciones que trata de mostrar el sentimiento amoroso desde el prisma más puro del romanticismo; el que trasciende lo terrenal.
Ser dentro de ti trata de mostrar el sentimiento amoroso desde el prisma más puro del romanticismo; el que trasciende lo terrenal. Click To Tweet
P.- Ser dentro de ti está escrito en cuartetos con rima y métrica. ¿Crees que es importante para la poesía la rima y la métrica?
R.- Absolutamente. No concibo la poesía, y dudo que mi percepción varíe nunca (risas), sin una estructura que otorgue a las palabras de cadencia, ritmo y musicalidad. Considero que a través de ella, y sólo con ella, se cohesiona la composición, haciéndola consistente, sólida y coral. Personalmente, a través de la búsqueda de la rima y la métrica considero que mis poemas adquieren más calidad, profundidad y complejidad.
Pero, soy consciente que desde comienzos del siglo XXI ha emergido con fuerza, y ha conseguido asentarse, un estilo totalmente opuesto a mi concepción de la poesía: sin estructura, rima, ni cadencia de lectura y, del cual, no me siento partícipe (risas).
A través de la búsqueda de la rima y la métrica considero que mis poemas adquieren más calidad, profundidad y complejidad. Click To Tweet
P.- Uno de los temas más importantes de la poesía es el amor, en tu poesía lo tratas dirigiéndote a una segunda persona. ¿Tratas el amor es ausencia de este o como un recuerdo de haber amado?
R.- Ser dentro de ti está concebido como el más puro y altruista homenaje al amor que me profesaron, y a la persona que lo materializó. Aunque, por supuesto, soy consciente que éste no posee ni la calidad ni la magnitud para siquiera aproximarse a lo recibido.
Al igual que entiendo la poesía como una composición con estructura y rima, en cuanto a la temática no puedo separarla del sentimiento amoroso. A lo largo de los años el amor ha compartido protagonismo con: la muerte, la añoranza, el desamor y la mística como temas principales, pero considero que el amor es la base que sustenta la poesía como estilo literario.
Ser dentro de ti está concebido como el más puro y altruista homenaje al amor que me profesaron, y a la persona que lo materializó. Click To Tweet
P.- En el poema que encabeza el libro A tu sombra dices: “Vivirá mi mano dentro de la negrura / oculto bajo un pseudónimo de poeta / por siempre bajo una sombra oscura / de acolchado nicho… y ciprés silueta.”. ¿Es la poesía un medio de expresión de lo que no nos atrevemos a decir fuera del papel?
R.- Tradicionalmente a los hombres la sociedad nos ha educado para no mostrar debilidad, y la poesía puede ser entendida como muestra de flaqueza o fragilidad. No considero que sea mi caso, puesto que a través del lenguaje poético únicamente busco nuevas formas de expresar, plasmar, consagrar y aportar matices al sentimiento amoroso.
A través del lenguaje poético únicamente busco nuevas formas de expresar Click To Tweet
P.- Aparte del amor, el paso del tiempo y la muerte forman parte de esa descripción que haces del amor. ¿Es amar quizás morir un poco o quizás sentir la muerte de algo?
R.- Amar es morir desde la perspectiva que traspasas una parte de ti hacia otra persona. Efectivamente, el paso del tiempo y la muerte son protagonistas de algunas de las composiciones, pero siempre relacionadas y desde un prisma amoroso; como medio por el que transcurre la vida y como sentimiento que trasciende a la muerte (a la postrera). El poemario fue concebido, y así quisiera que fuese entendido, como un homenaje al amor, por lo que ni la muerte ni el paso del tiempo son tratados como conceptos negativos.
Amar es morir desde la perspectiva que traspasas una parte de ti hacia otra persona. Click To Tweet
P.- ¿Cuáles son tus autores favoritos o los que más te han inspirado a la hora de escribir poesía?
R.- Al leer Ser dentro de ti es sencillo relacionar estilo y temática con la poesía del siglo de oro español. Boscán, Garcilaso, Quevedo, Lope de Vega, sólo por nombrar a algunos de ellos, llevaron la poesía a un nivel cultural, artístico y conceptual que los ha convertido en eternos. Sin embargo, soy muy consciente de la barrera (invisible) que separa a una sociedad que no está habituada a leer poesía con estos autores. Por eso propongo leer la poesía de Ser dentro de ti como paso previo a la suya: más sencilla, asequible y con lenguaje modernizado (risas).
La barrera (invisible) que separa a una sociedad que no está habituada a leer poesía con estos autores Click To Tweet
P.- ¿Te has planteado escribir un libro con un tema diferente al amor? ¿Habrá otro libro después de Ser dentro de ti?
R.- Una vez concluido y revisado el poemario, a comienzos de 2017, tuve la sensación de haberme vaciado y haber agotado mi escasa inspiración poética y mis exiguos recursos literarios (risas). De hecho, desde entonces no he vuelto a escribir ni con la devoción ni con la frecuencia que culminaron en la publicación de Ser dentro de ti. Si sensación actual es que no volveré a escribir ningún otro poemario pero, de hacerlo, te aseguro que versará sobre la misma temática. No sabría hacerlo de otra forma, ni concibo la poesía sin brindarla al amor, en cualesquiera de sus concepciones: místico, pasional o espiritual.
No volveré a escribir ningún otro poemario Click To Tweet
“En la poesía, se ejecuta el rito de la memoria y la nostalgia, también el del deseo, y aparecen los espectros de las huellas que dejamos y las que anhelamos, pero no podemos pisar”.
P.-¿Qué hay de diferente entre tu primer trabajo Guirnaldas de versos y Muescas de olvido? ¿Qué sucede entre ambos trabajos para que sea diferente?
R.- Sucede que uno sigue creciendo y aprendiendo. He ganado un sumatorio de experiencias que te hacen tener mayor bagaje en el recorrido de lo humano, y esta es la fuente de la que bebe el arte, incluso cuando haces pintura abstracta. Decir, a este respecto, que no es en vano que un calígrafo esté media hora meditando antes de ejecutar un solo trazo. En el arte todo cuenta, también la velocidad o, mejor dicho, la ralentización de los sucesos, la cual permite una mayor y mejor degustación de los mismos. Personalmente, voy notando que gano en lentitud, en recorrido del tiempo, no ya sólo en los acontecimientos exclamativos, sino a través también de lo cotidiano, de lo sencillo.
En el arte todo cuenta, también la velocidad o, mejor dicho, la ralentización de los sucesos Click To Tweet
P.-En la reseña del libro hablas de un curso de teatro que te hace ver el arte de otro modo. ¿Cómo influye esta experiencia en tu poesía?
R.- Cualquier tipo de arte, no solo el teatro, también la poesía, por ejemplo, está comprobado; es terapéutico, te enseña. Esto que digo no es nada nuevo. El arte ayuda a poner en orden los pensamientos y los sentimientos, así como a identificarlos; a diferenciar amor de admiración, odio de rabia, etc. En mi caso, me ayuda porque la capacidad dramática me acompaña desde bien pequeña, faceta que bien me señalaron cuando hice teatro, y cuando tienes esa pulsión, debes hacer algo con ella, so pena haga ella algo contigo, tipo volcarse en un suceso y dotarlo de más dramatismo del que realmente tiene. Así es que yo opté por seguir escribiendo, por seguir haciendo algo con mi vocación, y dar un paso más allá, es decir, atreverme a publicar.
El arte ayuda a poner en orden los pensamientos y los sentimientos Click To Tweet
P.- Practicas “la poesía… osada”, ¿Consideras que eres osada al escribir poesía?
R.- Una vez escuché en un programa de radio que en los países nórdicos escribe todo el mundo, pero que ellos tenían, en su mayoría, la decencia de dejarlo guardado en el cajón de la mesilla. Cualquier tipo de arte es un gesto de valentía, que puede o no llegar a ser osado. En último término se trata de exponer tu forma de sentir y tu sensibilidad frente a los demás, no se trata de una imposición hacia el otro, pero sí puede llegar a ser una reivindicación de unos sentimientos, incluso, en ocasiones, de unos ideales. Consideré que era una osadía por mi parte publicar por eso, porque es la reivindicación de un gesto concreto ante una determinada experiencia, y ¿por qué no ha de ser tan válido el gesto de otro como el mío? Pero sí, cometí la osadía de dedicarme a la poesía. Después de publicar ocurren esas maravillosas anécdotas como la de que alguien se acerca y te dice “eran esas las palabras con las que yo lo hubiera descrito, esas exactas, ahora las tengo”. Eso me pasó con algunos poemas de Guirnaldas.
Cualquier tipo de arte es un gesto de valentía, que puede o no llegar a ser osado. Click To Tweet
P.- En tu poema “Caterva de recuerdos” dices: “El olvido es imposible. / ¿Hay salida contra eso?”. ¿Ayuda escribir para alcanzar el olvido? ¿Es Muescas de olvido una posible forma de olvidar?
R.- Todo lo contrario, escribir, como ya he dicho ayuda a poner en orden los pensamientos y los sentimientos, el recuerdo de los mismos, o su estar dándose en el presente. Por otro lado, creo que, en cierta medida, el tema del olvido y el recuerdo ha tomado el relevo al tema del sueño y la vigilia del Siglo de Oro, sería su equivalente paralelo. Muchos autores juegan con esta y, también, con otras dicotomías. El recuerdo, el ejercicio de repasar la propia experiencia y analizarla en base a encontrar algo de luz tanto en su comprensión como en la futura posición de nuestra persona frente a la vida es un tipo de meditación que casi no podemos permitirnos en estos convulsos tiempos de aceleración y acumulación exacerbada de experiencias para una supuesta mayor felicidad. Funcionamos como autómatas recolectores de experiencias. En la poesía, se ejecuta el rito de la memoria y la nostalgia, también el del deseo, y aparecen los espectros de las huellas que dejamos y las que anhelamos, pero no podemos pisar. Así, en lo social como en lo personal, la poesía es tanto una historia como otra Historia. Leamos, si no, autores de la generación del 27 que nos relatan esa otra Historia. Es, pues, un gesto de recuerdo.
En la poesía, se ejecuta el rito de la memoria y la nostalgia Click To Tweet
P.- ¿En tu poesía tratas el tema del amor en la poesía o más bien el desamor? ¿Escribes cuando te falta el amor o en ausencia del amor?
R.- Trato ambos temas, y decir, también, que no hace falta sentir desamor para saber recorrerlo. La mera posibilidad es, también, oportunidad de trazar un mapa sobre dicha experiencia. Escribir muchas veces es un acto de amor, una entrega hacia un otro, no solo de ti mismo sino de lo que quieres que el otro vea en él mismo, que se sienta querido en su ser. Otras es, como bien acertó a versar Pessoa: “Dicen que pretendo o miento./ En cuanto escribo./ No hay tal cosa./Simplemente/Siento imaginando”, es decir, que la imaginación juega un papel fundamental.
P.- ¿Has descubierto la lectura de algún libro que haya marcado la diferencia entre Guirnaldas de versos y Muescas de olvido?
R.- He estado picoteando mucho de aquí y de allá, he estado incluso leyendo mitología y reflexión sobre la misma, pero, sin duda alguna, consiguieron atraparme los aforismos de Heráclito y La vida es sueño de Calderón. Libros ambos que ya conocía pero, esta vez, me sumergí en su estudio, y no sé hasta qué punto puede decirse que marcan la diferencia, porque creo que la diferencia la marca uno mismo con la puesta en práctica de la modulación de su propia voz, el aprendizaje y amplitud del vocabulario poético y la ganancia de bagaje sobre lo humano que comentaba antes.
Consiguieron atraparme los aforismos de Heráclito y La vida es sueño de Calderón Click To Tweet
P.- ¿Estás trabajando ya en un tercer libro?
R.- Hay un tercer libro ya escrito, el cual ando releyendo y retocando. Este ha sido un año que me ha aportado grandes experiencias poéticas. Y grandes lecturas también, por supuesto. Como la poesía persa, por ejemplo. Como proyecto inmediato está el de acudir con parte de Guirnaldas y Muescas al Festival Internacional de Poesía de Madrid, al que llevaré también algo de este nuevo libro. Después, habrá que ver qué hacer con todo este nuevo material.
Entrevista al editor Javier Pérez-Ayala realizada por Ismael Iglesias
¿Cree que la poesía está teniendo el reconocimiento que se merece?
La poesía es un género literario que tiene un carácter minoritario, debido a que hay que tener una sensibilidad especial para leer poesía, no todo el mundo puede apreciar un buen poema. La lectura de libros de poesía requiere un entrenamiento por parte del lector. Un lector, no habitual del libro de poesía, que se acerca por primera vez a un poema tendrá que leerlo varias veces para apreciar el verdadero significado e intención del poema. Un lector habitual de libros de poesía podrá entender y captar el poema en la primera lectura.
En los últimos años se ha producido un fenómeno inexplicable en los libros de poesía, debido al acercamiento de los jóvenes a este género, que ha provocado que las cifras de ventas de algunos libros se disparen siendo incluso superior a las ventas de novelas. Esto ha sido un fenómeno aislado y no significa que todos los libros de poesía se vendan más que las novelas, pero nos da una esperanza ya que nunca ha existido el escritor profesional de libros de poesía. Todos los poetas tenían otra profesión de la cual vivían y la poesía era una pasión que les desbordaba y no podían evitar.
¿Tiene mayor triunfo en formato digital o en papel?
En el sector editorial las cifras de ventas mandan y estas son muy claras. Las cifras de ventas en papel son muy superiores a las cifras de ventas en formato digital. Es verdad que hay un incremento de lectura en formato digital pero muchas de esas lecturas no se traducen en mayor número de ventas, al igual que ya ocurrió con la música y el cine, el lector está acudiendo a la piratería para leer los libros gratis. Al género de la poesía igual que le ocurrió al cine español, no le afecta tanto la piratería debido al desinterés del público.
¿Cree que las redes sociales le están haciendo competencia a la hora de publicar poesía?
Desde que existe internet la poesía ha tenido un papel fundamental en los contenidos, ya que un poema es corto y es un contenido que ha encajado muy bien en las páginas webs, en los blogs, en los foros, en las redes sociales.
Aunque muchos compañeros han visto internet como la gran amenaza de los libros de poesía, para nosotros ha sido nuestro gran aliado a la hora de promocionar los libros.
Creo que internet ha acercado a mucha gente a la poesía, gente que antes no tenía acceso a la cultura especialmente en países latinoamericanos han accedido a la lectura gracias a internet. No debemos mirar al canal de internet como una amenaza sino como un gran aliado de los libros en papel.
Como lector necesito tocar el papel cuando leo un poema, sé que detrás viene una generación más acostumbrada a leer en las pantallas de los móviles y se pueden perder esa sensación de abrir un libro y descubrir un gran poema sintiendo el tacto del papel. Como editor tengo que trabajar mucho con ordenadores y la sensación no es la misma que cuando recibimos el libro impreso.
¿Qué tipo de poesía de la que publican tiene más éxito en la actualidad? (amorosa, existencial…)
A partir del Siglo XX, se produce una transformación en el mundo del arte y se crean multitud de tendencias, esto afecta también a la poesía y se divide el género en innumerables tendencias, sin embargo, las temáticas de la poesía siguen siendo las mismas (el amor, el paso del tiempo, la muerte, etc. ya que son los temas propios del hombre). No prevalece una temática de la poesía sobre otra, aunque el amor siempre se ha asociado a la poesía.
Creo que el éxito de la poesía depende siempre del autor y de cómo consiga que el poema quede en la memoria del lector. Es muy importante que no se rompa el canal de comunicación (Emisor–Mensaje–Receptor) y que tanto emisor y receptor tengan el mismo código de comunicación. Creo que prevalecerá en el tiempo la poesía realista sobre la que se basa sólo el lenguaje y en la que el mensaje queda en un segundo plano u oculto a los ojos del lector.
Si tuviesen que citar el nombre de tres poetas muy famosos a día de hoy, ¿quiénes serían?
Esa misma pregunta me gustaría que la hicieses a cualquier ciudadano diciéndole ¿Dime tres escritores del siglo XX? La mayoría de las personas dirían tres poetas. Es una paradoja del género, pese a que es minoritario e insignificante en cifras de ventas, la poesía tiene un carácter fundamental en nuestra cultura. Hubo unas generaciones que fueron ensalzadas por encimas de las demás que fueron las generaciones del 98, 27 y del 36, y parece que después de esas generaciones ya no ha existido la poesía, y esto es injusto para el resto de las generaciones que no han sido miradas con tanta importancia.
Lo primero que me ha venido a la cabeza cuando me has hecho la pregunta es Antonio Machado, Federico García Lorca, Rafael Alberti porque son los nombres que asociamos a la poesía y que todos tenemos en la cabeza, pero reflexionando un poco en los poetas que han calado más hondo en mi interior y que quizás no tienen la fama de los anteriores me atrevo a decir el nombre de tres autores que no todo el mundo conoce: Ángel González, Joan Margarit y Jaime Gil de Biedma.
¿Cuál es el papel hoy de un editor? ¿Está haciendo daño la autopublicación al mundo de las editoriales o, por el contrario, está revitalizándolo?
La autopublicación está haciendo daño sobre todo al lector y a la lengua. Creo que el editor es necesario para facilitar la lectura al lector, para que no te encuentres faltas de ortografía, para que el tipo de letra sea el adecuado, los márgenes, las sangrías, etc. Hay unas normas de edición no impresas pero que todos esperamos encontrar cuando leemos un libro. Muchos autores deciden autopublicar sus obras, muchas veces por motivos económicos, sin tener en cuenta estos aspectos y luego esperan que “el universo” les recompense siendo los números uno en ventas en las plataformas para tal fin en internet. Eso es menospreciar la inteligencia de los lectores y ser un poco ingenuos. Los editores seguimos siendo necesarios, aunque las cifras de ventas sean escasas, aunque sea para poner un sello de calidad en el libro que ofrezca una garantía de que el libro está bien escrito.
¿Qué se podría hacer, en su opinión, para que la poesía llegase a un público lector más amplio? Mucha gente piensa que la poesía no la entiende y ni siquiera se para a hojear un libro de poesía (hablo incluso de lectores habituales de otros géneros literarios como la novela o el ensayo).
Creo que la educación es quien más puede ayudar a difundir la poesía. Cuando yo estudiaba nos obligaban a leer libros de poesía que nos resultaban aburridos, hoy agradezco que me obligasen a leer esos libros, ya que quedaron en mi memoria y pude recuperarlos con el tiempo. Cada libro tiene su momento para el lector. Que me obligasen me ayudó a empezar a adquirir esa primera sensibilidad que requiere un libro de poesía.
Son los planes de estudio los que tienen que incluir estas materias en sus programas y los que más pueden hacer por que la poesía se generalice. Curiosamente ahora que no se le da tanta importancia a la poesía, es cuando surge una generación de lectores entre los jóvenes como un acto quizás de rebeldía, lo que nos hace pensar que la poesía es necesaria y si se intenta suprimir o abandonar surge como una respuesta de inconformismo.
¿Qué hace un editor para que un poeta tenga éxito y qué puede hacer el propio poeta?
La labor del editor es poner los medios para que el libro llegue con la mayor facilidad posible al lector, poco puede hacer para que autor tenga más éxito que otro, salvo orientarle en el camino a seguir. Trabajar duro es lo mejor que puede hacer el editor por el autor. El autor tiene que concienciarse de que la marca de su libro es el propio nombre del autor y eso lo tiene que potenciar él mismo. El editor tiene otra marca que potenciar que es el sello editorial y para potenciarla tiene que elegir los mejores libros. El trabajo del editor es la selección y muchas editoriales se han olvidado de esto.
Para que un autor tenga éxito, yo siempre recomiendo el trabajo. Primero en el papel y para que ese trabajo mejore tiene que leer mucho y aprender de los más grandes, después tiene que hacer el trabajo en la promoción de la obra, dando a conocer su trabajo dentro de su entorno. Muchos autores me comentan que su entorno es limitado, por ello les aconsejo que lo amplíen acudiendo a presentaciones de libros de otros autores, recitales, etc. En literatura tiene mucho más que ganar un autor que está escuchando y aprendiendo del trabajo de los otros que un autor que se centra sólo en su propia obra.
¿Cree que la poesía potencia el lenguaje poético o lo empobrece? ¿Qué opinión le merece la proliferación en los últimos tiempos de raperos y cantantes que se consideran también poetas?
Sin poesía no podríamos hablar de lenguaje poético. La palabra poesía viene del griego y significa creación. Para que exista la poesía sólo es necesaria la intención del autor de escribir un poema, que sea un buen poema o no es otra cosa.
La poesía es un arte muy cercano al hombre, más que la narrativa. Muchos adolescentes cuando quieren expresar sus sentimientos lo hacen a través de la poesía. No es de extrañar que acompañen a otros géneros artísticos como la música, pero es muy importante que sepan los autores que son artes diferentes, ya que la poesía tiene su propio ritmo y su propio silencio por medio de la pausas versales y pausas estróficas, también ocurre lo mismo con la música, la música existe porque existe silencio entre una nota y otra. Si se llenan todos los silencios entre los versos, entre las palabras, entre las notas, quizás solo obtengamos ruido. Por eso siempre desaconsejo que se acompañen los poemas con música en los recitales.
¿Cómo funciona la industria editorial, especialmente en la poesía? ¿Hay grandes grupos que copan el mercado o, por el contrario, las editoriales pequeñas tienen posibilidades reales de competencia?
La industria editorial de la poesía está formada por pequeñas empresas que crearon, en su mayoría poetas, que se han ido asentando en el sector poco a poco y con mucho trabajo. Los grandes grupos editoriales siempre han relegado la poesía a un segundo plano porque es menos rentable que la narrativa. Ahora es cuando empiezan a mirar a la poesía con otros ojos y ven más opciones en el libro de poesía. Las grandes editoriales tienen mejores medios de distribución que las pequeñas, pero muchas de ellas no conocen el potencial del género, porque el trato del libro y del autor es diferente.
La última crisis económica se la denominó la crisis del ladrillo y del libro, algunas editoriales pequeñas no pudieron resistir y tuvieron que cerrar. Hace falta que nuevos editores vengan a cubrir ese hueco con nuevas fórmulas y nuevas propuestas.