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Club de Poesía

Rocío Calderón Conesa: “…a veces comparo mucho la poesía con el piano o el violín, veo ambos instrumentos igual de indispensables para la armonización de la vida que una buena poesía”.

 Entrevista Rocío Calderón Conesa - Inefable Rocío Calderón Conesa Rocío Calderón Conesa: “…a veces comparo mucho la poesía con el piano o el violín, veo ambos instrumentos igual de indispensables para la armonización de la vida que una buena poesía”. FichaRocioCalderon

 

P.- Inefable es el título de tu primer libro. ¿Qué significa inefable y por qué das este título a tu libro?

R.- Según la Real Academia Española, Inefable significa algo que no puede expresarse con palabras; desde bien pequeñita empecé a escribir, creo que con 12 años ya tenía algún que otro texto escrito y mi sueño siempre fue llegar a poder escribir un libro pero siempre lo vi como algo muy difícil de conseguir, y ya no hablemos de lograr que alguien lo publicase y creo que por eso le puse ese nombre.

Para mí este libro es algo tan bueno, tan tan bueno, que nunca lograré expresarlo con palabras. Es un sueño hecho realidad, al fin y al cabo.

P.-Tu poesía es fácil de entender, pero está plagada de metáforas y reflexiones que enganchan al lector ¿Qué es más importante el mensaje o la forma de comunicar el mensaje?

R.- Creo que lo más importante es la forma de comunicarlo, la forma de hacerlo llegar a la gente y que lo entienda y, al hacerlo, que algo se le remueva por dentro. El mensaje puede ser todo lo bueno, o malo, que tú quieras que sea pero si a la hora de transmitirlo no eres capaz de que se incruste dentro del alma de las personas solo habrán sido palabras que han salido por el mismo sitio que han entrado. Hay que lograr hacer pensar a las personas con lo que queremos comunicar, es de esa manera como se logran las grandes revoluciones: haciendo pensar.

P.- “Os diré, / pequeños corazones rotos, /que no había mayor gloria /que sus besos con sabor a lluvia, / que sus brazos encajaban a la perfección / con las curvas de mi cuerpo / y que, sin lugar a dudas, / prefiero su olor, / tan único, / al más caro de los perfumes”.

El amor es el hilo conductor de tu poemario y uno de los temas más importantes de la poesía. ¿Por qué es tan importante el amor en tu poesía? ¿Hay una única persona que es objeto de tu de tu amor en el poemario? ¿Por qué casi siempre existe el amor en la poesía cuando este se acaba?

R.- El amor siempre va a ser el hilo conductor de la vida, diría yo. Siempre estamos buscando querer y que nos quieran, incluso cuando no nos damos cuenta o cuando negamos que lo hacemos, ya sea intentando encontrar a tu gran amor, buscando el abrazo de un amigo, las lágrimas de alegría de tus padres cuando consigues algo por lo que te has esforzado o de tu gato cuando llegas a casa y te recibe contento. No sabemos vivir sin amor, es una enfermedad incurable que todo el mundo busca sentir. Supongo que por eso es tan importante en mi poesía, como en la de todos los poetas, porque es lo que nos mueve, es por lo que recorreríamos kilómetros por poderlo sentir al 100%, y es por esto, por lo grande que uno se cree cuando es amado y ama con todo el corazón que, al apagarse, al irse, te deja un vacío existencial que tienes que llenar de alguna forma; yo, por ejemplo, las épocas en las que más, y mejor, escribo es cuando me agrietan un poco más el corazón. Digamos que es escribir con el corazón roto te ayuda a sanarlo un poquito, es una vía de escape y sobre todo si no eres capaz de hablar de estas cosas con las personas.

No creo que haya una única persona que sea objeto de mi amor en este poemario, nadie ha sido tan importante para ello. En estos poemas recojo muchos tipos de amor: amor hacia mis padres, amor hacia mis amigos, amor hacia personas que me rompieron el corazón, amor hacia amores y, sobre todo, amor hacia mí misma, que es mi amor más importante.

P.- ¿Cuánto de tu poesía es experiencia y cuánto es imaginado para el poema?

R.- Mi poesía nunca es imaginada, y si alguno de mis poemas lo fuera tampoco tendría problema en decirlo, pero no lo es. Todo lo que escribo está relacionado con cosas que me han pasado, cosas que he logrado maquillar suficiente como para poder compartirlas con la gente sin sentirme tan expuesta.

P.-¿Qué opinas de los poetas contemporáneos y cual o cuales recomendarías para su lectura?

R.- Esto es un tema delicado porque la única vez que di mi opinión sobre un poeta contemporáneo por una red social, ese `poeta´ me bloqueó de dicha red social alegando que no tenía ni idea de lo que estaba diciendo, pero bueno, no me dejó decirle (porque me bloqueó antes) que antes de dar mi opinión sobre un tema siempre intento haberme informado de antemano para tener una base sólida.

Tengo una crítica bastante mala hacia estos poetas, los famosos poetas que han nacido de sus 5000 `likes´ en las redes sociales. No me gustan lo que le hacen a la poesía, no me gusta que la llenen de palabras tan soeces como `follar´, `tetas´, y cosas relacionadas, no es por nada, yo las utilizo en mi día a día al hablar más veces de las que me gustaría pero a la hora de la poesía, es diferente, yo siempre la he visto como algo que está por encima de lo mundano, algo delicado, merecedor de lo mejor que puedas decir, algo que embellece el mundo un poco; a veces comparo mucho la poesía con el piano o el violín, veo ambos instrumentos igual de indispensables para la armonización de la vida que una buena poesía.

Y si tuviese que recomendar a uno de los poetas que ahora están de moda, sería Elvira Sastre o Miguel Gane, pero yo siempre voy a tirar hacia Pablo Neruda, Miguel Hernández o Lorca.

 

P.-Parece fácil escribir, pero no es sencillo, ¿Utilizas algún método para inspirarte? ¿Qué es lo que te impulsa a escribir?

R.- Escribir es fácil, lo difícil es darle sentido y transmitir de verdad lo que llevas dentro, plasmarlo todo en el papel.

Antes solía escuchar música clásica, sobre todo piano, me hacía pensar y rascar lo que tenía dentro. También me gustaba salir a pasear por mi pueblo y pararme en los lugares donde han ocurrido las cosas que, junto a otros factores, han dado lugar a mi poesía. Pero últimamente lo único que tengo que hacer es permitirme pensar, últimamente lo tengo todo a flor de piel y no necesito nada que me ayude a sacarlo.

Lo que me impulsa a escribir son los recuerdos, recordar qué sentía en ciertos momentos y lo que me hubiera gustado haber sentido. También me impulsa el famoso `¿y si…?´y relaciono ambas cosas: pasado con el pasado que no fue.

P.- ¿Habrá un segundo libro después de Inefable?

R.- Es algo en lo que estoy trabajando ya, aunque quiero que pase algo más de tiempo, quiero que sea un libro con mucha más poesía que Inefable, pero sí, ya está en marcha.

 

Rocío Calderón Conesa: “…a veces comparo mucho la poesía con el piano o el violín, veo ambos instrumentos igual de indispensables para la armonización de la vida que una buena poesía”.

 Entrevista Rocío Calderón Conesa - Inefable Rocío Calderón Conesa Rocío Calderón Conesa: “…a veces comparo mucho la poesía con el piano o el violín, veo ambos instrumentos igual de indispensables para la armonización de la vida que una buena poesía”. FichaRocioCalderon

 

P.- Inefable es el título de tu primer libro. ¿Qué significa inefable y por qué das este título a tu libro?

R.- Según la Real Academia Española, Inefable significa algo que no puede expresarse con palabras; desde bien pequeñita empecé a escribir, creo que con 12 años ya tenía algún que otro texto escrito y mi sueño siempre fue llegar a poder escribir un libro pero siempre lo vi como algo muy difícil de conseguir, y ya no hablemos de lograr que alguien lo publicase y creo que por eso le puse ese nombre.

Para mí este libro es algo tan bueno, tan tan bueno, que nunca lograré expresarlo con palabras. Es un sueño hecho realidad, al fin y al cabo.

P.-Tu poesía es fácil de entender, pero está plagada de metáforas y reflexiones que enganchan al lector ¿Qué es más importante el mensaje o la forma de comunicar el mensaje?

R.- Creo que lo más importante es la forma de comunicarlo, la forma de hacerlo llegar a la gente y que lo entienda y, al hacerlo, que algo se le remueva por dentro. El mensaje puede ser todo lo bueno, o malo, que tú quieras que sea pero si a la hora de transmitirlo no eres capaz de que se incruste dentro del alma de las personas solo habrán sido palabras que han salido por el mismo sitio que han entrado. Hay que lograr hacer pensar a las personas con lo que queremos comunicar, es de esa manera como se logran las grandes revoluciones: haciendo pensar.

P.- “Os diré, / pequeños corazones rotos, /que no había mayor gloria /que sus besos con sabor a lluvia, / que sus brazos encajaban a la perfección / con las curvas de mi cuerpo / y que, sin lugar a dudas, / prefiero su olor, / tan único, / al más caro de los perfumes”.

El amor es el hilo conductor de tu poemario y uno de los temas más importantes de la poesía. ¿Por qué es tan importante el amor en tu poesía? ¿Hay una única persona que es objeto de tu de tu amor en el poemario? ¿Por qué casi siempre existe el amor en la poesía cuando este se acaba?

R.- El amor siempre va a ser el hilo conductor de la vida, diría yo. Siempre estamos buscando querer y que nos quieran, incluso cuando no nos damos cuenta o cuando negamos que lo hacemos, ya sea intentando encontrar a tu gran amor, buscando el abrazo de un amigo, las lágrimas de alegría de tus padres cuando consigues algo por lo que te has esforzado o de tu gato cuando llegas a casa y te recibe contento. No sabemos vivir sin amor, es una enfermedad incurable que todo el mundo busca sentir. Supongo que por eso es tan importante en mi poesía, como en la de todos los poetas, porque es lo que nos mueve, es por lo que recorreríamos kilómetros por poderlo sentir al 100%, y es por esto, por lo grande que uno se cree cuando es amado y ama con todo el corazón que, al apagarse, al irse, te deja un vacío existencial que tienes que llenar de alguna forma; yo, por ejemplo, las épocas en las que más, y mejor, escribo es cuando me agrietan un poco más el corazón. Digamos que es escribir con el corazón roto te ayuda a sanarlo un poquito, es una vía de escape y sobre todo si no eres capaz de hablar de estas cosas con las personas.

No creo que haya una única persona que sea objeto de mi amor en este poemario, nadie ha sido tan importante para ello. En estos poemas recojo muchos tipos de amor: amor hacia mis padres, amor hacia mis amigos, amor hacia personas que me rompieron el corazón, amor hacia amores y, sobre todo, amor hacia mí misma, que es mi amor más importante.

P.- ¿Cuánto de tu poesía es experiencia y cuánto es imaginado para el poema?

R.- Mi poesía nunca es imaginada, y si alguno de mis poemas lo fuera tampoco tendría problema en decirlo, pero no lo es. Todo lo que escribo está relacionado con cosas que me han pasado, cosas que he logrado maquillar suficiente como para poder compartirlas con la gente sin sentirme tan expuesta.

P.-¿Qué opinas de los poetas contemporáneos y cual o cuales recomendarías para su lectura?

R.- Esto es un tema delicado porque la única vez que di mi opinión sobre un poeta contemporáneo por una red social, ese `poeta´ me bloqueó de dicha red social alegando que no tenía ni idea de lo que estaba diciendo, pero bueno, no me dejó decirle (porque me bloqueó antes) que antes de dar mi opinión sobre un tema siempre intento haberme informado de antemano para tener una base sólida.

Tengo una crítica bastante mala hacia estos poetas, los famosos poetas que han nacido de sus 5000 `likes´ en las redes sociales. No me gustan lo que le hacen a la poesía, no me gusta que la llenen de palabras tan soeces como `follar´, `tetas´, y cosas relacionadas, no es por nada, yo las utilizo en mi día a día al hablar más veces de las que me gustaría pero a la hora de la poesía, es diferente, yo siempre la he visto como algo que está por encima de lo mundano, algo delicado, merecedor de lo mejor que puedas decir, algo que embellece el mundo un poco; a veces comparo mucho la poesía con el piano o el violín, veo ambos instrumentos igual de indispensables para la armonización de la vida que una buena poesía.

Y si tuviese que recomendar a uno de los poetas que ahora están de moda, sería Elvira Sastre o Miguel Gane, pero yo siempre voy a tirar hacia Pablo Neruda, Miguel Hernández o Lorca.

 

P.-Parece fácil escribir, pero no es sencillo, ¿Utilizas algún método para inspirarte? ¿Qué es lo que te impulsa a escribir?

R.- Escribir es fácil, lo difícil es darle sentido y transmitir de verdad lo que llevas dentro, plasmarlo todo en el papel.

Antes solía escuchar música clásica, sobre todo piano, me hacía pensar y rascar lo que tenía dentro. También me gustaba salir a pasear por mi pueblo y pararme en los lugares donde han ocurrido las cosas que, junto a otros factores, han dado lugar a mi poesía. Pero últimamente lo único que tengo que hacer es permitirme pensar, últimamente lo tengo todo a flor de piel y no necesito nada que me ayude a sacarlo.

Lo que me impulsa a escribir son los recuerdos, recordar qué sentía en ciertos momentos y lo que me hubiera gustado haber sentido. También me impulsa el famoso `¿y si…?´y relaciono ambas cosas: pasado con el pasado que no fue.

P.- ¿Habrá un segundo libro después de Inefable?

R.- Es algo en lo que estoy trabajando ya, aunque quiero que pase algo más de tiempo, quiero que sea un libro con mucha más poesía que Inefable, pero sí, ya está en marcha.

 

Francisco Manuel Rodriguez: “La poesía, al menos la que practico, está a medio camino entre la realidad como referente y la autorreferencia literaria”

Francisco Manuel Rodriguez Lopez  Francisco Manuel Rodriguez: "La poesía, al menos la que practico, está a medio camino entre la realidad como referente y la autorreferencia literaria" FIchaFmanuelRodriguezr

 

La poesía, al menos la que practico, está a medio camino entre la realidad como referente y la autorreferencia literaria.

P.- La noche del cazador es un trabajo conjunto entre Francisco Manuel Rodríguez (autor de los poemas) y Eva María García Mateo (autora de las ilustraciones). ¿Cómo surge la idea de hacer un poemario ilustrado? ¿Cómo es vuestra colaboración, Francisco escribe y después Eva dibuja o sobre los dibujos Francisco se pone a escribir?

R.- Creo que en mi poesía abundan las imágenes literarias, esto puede apreciarse también en mi anterior poemario Ciudad sin nombre. Pensé en proponerle a Eva la ilustración de los poemas para probar como vería esas imágenes textuales una artista gráfica, y estoy bastante contento en cómo ha expresado lo escrito en su lenguaje. Por otro lado, por qué no admitirlo, las obras ilustradas en general atraen a muchos lectores que de alguna forma convierten el libro en un objeto digamos más artístico, más atractivo.

En el proceso de elaboración primero han ido los textos y después las ilustraciones. Es curioso, porque a veces me da la impresión de que se hicieron ambos al unísono. Después de ir confeccionando el libro junto a Eva, con la incorporación de los dibujos, creo que textos e ilustraciones forman un todo, una única obra.

P.-¿Por qué el título de La noche del Cazador?

R.- No tenía pensado ningún título cuando empecé a escribir esta serie de poemas; sí pretendía recrear mitos antiguos y contemporáneos extraídos, principalmente, del cine, la literatura y la cultura popular. Al avanzar la escritura, el texto La noche del cazador, inspirado en el film del mismo nombre, empezó como un largo poema en verso y terminó en un cuento poético que por su extensión y temática era el indicado, creo, para ocupar el centro del poemario. La noche del cazador es una novela pero, sobre todo por su personalidad fílmica, es una película fascinante. Fue dirigida por el actor Charles Laughton, su única incursión como director. Es algo así como un oscurísimo cuento de hadas.

P.-¿Cómo definirías tu poesía? ¿Se podría enmarcar dentro de algún movimiento artístico? ¿Te basas más en las palabras o más en los hechos para escribir?

R.- Quiero pensar que es una poesía en cierto modo narrativa. Eso podría conectarla con la poesía de la experiencia, sin embargo, me atrae bastante el lado fantástico del que, en ocasiones, parece dotada la realidad, la fascinación a veces hastiada por la realidad.

Qué predomina, la palabra o el hecho. Es una pregunta complicada para cualquier poeta.  Suponemos, lo creo, que la poesía es una herramienta para explorar la vida, al menos para explorar nuestra interacción con la vida. Pero luego está la función poética del lenguaje, un detenerse en la escritura misma, en su sonido, en su poder de evocación, en cómo difumina la diferencia entro lo real y lo irreal. La poesía, al menos la que practico, está a medio camino entre la realidad como referente y la autorreferencia literaria. Y es que la poesía es muy orgullosa, a pesar de sus calamidades, reclama ser un fin en sí misma.

P.- A lo largo del libro encontramos referencias a obras literarias, películas y personajes históricos. ¿Cuáles son estas referencias y por qué inspiran tu poesía?

R.- La poesía y la mitología se llevan bien y creo que este libro tiene mucho de eso, de una memoria que a través de experiencias vitales y culturales (lectura, cine, teatro, conocimiento) se convierte en un cajón de mitos, muchos inquietantes. La historia, las películas y las novelas son una fuente poderosa de generación de personajes o argumentos míticos. Lo normal es pensar que es al revés, y es cierto, que las grandes biografías, el cine y la narrativa siguen arquetipos mitológicos abundantes en las religiones o en los cuentos populares. Pero la dirección contraria también funciona, le pasa a Espartaco o a Lolita: historia, literatura, cine y, por último, modelo de revolucionario trágico o de tentación prohibida. Al final del libro hay una relación de referencias, de libros, películas y personajes que han inspirado los textos y las ilustraciones. Animo a los lectores a tirar de internet u otras fuentes para curiosear las referencias que desconozca, puede ser divertido.

P.-¿Cuáles son los poetas contemporáneos que más admiras y por qué?

R.- Aunque se salga del registro de La noche del cazador, me gusta bastante Charles Simic, el poeta yugoslavo-americano, me gusta su lírica concisión. No son contemporáneos, pero como si lo fueran: del 27, Cernuda, Salinas y Alexandre. Y de la generación del 50: los poetas en su versión más madura, Ángel González, Claudio Rodríguez, Valente, me gustan sus otoños. De ahora, no sé, la prosa poética de Vicente Valero y Gamoneda, por decir dos entre otros. Sabines y, claro está, Pessoa, aunque se va alejando en el tiempo. Procuro leer bastante y aprender del talento ajeno, pero tampoco me entusiasmo con facilidad.

P.- ¿Hay algún trabajo después de La noche del cazador?

R.- Tengo un poemario terminado, Lecciones Fallidas, ahora en fase de reposo, aunque no por mucho tiempo. También un libro de relatos breves casi terminado sobre insectos y humanos, una propuesta muy curiosa que espero que vea la luz de las luciérnagas pronto.

Francisco Manuel Rodriguez: “La poesía, al menos la que practico, está a medio camino entre la realidad como referente y la autorreferencia literaria”

Francisco Manuel Rodriguez Lopez  Francisco Manuel Rodriguez: "La poesía, al menos la que practico, está a medio camino entre la realidad como referente y la autorreferencia literaria" FIchaFmanuelRodriguezr

 

La poesía, al menos la que practico, está a medio camino entre la realidad como referente y la autorreferencia literaria.

P.- La noche del cazador es un trabajo conjunto entre Francisco Manuel Rodríguez (autor de los poemas) y Eva María García Mateo (autora de las ilustraciones). ¿Cómo surge la idea de hacer un poemario ilustrado? ¿Cómo es vuestra colaboración, Francisco escribe y después Eva dibuja o sobre los dibujos Francisco se pone a escribir?

R.- Creo que en mi poesía abundan las imágenes literarias, esto puede apreciarse también en mi anterior poemario Ciudad sin nombre. Pensé en proponerle a Eva la ilustración de los poemas para probar como vería esas imágenes textuales una artista gráfica, y estoy bastante contento en cómo ha expresado lo escrito en su lenguaje. Por otro lado, por qué no admitirlo, las obras ilustradas en general atraen a muchos lectores que de alguna forma convierten el libro en un objeto digamos más artístico, más atractivo.

En el proceso de elaboración primero han ido los textos y después las ilustraciones. Es curioso, porque a veces me da la impresión de que se hicieron ambos al unísono. Después de ir confeccionando el libro junto a Eva, con la incorporación de los dibujos, creo que textos e ilustraciones forman un todo, una única obra.

P.-¿Por qué el título de La noche del Cazador?

R.- No tenía pensado ningún título cuando empecé a escribir esta serie de poemas; sí pretendía recrear mitos antiguos y contemporáneos extraídos, principalmente, del cine, la literatura y la cultura popular. Al avanzar la escritura, el texto La noche del cazador, inspirado en el film del mismo nombre, empezó como un largo poema en verso y terminó en un cuento poético que por su extensión y temática era el indicado, creo, para ocupar el centro del poemario. La noche del cazador es una novela pero, sobre todo por su personalidad fílmica, es una película fascinante. Fue dirigida por el actor Charles Laughton, su única incursión como director. Es algo así como un oscurísimo cuento de hadas.

P.-¿Cómo definirías tu poesía? ¿Se podría enmarcar dentro de algún movimiento artístico? ¿Te basas más en las palabras o más en los hechos para escribir?

R.- Quiero pensar que es una poesía en cierto modo narrativa. Eso podría conectarla con la poesía de la experiencia, sin embargo, me atrae bastante el lado fantástico del que, en ocasiones, parece dotada la realidad, la fascinación a veces hastiada por la realidad.

Qué predomina, la palabra o el hecho. Es una pregunta complicada para cualquier poeta.  Suponemos, lo creo, que la poesía es una herramienta para explorar la vida, al menos para explorar nuestra interacción con la vida. Pero luego está la función poética del lenguaje, un detenerse en la escritura misma, en su sonido, en su poder de evocación, en cómo difumina la diferencia entro lo real y lo irreal. La poesía, al menos la que practico, está a medio camino entre la realidad como referente y la autorreferencia literaria. Y es que la poesía es muy orgullosa, a pesar de sus calamidades, reclama ser un fin en sí misma.

P.- A lo largo del libro encontramos referencias a obras literarias, películas y personajes históricos. ¿Cuáles son estas referencias y por qué inspiran tu poesía?

R.- La poesía y la mitología se llevan bien y creo que este libro tiene mucho de eso, de una memoria que a través de experiencias vitales y culturales (lectura, cine, teatro, conocimiento) se convierte en un cajón de mitos, muchos inquietantes. La historia, las películas y las novelas son una fuente poderosa de generación de personajes o argumentos míticos. Lo normal es pensar que es al revés, y es cierto, que las grandes biografías, el cine y la narrativa siguen arquetipos mitológicos abundantes en las religiones o en los cuentos populares. Pero la dirección contraria también funciona, le pasa a Espartaco o a Lolita: historia, literatura, cine y, por último, modelo de revolucionario trágico o de tentación prohibida. Al final del libro hay una relación de referencias, de libros, películas y personajes que han inspirado los textos y las ilustraciones. Animo a los lectores a tirar de internet u otras fuentes para curiosear las referencias que desconozca, puede ser divertido.

P.-¿Cuáles son los poetas contemporáneos que más admiras y por qué?

R.- Aunque se salga del registro de La noche del cazador, me gusta bastante Charles Simic, el poeta yugoslavo-americano, me gusta su lírica concisión. No son contemporáneos, pero como si lo fueran: del 27, Cernuda, Salinas y Alexandre. Y de la generación del 50: los poetas en su versión más madura, Ángel González, Claudio Rodríguez, Valente, me gustan sus otoños. De ahora, no sé, la prosa poética de Vicente Valero y Gamoneda, por decir dos entre otros. Sabines y, claro está, Pessoa, aunque se va alejando en el tiempo. Procuro leer bastante y aprender del talento ajeno, pero tampoco me entusiasmo con facilidad.

P.- ¿Hay algún trabajo después de La noche del cazador?

R.- Tengo un poemario terminado, Lecciones Fallidas, ahora en fase de reposo, aunque no por mucho tiempo. También un libro de relatos breves casi terminado sobre insectos y humanos, una propuesta muy curiosa que espero que vea la luz de las luciérnagas pronto.

Juan Eladio Palmís: “Todo poeta, al final es un mensaje”.

Juan Eladio Palmís: "Todo poeta, al final es un mensaje". FichaJuanEladio

 

P.- Versos que recuerdo. Es una antología personal de los mejores poemas que has publicado. ¿Cuántos poemas has escrito a lo largo de tu vida?

R.- Hace un par de meses, con motivo de un encuentro internacional de poetas, al que finalmente por motivos domésticos no pude asistir, me entretuve durante unos días en contar con cierto rigor los versos que tenía documentados, hechos por mi persona, por si me preguntaban algo así. Contabilicé que llevaba hechos muchos más de ocho mil poemas; por tanto creo que es muy difícil seleccionar cuales pueden ser lo de mayor calado sentimental para engrosar una antología. De todos modos, aunque mi producción sea, rondando la demencia por la cantidad, la cifra dicha, a todos, no es una frase hecha, les he dedicado y les dedico el mismo celo y cariño.

P.- La Mar Camino Blando, Pámpanos de Sombra Fresca, Abonico, Versos Dormidos, Versos de Cuba y Malecón, Versos Otoñales por Melilla, Versos Guerrilleros, Versos Afluentes, Versos al Rescoldo, Versos a la Mar, Versos de Invierno, Versos de Cuna y Poca Luna, Versos Consentidos, Versos Tangerinos por Marruecos, Versos Afluentes, Versos Equinocciales, La Iberiada Colombina (en verso), Versos Archiveleros. Son los títulos de tus obras publicadas ¿Guardas un especial cariño a alguna de ellas?

R.- El poemario primero La Mar Camino Blando, tiene un lugar preferente en mi sentimiento, porque plasmé los versos (entendiendo aquellos versos del poemario como piezas de artillería) a bordo de aquellos petroleros pestosos, peligrosísimos; aquellos fruteros, o de carga general, con los que mareábamos gentes por lo general joven, a las órdenes de los dos “viejos”(el capitán y el jefe), cuando nos tiraban las “autoridades” a la mar en pleno siglo XX con menos garantías de flotabilidad y navegabilidad que las naos llamadas de Manila, o las de la Carrera de Indias. Sí, La Mar Camino Blando, por utilizar un símil marinero, fue la vía de agua que me inundó en versos.

P.- Resides en el Puerto de Mazarrón y en Cartagena ¿Qué importancia tiene el mar en tu poesía?

R.-Tanto, que hay veces que pienso que es el mar el que escribe, y yo soy un mero escribano de lo que me cuenta cuando a diario digo que “voy a contar los barcos al puerto”, cuando en realidad es que todas mis reflexiones las comparto primero con la mar.

P.- Algunos de los poemas de Versos que recuerdo son poemas alegóricos, dedicados a personas importantes de tu vida. ¿Quiénes son esas personas y porque son tan importantes en tu vida?

R.-Será una frase hecha, clonada, pero yo tuve la enorme suerte de nacer en una casa con unos padres especiales, diferentes, donde se leía, y cómo llenaron de felicidad mi existencia hogareña primera, desde bien pronto pude contemplar y analizar lo que había a mi alrededor en aquella España vestida de negro, con el temblor en la gente por causa del color azul. El poeta, en contra de lo que se ha fraguado en el entorno de su trajín, necesita disponer de sentimientos libres para poder plasmar lo que gira en su entorno.

Aquellas gentes de aquella España, estas gentes de esta España de sorpresa por la enorme complicidad con la que están aceptando su estrangulamiento en todos los órdenes de la vida, conforman mi entorno poético por fuera del mar y sus asuntos.

P.-¿Crees que la poesía debe ser, aparte de una forma de hacer arte, debe comunicar un mensaje al lector?

R.-El final es ese. Todo poeta, al final es un mensaje. Uno es, camino al andar; otro es, compañero del alma, compañero; otro es, podía hacer los versos más bonitos; otro ¿cómo quedan durmiendo los suicidas? A mí me gustaría ser, sin modestia de ninguna clase, el poeta que contaba los barcos en puerto, porque me gustan que los marinos salgan y entren en puerto sin que falte ningún barco.

P.- Algunos de tus poemas están referidos a Latinoamérica. ¿Qué relación guardas con América Latina y por qué es tan importante para tu obra literaria?

R.- Porque el mayor cinismo, la mayor mentira española, probablemente radique en lo mucho y amañado que se escribe desde España sobre una América que, desde siempre, le ha importado y mucho al emigrante, al pueblo, pero que los gobiernos españoles nunca han movido ni el dedo meñique por mantener vínculo alguno con aquellas tierras; en un desprecio absoluto hacia aquellas tierras, enviándoles tan solo olas de agua bendita para ahogarlos. Yo trato de decir continuamente oye América, estamos aquí, muchos que realmente nos sentimos hermanos agradecidos por haberte conocido.

P.- ¿Qué le recomendarías a un poeta que está empezando? ¿Qué consejo le darías?

R.- Que mire solo a su papel, a lo que le apetece hacer, y que se deje de atender a los “consejeros” intermediarios sentimentales que tanto abundan en un país como el nuestro, que en asunto de cultura estamos esbozando todavía, tartamudeando, la vocal a.

P.- ¿Cuál es tu siguiente trabajo después de Versos que recuerdo?

R.-Como vengo llenando unos dos poemarios por año, en los cajones están inéditos, Versos Callejeros, Versos Sueltos, Versos de Pan con Aceite. Versos Que Tenía, Versos del Terreno, Versos a Las Claras, Versos Azules, Versos de Noche, Versos Espigados, Versos de Unión con Atapuerca, Versos de Aguacero, Versos Propios, Versos Espigados, Versos de Puerto Adentro, Versos de Vino…Y como se habrá quedado algún poemario traspapelado, ya me lo corregirán mis nietos. Para mi enorme fortuna, vivo anegado en versos diarios.

Hecho para la ocasión.

 

Los quiero para mí

 

Para mí los quiero todos,

todos y cada uno

de los pájaros volando,

se posen o no se posen después

por donde yo paso caminando.

Los versos, todos,

como los pájaros

están volando entre nubes blancas,

entre nubes negras,

al fin y al cabo nubes,

al fin y al cabo vuelos

sobre vientos que otros soplan

creando térmicas poéticas

para que vuelen y se alcen

a volar como pájaros sueltos

mis versos,

entre nubes blancas

entre nubes negras,

nunca entre nubes azules

que son nubes de muy malos agüeros.

 

Juan Eladio Palmís: “Todo poeta, al final es un mensaje”.

Juan Eladio Palmís: "Todo poeta, al final es un mensaje". FichaJuanEladio

 

P.- Versos que recuerdo. Es una antología personal de los mejores poemas que has publicado. ¿Cuántos poemas has escrito a lo largo de tu vida?

R.- Hace un par de meses, con motivo de un encuentro internacional de poetas, al que finalmente por motivos domésticos no pude asistir, me entretuve durante unos días en contar con cierto rigor los versos que tenía documentados, hechos por mi persona, por si me preguntaban algo así. Contabilicé que llevaba hechos muchos más de ocho mil poemas; por tanto creo que es muy difícil seleccionar cuales pueden ser lo de mayor calado sentimental para engrosar una antología. De todos modos, aunque mi producción sea, rondando la demencia por la cantidad, la cifra dicha, a todos, no es una frase hecha, les he dedicado y les dedico el mismo celo y cariño.

P.- La Mar Camino Blando, Pámpanos de Sombra Fresca, Abonico, Versos Dormidos, Versos de Cuba y Malecón, Versos Otoñales por Melilla, Versos Guerrilleros, Versos Afluentes, Versos al Rescoldo, Versos a la Mar, Versos de Invierno, Versos de Cuna y Poca Luna, Versos Consentidos, Versos Tangerinos por Marruecos, Versos Afluentes, Versos Equinocciales, La Iberiada Colombina (en verso), Versos Archiveleros. Son los títulos de tus obras publicadas ¿Guardas un especial cariño a alguna de ellas?

R.- El poemario primero La Mar Camino Blando, tiene un lugar preferente en mi sentimiento, porque plasmé los versos (entendiendo aquellos versos del poemario como piezas de artillería) a bordo de aquellos petroleros pestosos, peligrosísimos; aquellos fruteros, o de carga general, con los que mareábamos gentes por lo general joven, a las órdenes de los dos “viejos”(el capitán y el jefe), cuando nos tiraban las “autoridades” a la mar en pleno siglo XX con menos garantías de flotabilidad y navegabilidad que las naos llamadas de Manila, o las de la Carrera de Indias. Sí, La Mar Camino Blando, por utilizar un símil marinero, fue la vía de agua que me inundó en versos.

P.- Resides en el Puerto de Mazarrón y en Cartagena ¿Qué importancia tiene el mar en tu poesía?

R.-Tanto, que hay veces que pienso que es el mar el que escribe, y yo soy un mero escribano de lo que me cuenta cuando a diario digo que “voy a contar los barcos al puerto”, cuando en realidad es que todas mis reflexiones las comparto primero con la mar.

P.- Algunos de los poemas de Versos que recuerdo son poemas alegóricos, dedicados a personas importantes de tu vida. ¿Quiénes son esas personas y porque son tan importantes en tu vida?

R.-Será una frase hecha, clonada, pero yo tuve la enorme suerte de nacer en una casa con unos padres especiales, diferentes, donde se leía, y cómo llenaron de felicidad mi existencia hogareña primera, desde bien pronto pude contemplar y analizar lo que había a mi alrededor en aquella España vestida de negro, con el temblor en la gente por causa del color azul. El poeta, en contra de lo que se ha fraguado en el entorno de su trajín, necesita disponer de sentimientos libres para poder plasmar lo que gira en su entorno.

Aquellas gentes de aquella España, estas gentes de esta España de sorpresa por la enorme complicidad con la que están aceptando su estrangulamiento en todos los órdenes de la vida, conforman mi entorno poético por fuera del mar y sus asuntos.

P.-¿Crees que la poesía debe ser, aparte de una forma de hacer arte, debe comunicar un mensaje al lector?

R.-El final es ese. Todo poeta, al final es un mensaje. Uno es, camino al andar; otro es, compañero del alma, compañero; otro es, podía hacer los versos más bonitos; otro ¿cómo quedan durmiendo los suicidas? A mí me gustaría ser, sin modestia de ninguna clase, el poeta que contaba los barcos en puerto, porque me gustan que los marinos salgan y entren en puerto sin que falte ningún barco.

P.- Algunos de tus poemas están referidos a Latinoamérica. ¿Qué relación guardas con América Latina y por qué es tan importante para tu obra literaria?

R.- Porque el mayor cinismo, la mayor mentira española, probablemente radique en lo mucho y amañado que se escribe desde España sobre una América que, desde siempre, le ha importado y mucho al emigrante, al pueblo, pero que los gobiernos españoles nunca han movido ni el dedo meñique por mantener vínculo alguno con aquellas tierras; en un desprecio absoluto hacia aquellas tierras, enviándoles tan solo olas de agua bendita para ahogarlos. Yo trato de decir continuamente oye América, estamos aquí, muchos que realmente nos sentimos hermanos agradecidos por haberte conocido.

P.- ¿Qué le recomendarías a un poeta que está empezando? ¿Qué consejo le darías?

R.- Que mire solo a su papel, a lo que le apetece hacer, y que se deje de atender a los “consejeros” intermediarios sentimentales que tanto abundan en un país como el nuestro, que en asunto de cultura estamos esbozando todavía, tartamudeando, la vocal a.

P.- ¿Cuál es tu siguiente trabajo después de Versos que recuerdo?

R.-Como vengo llenando unos dos poemarios por año, en los cajones están inéditos, Versos Callejeros, Versos Sueltos, Versos de Pan con Aceite. Versos Que Tenía, Versos del Terreno, Versos a Las Claras, Versos Azules, Versos de Noche, Versos Espigados, Versos de Unión con Atapuerca, Versos de Aguacero, Versos Propios, Versos Espigados, Versos de Puerto Adentro, Versos de Vino…Y como se habrá quedado algún poemario traspapelado, ya me lo corregirán mis nietos. Para mi enorme fortuna, vivo anegado en versos diarios.

Hecho para la ocasión.

 

Los quiero para mí

 

Para mí los quiero todos,

todos y cada uno

de los pájaros volando,

se posen o no se posen después

por donde yo paso caminando.

Los versos, todos,

como los pájaros

están volando entre nubes blancas,

entre nubes negras,

al fin y al cabo nubes,

al fin y al cabo vuelos

sobre vientos que otros soplan

creando térmicas poéticas

para que vuelen y se alcen

a volar como pájaros sueltos

mis versos,

entre nubes blancas

entre nubes negras,

nunca entre nubes azules

que son nubes de muy malos agüeros.

 

Julia Valiente Garrido: “La poesía muchas veces se construye con irrealidades en nuestro haber”

 

Julia Valiente  Julia Valiente Garrido: "La poesía muchas veces se construye con irrealidades en nuestro haber" FichaJuliaValiente

La poesía muchas veces se construye con irrealidades en nuestro haber, o, en ocasiones, se construye meramente con el préstamo de conceptos y hechos ajenos, o, desde lo que Jung llamaba “el inconsciente colectivo”

P.-Guirnaldas de versos y otros sucesos es tu primer libro de poesía. ¿Por qué ese título?

R.- La expresión “guirnaldas de versos” proviene de mi disposición, deseo e intento por expresar de forma simpática y colorida lo que siento en estado de enamoramiento. Creo que nos sucede a todos; cuando algo tan grato y hermoso nos inunda, aflora una suerte de imaginación en nosotros cargada de positivismo. Parece que a uno se le ensanchara algo dentro donde se empezara a producir un festejo lleno de coloridos fuegos artificiales y se cultivaran de forma espontánea exóticas plantas, animadas a reproducirse y salir por los poros en forma de bonitos hechos y palabras.

Los “sucesos” son esa otra parte que no es tan colorida, es, válgame la redundancia, una crónica de sucesos. Esos otros acontecimientos que te llevan a otro lugar distinto desde el que se contemplan otra suerte de menesteres o el otro lado de la luna que antes veías brillar. Un lugar desde el que, sin llegar a dejar mustias las flores que llevamos dentro, producen cuanto menos una parada en su crecimiento para dejar lugar a la expresión de preocupaciones, decepciones, reflexiones que tienen que ver con otra puesta en escena, a saber, la de la sombra que potencialmente tenemos dentro. Y, a veces sí, a veces alguna de las flores que llevamos dentro se pone mustia y comienza el duelo, en el que a veces es inevitable, e incluso necesario, sacar los escombros fuera, con todo lo que esto conlleva.

P.-¿Desde cuándo llevas escribiendo poesía? ¿Cuánto tiempo te ha llevado escribir Guirnaldas de Versos?

Bueno, aquí está curioso el tema, la poesía ha ido y venido a lo largo de mi vida sin nunca abandonarme, ni yo a ella, del todo. Mi primer poema lo escribí con 13 años, cuando el primer revuelo hormonal empezó a suscitar en mí nuevas emociones a las que necesitaba dar salida. Nunca he sido una gran oradora, así es que, cuando sentía cosas que no sabía muy bien cómo expresar ante otras personas, lo hacía sobre el papel y de esa forma aprendí a dar salida a cierta convulsión que a mi aparato fonético le sabía tan fuerte y potente que no se atrevía a pronunciar, o para la que no encontraba palabras debido, precisamente, a esa carga emocional que arrastraban. Parecía que cuando esas emociones se acercaban a las cuerdas vocales, tenían tal vibración, que me quebraría si las pronunciaba.

No fue hasta los 19 años que empecé a guardar mis poemas, fue un amigo, al que di a leer algunos, quien me dijo “esto tienes que guardarlo bien, algún día lo publicarás” y le hice caso. Tengo mucho que agradecer a varias personas que siempre han estado pendientes de no dejarme olvidar que escribir poesía forma parte de mí.

Nubes bajas, Laberinto, Cálidas sendas, Abuelo, y muchos más forman parte del registro de aquélla época. Por eso no puedo decir cuánto tiempo me ha llevado escribir Guirnaldas y sucesos, ahí hay florituras y fornituras de distintas épocas de mi vida, hay una parte del libro que pertenece diríamos al período de mis 19 a 23 años, otra parte a los dos últimos años de mi vida y está salpimentado con algunos poemas de la época intermedia entre esos lapsos de tiempo.

P.-En tu poema Poetas dices: “corredores de fondo / de la palabra; / con un par de versos / la verdad abraza, / o un recuerdo, / una inconfundible nostalgia, / un deseo, un gesto, / una caricia, una falacia.” ¿Cuáles son tus poetas favoritos?

R.- Esa sí que es una pregunta difícil. Creo que cada autor cumple un cometido diferente a lo largo o en determinados momentos de la misma. Bécquer, por ejemplo, fue para mí el autor que colmó mi necesidad de dar palabras a los sentimientos que fluían en mis primeros enamoramientos; sin embargo, el Siglo de Oro vino a provocar mi asombro y fascinación por su grandeza. Decir que quedé “boquiabierta” al leer dichos autores es decir poca cosa de lo que me hicieron y hacen aún sentir tales lecturas. Luego hay autores contemporáneos, como Benedetti que siempre es bueno leer para que te salga decir “qué bonito, qué bonito”; o leer a Galeano, que es leer a alguien que sabía dar a problemas sociales actuales la cadencia merecida. Cuando quiero sobrepasar un miedo, tiro de los versos de Espronceda que aprendí en la escuela, ya sabes, “¿Qué es la vida? por pérdida ya la di…” y así sonrío y digo “¿quién dijo miedo?” Y, bueno, ya paro, porque podría estar aquí hablando largo y tendido de lo maravilloso de la experiencia poética en todos sus niveles; como experiencia estética, como ayuda a la expresión y a la reflexión, etc.

P.-Muchos de tus poemas invitan a reflexionar al lector sobre la sociedad, el amor, el paso del tiempo, la muerte. ¿Es la poesía aparte de una manera de hacer arte, un medio de comunicación por el que trasmitir nuestras inquietudes?

R.- Por supuesto. Es un medio de comunicar no sólo lo que se siente, sino también, al menos para mí, un ejercicio de imaginación y fantasía, en el que si te atreves y lo haces, al dejarte llevar por un estímulo real inicial, empiezas a recorrer toda una suerte de asociaciones que ni siquiera sabías que, de hecho, hacías al tener dichos temas en mente. A veces, esas asociaciones no son ni siquiera propias. Así, aprovecho el material de conocimiento que de otros obtengo, intento recorrer caminos que no son míos, caminos que he visto recorrer a otros en determinadas situaciones, intento meterme en esa piel y recorro los parajes que esa persona me contó haber transitado. Podría decirse que robo sus vidas. ¡Qué poca vergüenza la mía!, ¿no? Bueno, espero que no piensen así. En realidad, se trata de un juego empático de recuerdo e intento de comprensión del otro. Por eso puedo decir que mi poesía soy yo, pero no sólo yo, también es ponerle mi voz a lo que los demás me ceden y conceden, y espero no olvidarme nunca de estarles eternamente agradecida por esos gestos de generosidad que tengo el placer de vivir. Gracias. Aprovecho para decir que “Laberinto”, que es un poema que perturba mucho a quien lo lee, lo escribí al salir de la primera clase de psicología en la que se nos explicó el Psicoanálisis. Como veis, la poesía muchas veces se construye con irrealidades en nuestro haber, o, en ocasiones, se construye meramente con el préstamo de conceptos y hechos ajenos, o, desde lo que Jung llamaba “el inconsciente colectivo”. Parte de esto se lo debo al teatro. En el aprendizaje de su desarrollo, me enseñaron que hasta el simple tropiezo de una paloma, puede convertirse en experiencia estética.

P.-El amor en la poesía es un tema muy difícil de tratar, en tu Guirnaldas de versos y otros sucesos aparece de manera indirecta a modo a veces de diálogo con el ser amado. ¿Es el amor el motor fundamental de la poesía? ¿Cómo entiendes el amor? ¿Los poetas expresan en la poesía lo que, quizás, no se atreven a decir al “ser amado”?

R.- El amor es motor fundamental de vida, no diré de la vida, pero sí de vida, Creo que es un motor que insufla energía a la persona que lo siente; energía para llevar a cabo en la vida toda suerte de expectativas; energía para las luchas que éstas conllevan; y no me refiero a propósitos competitivos, me refiero a la capacidad de adentrarte en cualquier campo de la vida con más energía. Es un sentimiento maravilloso para el que nunca nos cansamos de buscar palabras que lo expresen, porque tiene la capacidad de llenarlo todo, de hacerte ver un acantilado como algo más que un corte escarpado de la tierra. Esa es su magia.

Respondiendo a la última pregunta, sí, a veces los poemas quedan guardados en el cajón, sin ser entregados al ser amado, por distintas y temerosas causas, a veces porque, no me cansaré de decirlo hay mucha imaginación y fantasía, es decir, que no sólo está la verdad y nada más que la verdad: también está el mundo de lo posible.

Otras veces, se entregan como el regalito más bonito que se te ocurre entregarle, como cierta artesanía hecha con tus propias manos que has conseguido llevar a cabo para decirle que le quieres, y lo entregas con tal alegría e ilusión, que parece acabaras de conseguir hacer tu primera manualidad del día de la madre o el padre en el cole, te recorre tal emoción que parece como si acabaras de aprender a andar. Esa sensación no tiene precio, sobre todo cuando ves la sonrisa del otro al leerlo… no tiene precio.

P.-¿Habrá una continuidad de Guirnaldas de versos y otros sucesos en un segundo libro de poesía?

R.- Creo que es algo inevitable, sigo escribiendo y sigo reconociendo la misma manera de hacerlo que predomina en Guirnaldas y sucesos, una manera que tiene que ver con el lugar desde el que me sitúo al dar forma y palabra a mis sentimientos. La mayoría de las veces tiene que ver con contar algo a alguien de forma bonita. A veces siento que estoy rodeando de florecillas una bomba de relojería, pero tengo que hacerlo, es mi bomba de relojería ante un otro, y he de hacerlo. Sabiendo que es una bomba de relojería, no quiero asustar al otro y así, para que vea que no es peligroso, muestro que mis bombas pueden transformarse en jarrones llenos de rosas cubiertos de confeti, pero también pueden reventar baldosas. El secreto está en saber quitar el seguro que pone esas bombas en funcionamiento. Rodearlas de flores es mi manera de decir “trata esto con cuidado, es peligroso, porque es delicado, te estoy mostrando la manera de hacerlo, ¿no ves las flores alrededor? Es por eso”. En eso consisten mis poemas de amor. Relatan de forma versada qué ocurrió cada vez que deposité mi bomba de relojería en manos ajenas. Aunque esto último tampoco es cierto del todo, como ya he dicho: cada vez que escribo me subo también a lomos de la fantasía, y pongo en acto mediante palabras todo aquello que quedó como simple potencia. En el próximo libro habrá Guirnaldas y habrá sucesos, por supuesto, bajo otro nombre, pero los habrá.

 

 

 

 

Sandra Tortajada: “Las palabras sólo son plagios de mi realidad”

Sandra Tortajada Aragón  Sandra Tortajada: "Las palabras sólo son plagios de mi realidad" FichaAutor

 

Sandra Tortajada acaba de publicar la segunda entrega de su trilogía poética que se llama Despertando María formada por dos libros.

P.-¿Qué tienen de diferente las dos partes de tu libro Despertando y María?, ¿Qué has querido expresar en cada una de ellas?

R.-La diferencia de Despertando es una introducción calmante del primer volumen “Monólogos Soñando”, un respirar de poemas con erotismo, sensualidad, entrega y pasividad del daño ajeno, e incluso una reconciliación con la familia, y una adoración por el nombre de José. Posteriormente José es nombrado José María como reencarnación vital del flash-back de la memoria de María. María en procesión, torturada por el “Circo du Soeil”, trasladándose a la niñez y a Auschwitz psiquiatría por la monstruosidad de ojos abiertos que duermen a niños que deben despertar. Yo sí que creo en Despertando como medida de parar las guillotinas de diferencias no aceptadas por los protagonistas de la repetición de actos históricos desde María (Mujer Celeste) y Jesús (Wanka Tanka).

 

P.-Prostitución, algunos temas escatológicos, la infancia, mujeres maltratadas, son algunos de los ingredientes de tu obra poética. ¿Ayuda el arte a ver “la cruda realidad” de otro modo? ¿Suavizan las palabras la realidad o la hace más dura?

R.-Una escritora mientras padece la enfermedad transitoria de la suciedad y sus vísceras de víboras que yate en su esqueleto, debe fragmentar su urna a esparcidas dosis de heroína legal.

 

P.-La segunda parte de tu libro María es un único poema muy largo, ¿Escribiste el poema todo seguido o tuviste que hacerlo en varias sesiones?

R.-Es imposible capturar al verdugo sin Photoshop. Es imposible adivinar al asesino con gafas de Sherlock Holmes y una pipa Sagrada. Es imposible unir palabras y parir la realidad, es imposible porque sólo quien padece es digno de escribir sus propias palabras. Las palabras sólo son plagios de mi realidad.

 

P.Encontramos muchísimas referencias a la música de Enrique Bunbury. ¿Qué tiene de extraordinario Enrique Bunbury que tanto influye en tu poesía?

R.-Lo más extraordinario es la búsqueda, el sacrificio y la honra de su compañera, como papá, de su hija de pureza Loto. O en el caso de mi libro María, de ahí “Despertando María”.

Enrique Bunbury es la leyenda de la historia del silencio. Los episodios chamánicos ocultos entre versos de otras fuentes por temor al juicio personal y público y sus consecuencias inevitables. Son canciones bíblicas, indígenas, nazis de holocausto… vigentes en este momento. La búsqueda de la pequeña Loto encontrada en mis dos ejemplares “Monólogos Soñando” y “Despertando María”. No revelada por el movimiento sarcástico universal. La revelación, no fotográfica, de la realidad de “Despertando María”. ´´Une a dos abismos en una metáfora, no entendida en cortometrajes de contenido confuso e incluso, me atrevería a decir, de locura explícita. Difícil de pronunciar, sólo de vibrar (hay demasiada seguridad de boy y girl). Su persecución, la asfixia seborreica ajena y la supervivencia por parte de la violencia verborrea de la gente próxima, en ella incluimos colocar una hija falsa. Mérito milagroso y propicio, siempre ajeno, para subliminalmente ser un León de su verdadera compañera, papá Loto.

En el caso de “Despertando María”, es el bistec vegano que alimenta y fomenta los dos ejemplares  “Monólogos Soñando” y “Despertando María”.

 

P.-¿Qué hay de real en tus poemas y qué hay de figurativo o de imágenes inventadas?

R.-Todo es real. Entre perspectivas, ilusiones ópticas, percepciones, realidades, trastornos, calmantes y esquizofrenias diferentes de leer algo que todavía es tan masticado que se aleja 10.000 años luz de la realidad vivida por María, de “Despertando María”.

 

P.Tu poesía es una poesía muy artística que se adelanta a su tiempo y que seguramente no todo el mundo sabrá interpretar o comprender. ¿Tienes miedo de la crítica literaria o que tu obra no sea comprendida por todo el mundo?

Hay que dejar al público dormido su Despertando y al que está despierto que haga las peladuras que convengan, a su placer.

 

P.-¿Cómo será la siguiente entrega de la trilogía?

R.- La trilogía será Los terceros de ensueño donde surgen protagonistas con el rabo entre los cuernos “como, más o menos, dice Shakira” y se refinen nuestros nombres anteriores, y los que capturan la imagen mental del pasado.

Alberto Cuenca Serrano: “Creo que el amor en todas sus vertientes forma parte de la poesía y del poeta”

fichaalbertocuenca  Alberto Cuenca Serrano: "Creo que el amor en todas sus vertientes forma parte de la poesía y del poeta" FichaAlbertocuenca

“El amor es lo de más” es el tercer libro de Alberto Cuenca Serrano, tras “Momentos del alma” y “Tal cual me lo susurra mi piel”

 

P.-El amor es lo de más, es el título de tu último libro. ¿Por qué ese título? ¿Por qué es tan importante el amor para la poesía?

R.- El título del libro es una manera irreverente de darle la vuelta a esa expresión que utilizamos a menudo, cuando nos referimos a algo sin importancia y afirmamos: “eso es lo de menos” pues en este caso sin duda “El amor es lo de más”. Creo que hay que ser rebelde con aquellas frases que etiquetan muchas veces a la indiferencia o al absurdo, y convertirlas en bandera del positivismo, que falta nos hace.

Yo siempre he dicho, que el amor es aquel que le susurra al verso cómo debe cerrar los ojos para soñar con el poema más hermoso. Creo que el amor en todas sus vertientes forma parte de la poesía y del poeta, porque forma parte de la vida del ser humano,

y eso no puede nunca pasar inadvertido para el propio escritor.

 

P.-Tu estilo de escribir es realista. ¿Cuánto hay de verdad en lo escribes y cuanto son personajes y escenas inventadas?

R.- Yo concibo la poesía como un reflejo de la propia sociedad en la que vivimos, como un espejo que debe estar lo menos deformado posible de la realidad. Tengo mucha imaginación a la hora de crear el poema, pero luego todos ellos son historias reales, ya sea por experiencias propias, o por otras ajenas de las que yo he sido testigo. Cuanto más mundo posea el escritor, mejores serán sus creaciones.

P.-El amor es lo de más es un poemario muy ingenioso y asequible para las personas que no tienen costumbre de leer poesía. Está compuesto de las siguientes secciones: “30 poemas de amor porque así lo llamamos”, “Postdata”, “Esto es vida ¿o no lo ves así?”, “Querida poesía, ¿Nos tomamos un par de monólogos de postre?”, “Nobleza y vida para el café de despedida”. ¿Cómo ha sido la construcción del poemario y que tienen de particular estás secciones?

R.- Pues cada sección refleja una parte de la propia manera de interpretar la vida que todos poseemos; el amor, tan versátil, con tantas patas, con infinitas interpretaciones, y que necesitamos para respirar vida; postdata, porque siempre hay algo que añadir antes de pasar a la siguiente página de nuestro romance con esta camaleónica palabra; esto es vida, porque forma parte de este circo en el que todos somos actores de muchos tipos;

monólogos, porque hay que tomárselo todo con la mejor de las sonrisas, aunque haya días en los que haya que maquillarla un poco; y, nobleza y vida, porque hay ejemplos de seres humanos que merecen ser inmortalizados con mis versos.

 

P.-¿Qué hace más al poeta la inspiración o el trabajo sobre el papel?

R.-  Yo creo que la inspiración es esencial, ya que el talento necesita beber de su fuente para hidratar la sedienta boca de ese poeta dispuesto a descubrir sabores nuevos, y mostrarlos al mundo con sus versos. Eso sí, todo eso necesita un trabajo de campo sobre el papel, para que el cuadro sea todo lo abstracto que uno quiera.

 

P.-En el poema “Un mundo sin guerras” dices: “Dinero. / Poder. / Ambición. / Venganza./ Odio. / Mentiras./ ¡Así no hay quien haga un poema en paz!” ¿Veremos en algún momento un trabajo de crítica social a través de tu poesía?

R.- Yo pienso que la crítica social debe indudablemente formar parte de la poesía contemporánea, y en cada uno de mis libros aparecen pinceladas que van subrayando esos renglones torcidos que yo observo en esta sociedad de la que formamos parte. Un poemario solo dedicado a ello quizás no, pero reivindicar aquello que haga que mi espíritu de poeta y de ser humano se rebele en unos versos; ¡siempre!

P.- Hay una nueva generación de autores que están escribiendo ahora con los que tienes mucho en común y que están acercando a nuevos lectores muy jóvenes a la poesía. ¿Destacarías algún autor contemporáneo y por qué?

R.- Los jóvenes deben conocer la poesía contemporánea, la poesía sigue estando muy asociada a los clásicos y debemos cruzar entre todos esa barrera y alcanzar ese salto que nos lleve a disfrutar de una poesía más cercana a nuestro tiempo; sin dejar de lado por supuesto a los grandes genios de este género literario, gracias a los cuales seguramente nosotros nos sentamos a escribir. Yo leo mucho tipo de poesía tanto clásica como contemporánea, entre estos últimos por poner algún ejemplo destacaría a Ane Santiago y a Pedro Andreu.

P.-Tu próximo trabajo tiene que ver mucho con la mujer. ¿Podrías adelantarnos algo de cómo será este trabajo?

R.- Es un proyecto que tenía en mente hace mucho tiempo, y por no destapar demasiado solo diré que estoy muy orgulloso y emocionado de haberlo llevado a cabo, y que espero que cada pequeña, pero a la vez inmensa porción de todas aquellas que componen el libro se vea reflejada tal y como yo quería representarla. He tenido mucha belleza física y literaria enfrente de mí; y espero haberla interpretado como se merece.

Manuel Juliá: “Quiero que la mía sea poesía de la vida, por eso escribo tanto sobre la muerte”.

Manuel Juliá acaba de recibir recientemente el premio a la mejor obra de habla hispana del año 2015 por su libro El sueño de la vida, título que forma parte de una trilogía junto con el El sueño del amor y El sueño de la muerte.

 

manuel-julia Manuel Juliá Manuel Juliá: "Quiero que la mía sea poesía de la vida, por eso escribo tanto sobre la muerte". Manuel Julia

P.-El sueño de la vida está dividido en tres partes La arboleda de la vida, Puerto oscuro y El sueño del regreso, ¿que tienen de particular cada una de ellas?.

R.- En La arboleda de la vida he pretendido escuchar, ver y sentir el lenguaje visual de la naturaleza. Crear una sintonía entre el ser pensante y la multitud de luces y sombras que le envuelven. La naturaleza es algo más que nuestra madre. Es la pregunta y la respuesta, al menos si se pretende encontrar, como yo quiero hacerlo, algo más que un medio físico con sus leyes y sus contra leyes. Creo que la poesía, que está más fuera que dentro del poeta, es el principio de un mensaje en el que se puede encontrar la verdad. Por qué toda esa explosión de belleza y muerte, por qué la evolución hacia un ser pensante capacitado para buscar la verdad, y para sentir su belleza y tragedia. El ser humano como fotógrafo de Dios, como notario de la muerte y la vida, como sombra del mismo Creador, incluso como creador de Dios, esta es la magia más impresionante que se pueda imaginar. Busco la belleza, atraparla, domarla y ofrecerla con esa otra magia de la vida que son las palabras.

Puerto oscuro habla de la soledad ante Dios y ante el mundo. Escribo del viaje hacia la nada o hacia el enigma. Son oraciones en la sombra, percepciones de una luz lejana. Contiene también cierto cabreo por el hecho de que los mensajes que puedan ayudar en el viaje estén en el silencio, estén en el enigma, estén en la presunción, donde la belleza, como dice keats, es un rastro, o quizá el rastro o la prueba más determinante. La belleza es críptica. La poesía es críptica. La esperanza nace desde donde no sabemos. No sabemos nada. Cuanto más descubrimos, como decía Sócrates, más conscientes somos de nuestra vital ignorancia. Pero tenemos la imaginación, que es el rasgo distintivo del resto de los animales, y es lo que más ha ayudado a la formación de nuestra mente. Sin la imaginación no habría existido la razón, la ciencia, y sobre todo la poesía. Para mí la poesía es pura imaginación. Aunque parezca una contradicción intento razonar con ella. En fin, la poesía, la imaginación, puede ser esa vela que llevas en la oscuridad, como en la película Los otros de Amenábar, que no te ilumina todo el espacio pero si te muestra un camino. Somos ese pez dentro de una pecera que está encima de la mesa de una biblioteca, como dice Einstein. No podemos ver el entorno pero la naturaleza nos ha dado dos instrumentos para conocerlo, la razón y la imaginación. Ambos para mí se enlazan en la poesía.

La última parte, El sueño del regreso, es lo mejor que he escrito, no tengo ninguna duda. Significa el anhelo de la persistencia del amor maternal. Ana, mi madre, murió mientras finalizaba este libro. Vivía con la duda de como terminar una trilogía poética tan compleja, estructurada en tres libros cada uno con tres partes, que trata los tres grandes temas hernandianos, el amor, la muerte, la vida. Pensaba en cómo finalizar y llegué a la conclusión de que quizá no son tres temas sino uno solo, la muerte, ya que la muerte lo impregna todo y en esencia es lo único que hay. Todo se somete a ella. Ella es quien marca el origen y el final, y por supuesto también el transcurso, pues en la propia realidad de la materia está inscrita una muerte permanente. Al morir mi madre sentí un dolor que jamás había imaginado pudiera conocer, tan intenso como el que sentí al morir mi padre sí, de la misma especie, pero en el de mi madre, quizá por mi edad y por estar más inmerso en la poesía, el dolor ahondó más, llegó más profundo y además comenzó a adquirir el carácter de respuesta. Mientras sufría me preguntaba si, al igual que había sentido en momentos de plenitud amorosa, era justo que todo se perdiera “como lágrimas en la lluvia”, como dice el replicante de Blade Runner. Sentí que aquel dolor tan hondo, como la plenitud amorosa, habría de ser un rastro, débil pero enorme, de la transcendencia, mejor del anhelo de transcendencia que llevamos inscrito en nuestra historia genética. Por qué tenemos ese anhelo, por qué deseamos que aquello que nos marca profundamente, que amamos tanto, no deba perderse. Madre, amor, recuerdo, deseo de persistir (sin tener siquiera una conformación de la manera de persistir), la victoria contra el tiempo, el rastro en el corazón de espíritu, y también la esperanza de que gracias al amor no es iluso mantener la esperanza.

Son poemas elegíacos, muy cercanos. Los escribí todos en una noche y cuando los he vuelto a leer he sentido que fueron producto de un diálogo entre la sombra y la luz.

 

P.- El sueño de la vida forma parte de una trilogía. ¿Cómo se ha formado y cómo se caracteriza cada una de ellas?

R.-Hamlet, cercano el morir, dice algo así: qué sueños habrá en el sueño de la muerte. La inmensa profundidad de esta frase, su esencia enigmática y esperanzadora, me dio el título del primer libro. Lo escribí por tanto como como si fuera la escritura que se hace desde los sueños que hay en el sueño de la muerte. El sujeto poético, en consecuencia, es el que ya no está, como en el enigmático poema de Wallace Steven Del mero ser, que está basado en el sufismo. O como en el poema Alegría de José Hierro, en el cual habla el que ya no existe. Por tanto elegí una perspectiva onírica para la escritura, y dar voz a la inexistencia como una manera de luchar contra el tiempo desde la poesía, que para mí es el instrumento que nos ha dado la naturaleza para trascender la estrechez de las palabras. Las palabras se pierden en el vértice de la noche, pero cuando discurren por el silencio de la poesía, es como si alargaran su luz para llegar más lejos. Hasta dónde jamás lo sabremos, o quizá lo que no sabemos en la manera de saberlo. En El sueño de la muerte el sujeto poético es el que ya no existe, mi yo que ya no existe y recorre, como en la Eneida, el lugar en donde habita lo que ya no existe. Solo desde la poesía se puede hacer ese recorrido.

También lo dividí en tres partes: Puentes de niebla, los que se cruzan desde la existencia hasta la inexistencia. Isla de los muertos, el diálogo onírico con los amados ausentes, y El sueño de los niños, el encuentro con el principio, con la esencia no perturbada, o menos perturbada por la vida.

 

Esa estrategia poética de desplegar en los poemas un sujeto poético sin el tiempo la he mantenido en los dos libros. En el segundo el amor es el puente de vida que comunica la muerte y la vida. Y sobre el tercer libro creo que ya he dicho demasiado. Bueno en general creo que he dicho demasiado. No me gusta explicar la poesía y mira que aquí me pongo a hacerlo. Quizá tu gran amabilidad me ha embaucado, así que no hagas demasiado caso a lo que digo. Los libros tienen su propia voz y su autonomía, que hablen ellos, yo no quiero importunarlos más al cabo encerrándolos en un análisis.      

P.-Algunos de tus poemas son muy descriptivos y sus versos parecen pinceladas que lanzas en busca de la belleza. ¿Por qué es tan importante la belleza para la poesía? ¿Qué tienen en común la pintura que es un arte plástica y la poesía?

R.- Con la pintura, el cine, mucho. Imagino mi literatura como en el discurso de un filme, o la estampa de un cuadro o una sinfonía. Sobre el asunto de la belleza déjame que te diga los últimos versos de “Oda a una urna griega” de Keats, en la excelente traducción de Cortazar;

Cuando a nuestra generación destruya el tiempo
tú permanecerás, entre penas distintas
de las nuestras, amiga de los hombres, diciendo:
«La belleza es verdad y la verdad belleza»… Nada más
se sabe en esta tierra y no más hace falta.

P.- Existe una controversia constante en la poesía actual, en la que algunos defienden que las formas estilísticas tienen que estar por encima del mensaje, la otra corriente (la realista) parece sugerir que la poesía no sólo se escribe con palabras sino también con la vida. ¿Eres partidario de alguna de estas corrientes?

R.- No soy partidario, en algo tan inmenso y complejo como la poesía, de ninguna corriente. Además esa batalla entre fondo y forma, tan vieja (me acuerdo que ya en los años de universidad se hablaba de ella) para mí es absurda. Lo importante es el poema, la literatura, como decía Gil de Biedma. Luego que cada uno vaya como quiera. Si el resultado final es bueno bien venido sea. Yo tengo que ir al poema desde la vida. Quiero que la mía sea poesía de la vida, por eso escribo tanto sobre la muerte.

P.- Tienes una trayectoria literaria muy extensa, en la que alternas libros del género de la poesía con libros de narrativa. ¿Es muy diferente el proceso creativo de los géneros de poesía y narrativa?

R.- Para mí siempre es lo mismo. Una libreta, un bolígrafo, un paisaje, un pensamiento, una percepción…y a sacar de adentro. Lo que sí tengo claro es cerrar mi fase de libros de poemas (ojo que no digo poética, el otro día comentaba con Soledad Puértolas que en El Quijote no solo hay poesía en sus versos) y comenzar a escribir novela, aunque también te digo que no creo mucho en los géneros literarios (me encanta como escribe John Berger) por tanto cualquiera sabe lo que va a salir.

P.- Hay algo muy llamativo en tus actividades Columnista del diario Marca y poeta. La poesía y el futbol parecen actividades muy diferentes, una de ellas muy minoritaria y la otra llena de seguidores y fanáticos. ¿Notas mucho la diferencia cuando escribes una columna de opinión en el Marca a cuando escribes un poema? ¿Es muy diferente la respuesta del público?

R.- Tengo la suerte de que me dejen escribir poesía ahora en la contra portada del diario que más se lee en España, que es Marca. No escribo allí como un experto en deportes, que no lo soy, sino como un escritor que siente no se puede permanecer ajeno a lo que interesa a tanta gente. Digo en tono de broma que si Homero viviera hoy escribiría sobre un Madrid-Barça, se dan todos los componentes de un relato épico: guerra, dioses, héroes…

P.- ¿Qué vendrá después de esta trilogía? ¿En que estas trabajando ahora?

R.- Tengo entre manos dos libros: Diario sentimental, que está casi redactado, y mi último libro de poemas que se llama Huésped extraño. No te hablo de él porque está muy verde y todavía no sé qué narices quiero decir en este libro. Aunque eso da lo mismo. El libro me dirá durante su escritura qué quiere ser.

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