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Rogelio Guedea: “la poesía no se hace sino con palabras, y con la vida”

3:24 pm in Revista by admin

Rogelio Guedea. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Colima y doctor en Letras por la Universidad de Córdoba (España). Es premio Adonais de poesía por libro Kora en 2008, premio de poesía Amado Nervo 2004, Premio internacional de Poesía Rosalia de Castro 2001 por su libro mientras olvido. Su obra ha sido recientemente publicada en España en una antología personal llamada Exilio publicada por Ediciones Rilke. Nuestro redactor Alberto Gomez le realiza esta entrevista para la Revista Poesía eres tú.

P.-El título del libro es “Exilio”. ¿De qué se exilia y a dónde Rogelio Guedea? ¿Tiene que ver este título con su salida de México para dar clases en Nueva Zelanda? Así parece deducirse de un verso de “Ni siquiera el tiempo” que dice: “me exilié porque el amor de mi país estaba yéndose por las alcantarillas”. 

R.-La definición amplia del término exilio nos habla del exilio exterior, precisamente ese que nos obliga a irnos de nuestro lugar de origen, pero también del exilio interior, que es el que más me interesa en este libro y en lo que estoy haciendo como poeta, que es la separación del ruido de la calle para seguir el dictado de nuestra voz interior, eso que llamamos convicciones morales, estéticas, estilísticas, políticas, humanas. El exilio de mi libro “Ni siquiera el tiempo” iba más por el lado del exilio geográfico. El exilio de mi antología “Exilio” tiene más al segundo, que creo que es el que nos da una mejor dimensión humana y nos hace, finalmente, conocer y conocernos mejor. Eso ando yo ahora explorando en poesía.

 P.- En “Ni siquiera el tiempo”, precisamente, los poemas se vuelven más narrativos y también más cotidianos, hablando de lecturas como El Quijote, de sus negocios, etc. ¿A qué se debió es cambio hacia la prosa poética? ¿ganas de una nueva estructura, de nuevos lenguajes, influencia de algún autor,…?

R.-Yo tengo una inclinación natural hacia la confesión y la confidencia. En los libros previos a “Ni siquiera el tiempo” observo este matiz narrativo en mi poesía, aunque no dando el salto hacia el poema en prosa, por ejemplo. Esta vuelta de tuerca se da en “Ni siquiera el tiempo”, libro que escribí precisamente en España, lugar que me dio la perspectiva y la libertad que en mi país no encontraba debido, quizá, a mi falta todavía de madurez expresiva y a la influencia, que en este sentido, pueden tener las voces (poéticas, como decía) de la calle. En España me liberé y desde entonces el elemento narrativo, confesional, diegético, está en mis poemas. Quizá por eso empecé a escribir libros que muchos críticos concideran “microrrelatos” pero que yo sigo escribiendo como poemas en prosa, que es la forma poética en la que me siento más libre y se ajusta más a mi dicción y prosodia lírica.

 P.- En esos poemas de “Ni siquiera el tiempo” y también en los anteriores, las referencias a cantantes (josé Alfredo, Chabela Vargas,…) a libros, etc. y también a un amor nada platónico y sí muy carnal, dan lugar a una poesía que parece muy pensada para el pueblo (en el sentido de gente de a pie, humilde) y no tanto para la clase culta o más ilustrada. En España estamos muy poco acostumbrados a ese tipo de poesía. Díganos. ¿Era esa su intención al escribir esos poemas? ¿Es algo común en México o fue algo excepcional suyo?

R.-En México la cultura popular es mal vista por muchos, sobre todo por los poetas llamados del lenguaje. Esto refleja, obviamente, una cultura de élita. Los poetas tienen que ser como Baudelaire, Eliot, etcétera, pero no como Netzahualcóyotl, nuestro máximo poeta indígena y realmente grande, si uno lo lee sin prejuicios. En mi caso, la cultura popular lo es todo. Una letra de José Alfredo Jiménez, por ejemplo, me cala más hondo que muchos poemas, digamos, de Octavio Paz, que encuentro fríos, alejados de nuestro folclor. Yo siempre he persistido en esta idea y me alegro de haberla defendido aun cuando muchos poetas de mi generación se burlaban de mis poemas precisamente por esto. Las alusiones a la cultura popular son deliberadas. Yo mismo soy un adicto al refranero popular español, y muchos de mis ritmos, tonos, imágenes, metáforas, las construyo a partir de compases de canciones populares, no por otra razón tengo un libro titulado “Senos sones y otros huapanguitos”, en referencia a la música popular. Yo sé que en España están muy poco acostumbrados a este tipo de poesía, lo que es lamentable, porque no se dan cuenta que si Alberti y Lorca (entre otros más) fueron grandes poetas fue precisamente porque abrevaron en las musicalidades populares.

 P.- En “Fragmento” su poesía se vuelve más íntima, hay, además, más reflexión sobre el acto de escribir. Un verso, de hecho, dice lo siguiente: “escribir de lo finito en lo infinito”. ¿Es para usted esta una buena definición de la poesía? ¿Es así como ve usted el oficio poético: escribir sobre lo que nos ocurre, lo finito, en el álbum infinito de la poesía?

R.-Para mí la poesía tiene que aspirar a la inmortalidad, como lo querían los griegos. Pero la poesía no se hace sino con palabras, y con la vida, que nace y muere todos los días. Parece una contradicción, pero no lo es, como no lo es cuando hablamos de cuerpo y alma, lo perecedero y lo imperecedero, si volvemos a los clásicos. Yo aspiro a una poesía cotidiana, cercana, inteligible, que desde ahí pueda llevarme (y llevar al lector) a conocer lo intangible, lo abstracto, lo initeligible. Una especia de metafísica de lo cotidiano que no obvie un elemento que para mí es fundamental: la comunicación, aspecto que es la razón de ser de todo lenguaje.

 P.- Otro verso, en el siguiente libro (Kora) dice: “Pero sobre todo palabras/ para detener los pensamientos de la muerte ¿El poeta se olvida momentáneamente de su destino mortal mientras escribe o estas palabras aluden, más bien, al intento de alcanzar cierta inmortalidad a través de la poesía?  

R.-Yo creo que en todo poeta el asunto de la muerte es tema central. Para mí lo es, y en cierto modo, mientras escribo, alcanzo a pergeñar ese vaho de lo infinito, que también alcanzo, por ejemplo, en el acto de amor, tal vez por esos amar y escribir sean dos experiencias en donde lo sublime es coyuntural. Yo tengo, debo decirlo, una obsesión con el tema de la muerte. Una obsesión enorme a tal punto de que todos los días pienso en ella y en nuestra propia fragilidad. Y entonces escribir, digamos, me salva. Esas palabras, en ese instante mismo de la escritura, me rescatan de la pesadilla de la muerte, que todos los humanos –unos más y otros menos- llevamos sobre la espalda.

P.- En algunos de los últimos poemas del libro, como “Campo minado”, su poesía se vuelve más social: ¿Debe quedarse la poesía al margen de los problemas sociales o aún hay espacio para una poesía combativa, aun a riesgo de perder cierto lirismo? 

R.-En el siglo XX Latinoamericano tuvimos una tendencia fuerte hacia el poema social y político, como en la España de Franco. La realidad en Latinoamérica estaba convulsionada a causa de las dictaduras y los poemas de vocación realista, como Gelman, Benedetti, Dalton, Cardenal, no tuvieron más remedio que ser alcanzados por ella en su poesía. Hoy me he dado cuenta de que Latinoamérica, pero sobre todo México, vive una realidad violenta a causa de la guerra contra el narcotráfico, la corrupción, la despareja relación con los vecinos del norte, etcétera, y la pasividad que noto por parte de muchos de los poetas e intelectuales me dice que la realidad real y la realidad de la poesía están cada cual bailando por su lado. En “Campo minado”, que escribo, he querido volver al poema social y político pero de dimensión global, no sólo mexicana, y esto es una especie de llamado para que el poeta no se olvide del compromiso con su realidad, porque antes que ser poetas somos hombres y antes que la poesía está la vida. Yo espero que este libro despierte, por lo menos, la curiosidad y reabra una nueva vertiente estética en México y en Latinoamérica. Por ahora estoy cantando solo, creo yo, con esta propuesta. Pero, como lo he dicho, ahora oigo nada más lo que se me dicta desde adentro, y nada más puedo hacer. Lo único que me preocuparía, eso sí, es que los poemas de “Campo minado” se quedaran en el mero panfleto. Esperemos que no.

 P.- Sabemos que en México hay una fuerte disputa entre poetas de la experiencia y poetas más centrados en la poesía pura: ¿Cómo vive usted desde su exilio esta disputa? ¿Cree que estas peleas ayudan a la poesía o sólo la dañan más?

R.-Estoy ya totalmente alejado de esto. Me parece estéril esta disputa. Me lo pareció siempre. Y lo comprobé apenas fui a vivir a España, y lo reconfirmé apenas vine a vivir a Nueva Zelanda. El poeta debe estar más allá de esta “temporalidad”. Pero pasará. Yo creo que ya está pasando. Advierto en la poesía mexicana elementos nuevos (ironía, narratividad, etcétera) que antes aparecían de forma esporádica y ahora ya están conformándose en poéticas. Y eso me gusta. Ayuada a la evolución del propio lenguaje todo aquello que lo combustione y oxigene.
P.- Sabemos que usted está trabajando en una Historia de la poesía mexicana. ¿Qué grandes autores mexicanos, poco conocidos para el público español, recomendaría usted a nuestros lectores?

R.-Hay para mí algunos autores que fueron eclipsados por el fenómeno Octavio Paz que, como sabemos, tendía más a una poesía pura o del lenguaje, aunque hay un Paz, como el de “Pasado en claro”, en el que encuentro grandemente la dimensión humana. Bueno, estos poetas poco conocidos y leídos en España son el primer Renato Leduc, Jaime Sabines, Efraín Huerta, Rubén Bonifaz Nuño, Luis Miguel Aguilar, Héctor Carreto, Gloria Gervitz, o Ricardo Castillo, que deberían ser más conocidos en España.  

P.- Finalmente, solemos preguntar a nuestros entrevistados que nos den una breve lista de sus principales influencias poéticas. ¿Cuáles son los poetas que más han influido a Rogelio Guedea?

R.-Las mías deben ser obvias: toda la poesía y música popular mexicana, León Felipe, César Vallejo, Pablo Neruda, Roberto Juarroz, Nicanor Parra, Ernesto Cardenal, Jaime Sabines, Roberto Fernández Retamar, Juan Gelman, Efraín Huerta, Alberti, Lorca, y más recientemente un poeta argentino exiliado en París desde hace cincuenta años: Arnaldo Calveyra, que me parece fundamental.

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Najim Mouhsin: El amor es el arte de encender el fuego en todas las cosas

12:35 am in Revista by admin

Najim Mouhsin,  nació en Bagdad en 1.963 poeta sueco que reside actualmente en España y que  acaba de sacar con la editorial Poesía eres tú el libro Ladrar a la luna, escrito en árabe y en español, donde se refleja una historia de amor que transcurre en Malmö (Suecia) entre dos personas extranjeras.

P.- Toda una vida dedicada al arte, estudias educación artística en Bagdad y actualmente conjugas la poesía con la pintura como las dos ramas en las que mejor te desarrollas como artista. Pero cómo ha sido tu vida desde que acabaste tus estudios en Bagdad.

R: Cuando terminé mis estudios de Bellas  Artes 1989-1990, me llamaron para ser soldado y hacer  el servició militar. Antes de este periodo había sido soldado un año en una milicia del gobierno iraquí en lugar de mi hermano, que se fugó del país a través de la frontera del norte de Irak, para encontrar su destino. El gobierno obligaba a que  cada familia enviara a un hijo a la milicia, durante la guerra entre Irak e Irán, que  duro 8 años.

No había otra alternativa, debido a que tengo hermanos comunistas que salieron  de Irak,  la mejor solución para nuestra familia fue que yo, como  hijo mayor, fuese a la guerra, para así evitar represalias en nuestra familia por los pensamientos comunistas y anti-gubernamentales de mis hermanos. Pero después, en el año 91 al invadir el ejército iraquí  Kuwait, mi país corría un gran riesgo con esta aventura del dictador, en donde enviaba a miles de jóvenes a morir  en el horror de la guerra. La política de Sadam Hussein en aquellos tiempos era que todos los iraquíes deberían demostrar con su muerte en la guerra su amor a Irak. ¡Tuve mala  suerte ya que no perdí mi vida como el país habría deseado! Pero fui un testigo de lo que  pasó, sufriendo las consecuencias y viendo las escenas de tristeza  tan duras para el ser humano. La guerra es el primer enemigo de la belleza. En mi interior, era como si un mundo de crueldad se levantara y la humanidad del mundo se rompiese  sin piedad.  La guerra pone tus nervios a prueba, empezando por  tu resistencia, y después te destroza célula tras célula, empezando por perder las ganas de dormir,  para que se despierte en ti la fiera salvaje que llevas en tu interior. La guerra te transforma de ser humano en ser inhumano  y sin destino, tu único proyecto es esperar la muerte.   

El mundo de las palabras y el de las formas y colores  ya se habían mezclado desde hacía largo tiempo en  mi vida. Cuando termino una exposición de pintura y estoy agotado, la mejor manera de relajarme es el jardín de las palabras  y, cuando escribo mis poemas y me siento agotado, la mejor pausa es el jardín de los colores. Las dos ramas están mezcladas en mí mismo. En mis pinturas se encuentran siempre las huellas de un poeta y, en mis poemas se encuentran imágenes y metáforas coloridas. Un arte enriquece al otro.

P.- El amor es un elemento esencial para la poesía y muy difícil de tratar, yo como editor siempre suelo desaconsejar que no se trate en los primeros poemas. En el poema 18 hablas del amor quizás sin poder desprenderte de tu pasado como soldado y reproduzco aquí algunos versos: “Me atraviesas la cabeza como una bala, / dejándome un zumbido en el oído. /¿A qué lugar podría huir de ti si has asediado mi interior? / Has extendido todo tu control, / mientras tus soldados disparan cantando victoria”. ¿Crees que el amor es necesario en la poesía? ¿Cómo ha influido tu pasado en los poemas?

 

R: El amor es el arte de encender el fuego en todas las cosas: encender el fuego entre el yo y el mundo, en este incendio vas a poner tus experiencias , lo que has aprendido , lo que has entendido , lo que has conocido sobre ti y sobre el mundo. A través esto vas a descubrir lo que es verdadero y falso de ti. Va a aflorar a la superficie tu verdad,  ¡vas a descubrir quién eres tú!  Vas a desnudarte frente a los ojos de los demás, sin tener en cuenta los valores y aspectos morales o sociales. En esta incendio van  a  aparecer las preguntas más necesarias que buscan respuesta.

Cuando nuestros pechos estén llenos de sentimientos deberíamos ser poetas, cuando nuestras ojos estén llenos de imágenes deberíamos ser pintores y cuando nuestras cabezas estén  llenas de ideas deberíamos  filosofar.

Para escribir un poema se necesita sensibilidad, como la tormenta que antecede a la lluvia. Y en la pintura, hacen faltan las ideas y la memoria visual para empezar un cuadro. Lo que has vivido, lo que has sufrido va influir en tu manera de escribir. El poeta no puede separarse de su piel,  es el experto de su mundo. ¿Sobre qué va a hablarnos el poeta? Va a enseñarnos lo que ha descubierto nuevamente, qué es lo que ha encontrado en el laboratorio de su vida interior. Para escribir hacen falta dos cosas fundamentales: la primera es la experiencia personal y la segunda  el arte de escribir. A través de los poemas mostramos lo que nos llena de dudas, sueños, esperanzas y  preguntas. Lo que no podemos vivir en nuestra realidad vamos a vivirlo con plenitud a través del poema. Mi vida es la mina para mi creación.

P.- El título del poemario tiene un significado especial, ¿Qué es y de donde surge Ladrar a la luna?

R.-La mujer como amante siempre toma la imagen de la luna, metáfora de  herencia mundial que da esta imagen a la mujer. Así como la luna ilumina la noche con su belleza, de la misma manera la mujer da belleza eterna a la vida. La luna siempre es la mejor amiga de los amantes. Lo seleccioné de  mi poemario anterior titulado “Bailando con el humo”, donde escribí:

Meto el mundo en mi habitación

Para interrogarlo y gritarle en el rostro.

Pero me miro y solo me veo rodeado de muros.

Y entonces comprendo que me estaba interrogando

A mi mismo, como un perro que ladra al reflejo de la luna en el agua.

 

 

P.- ¿Crees que la poesía es un reflejo de la cultura de un pueblo o es un reflejo individual del ser humano?

R.-La poesía en su primer momento es una expresión individual, que empieza en uno mismo, antes de vestirla con palabras, cuando está en imágenes cerebrales, metáforas y sombras; pero cuando se transforma en palabras, en ese momento, no solamente se refleja su mundo sino también la cultura del poeta, la influencia cultural de su lengua etc. Y se refleja la cultura mundial.

P.- Con tu doble faceta de artista (pintor y poeta) me cuesta no preguntarte sobre el arte. Tenemos una concepción del arte como una forma de expresión que refleja la belleza ¿Es realmente así? ¿Puede haber arte sin belleza?

R.- Es difícil definir el arte. Antes tenemos que estar de acuerdo acerca de qué es la belleza. En la vida ordinaria,  podemos decir sobre algo que es bello o carece de belleza, pero en el arte, la belleza toma un significado diferente. En el arte  lo más importante es construir nuevas relaciones con objetos sin pensar si serán bellos o no,  es necesario crear  la belleza a través de un significado nuevo de la visión de la vida cotidiana. Lo bello y lo feo, ambos son equidistantes con relación al significado. Lo más valioso es lo que queremos mostrar.

El  poeta francés Charles Baudelaire hablaba en un poema sobre la belleza de un cadáver.

P.- La poesía Árabe es muy diferente a la occidental, ¿podrías hablarnos un poco de ella en cuanto a forma y el estilo y decirnos quienes son los autores más conocidos?

R.- Los árabes tenían relación con la poesía desde hace 1500 años, la poesía ocupaba  el primer lugar en las ramas del arte, por encima de la pintura y la música. Conocían el arte del poema totalmente, con todo sus detalles; lo dominaban. Así mismo cultivaban la música, celebrándose festivales donde  concurrían críticos para valorar los trabajos.  Existían diferentes estilos de  poesía como el elogio, descrédito, etc.

En esta época existían dos posibles maneras de iniciar un poema: la primera,  en la que el poeta comienza describiendo  la belleza de su amante;  y  la segunda en la que el poeta comienza situando el lugar de encuentro  de su amante, la recuerda a ella con nostalgia porque ya no está (pertenece a una familia nómada y se ha marchado en busca de otros lugares fértiles donde poder asentarse).  En el resto de los versos, hablaba el poeta sobre su vida y experiencias, como la guerra, lo que había vivido y la sabiduría aprendida, haciéndose preguntas sobre la existencia. Después empezaría a elogiar a su camello,  su caballo o su espada, poniendo todo su mundo en el poema.

Esta época de la poesía árabe es la de mayor riqueza.

La poesía árabe actual trata sobre acontecimientos mundiales: como el colonialismo o las  guerras mundiales; las culturas se abren al mundo. Es en esa época moderna hacia los años 50 cuando los poetas empiezan a cambiar, con sus primeros intentos de salir fuera de las costumbres o las leyes de la poesía tradicional árabe. Los primeros intentos han consistido en cambiar parcialmente la forma y el  concepto, después rompen algo más las leyes tradicionales al escribir poemas, la poesía árabe está influida por la poesía europea. Por último, ya en los años 70,  se introduce una forma nueva de prosa en el arte de escribir poemas.

Los poetas árabes más conocidos son Beder Shacer Al saiab, Abdul Wehab Al abiati, Said Wusuef. Muhmud Derruísh, y Adonies.

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Manuel Rey: Superar el propio lenguaje para llegar a la expresión

11:11 pm in Revista by admin

Manuel Rey es el autor de Las Palabras del suicida libro que el autor escribió cuando contaba sólo con 17 años de edad. Las palabras del suicida es un libro confesional, en el que Manuel Rey refleja su yo poético casi como una necesidad del alma pero también como superación del hombre, pero el libro es un reflejo, casi como una fotografía de ese momento del autor y sus vivencias.

P.- En la poesía es muy difícil que el autor se separe del poema, casi inevitablemente el autor es reflejado en los poemas. ¿Es este tu caso?

R.-  Creo que en este punto, el poema es una gran trampa.

No creo que el autor se vea reflejado en los poemas, sino que el autor desea verse reflejado en los poemas. Ese es un muchos casos su deseo (o hablo por mí por lo menos). Pero, ahora bien, aquí entra la capacidad de cada cual de superar el barro que supone la expresión poética, superar el propio lenguaje para llegar a la expresión. Es en este paso donde es muy fácil tropezar. Y yo, no me atrevo a decir que no sea lo que me haya pasado.

P- En Las palabras del suicida encontramos muchas veces un cuestionamiento de la realidad intima del ser humano. ¿Es la poesía una forma de cuestionar lo que nos rodea?

R.- La poesía en si puede ser  todo o no ser absolutamente nada.  Eso quizás es algo que si he visto: lo más destructivo y realista en el sentido más puro de la palabra, pero también lo más conformista, lo más encerrado formal y temáticamente. El cuestionamiento de la realidad no creo que surja de ningún modo de la poesía en sí, sino del poeta.

P.- “El lector/resto humano del pecado de la curiosidad/despierta a los creadores/con el hechizo aprendido” Esto es un fragmento de tu poema El lector. Quizás la poesía no pueda existir sin lectores y a pesar de ser un arte minoritario los encuentra. ¿Crees que la situación podrá cambiar un día y llegar a ser un arte que practique la inmensa mayoría?

R.-  Siendo realistas, es muy difícil, hay demasiados obstáculos en el medio.

La pregunta que habría que hacer es: ¿y la culpa de quién es? ¿De los poetas o del público? Mi opinión es que de todo el mundo. Hay demasiados tópicos por derribar, demasiadas barreras, incluyendo las económicas (ya que un arte minoritario no mueve demasiado dinero y como no mueve demasiado dinero no llega a la mayoría y como no llega a la mayoría no mueve demasiado dinero y se convierte en un arte minoritario) y continuando por las que atañen a los propios poetas, a una educación que ignora casi totalmente este tipo de expresión, tanto en su práctica como en su consumo,  y tantísimas otras.

Aunque quizás todo se resuma a cuestiones económicas. Si la poesía, aunque fuera una poesía de lo más mala que te puedas echar a la cara, fuera lo que se quisiera vender, se encontraría la manera. Si será por vender.

P.- Las palabras del suicida es el comienzo de una trilogía a la que aún le quedan dos libros por ver la luz. ¿Cuáles son esos libros y si podemos ver una evolución en ellos?

R.- Los otros dos libros son: “Las palabras del verdugo”, de poesía y que ya está acabado y “El mentiroso”, una novela en la que aún estoy trabajando.

Y aunque suene demasiado tópico, que voy a decir, si, hay una evolución en ellos. A esta edad en la que me muevo todavía yo, un año es una eternidad y ese es el tiempo que pasa entre un libro y otro. El segundo es un es algo más liberado, algo más radical, con versos más estirados, hasta llegar a la prosa, e influencias mucho más urbanas, con un ritmo mucho más marcado. Vamos, todo más, bastante más.
El tercero ya es prosa directamente. Es mi gran, gran proyecto que tanto puedo acabar mañana mismo como dentro de muchos años. Es un libro bastante ambicioso, que está todavía en evolución, en busca de un sentido que aun se me escapa, y jugando en terrenos muy arenosos. Si salgo vivito y coleando de este libro me puedo dar por satisfecho.

P.- Este libro lo escribiste siendo muy joven (17 años), pero tiene una madurez de un escritor mayor con mucho bagaje cultural. Quizás sea debido a que eres un lector consumado. ¿Cuáles son los libros que te han traído a la poesía y los que más te han marcado?

R.- Supongo que es un hecho que todos los libros que he leído hasta ahora me han llevado a la poesía, pero la verdad es que el hecho que escribiera poesía y no otra cosa o simplemente nada, no está en ellos, si no en mi entretenida vida de adolescente.

En cuanto a los libros que más me han marcado… pues “Una temporada en el infierno” de Rimbaud, “El hombre de arena” de Hoffman, “Crimen y castigo” de Dostoievski, “Barco sin luces” de Pimentel,  “Las cartas de la ayahuasca” de Burroughs y Ginsberg y otros cuantos más. Como ya ves, equilibrado entre poesía y narrativa, pero más tirando hacia la narrativa.

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Juan Carlos Ortega: La poesía es un género tradicional y que las primeras manifestaciones literarias de nuestra cultura son líricas

4:39 am in Revista by admin

Juan Carlos Ortega, licenciado en filología hispánica y profesor de literatura, es el autor de Regreso, una obra que toca  temas universales de la poesía: el dolor, la felicidad, el paso del tiempo, la muerte, el amor.

P.- Podemos decir que Regreso es un poemario autobiográfico, ¿Es la poesía un arte que requiere de la experiencia y vivencias del autor?

R.- En la poesía de las últimas décadas del siglo XX y en la actual se aprecian dos tendencias dominantes: por un lado la llamada poesía “de la experiencia”, de tono intimista, y de estética realista, con claras influencias de la poesía social de la posguerra, y que desarrolla sus temas partiendo de las vivencias reales del poeta.  Por otro lado, la llamada poesía “neo-postnovísima”, más hermética y experimiental que se preocupa mucho por los recursos técnicos y por temas culturales y filosóficos, y  que tiene influencia del modernismo, de las vanguardias y de la poesía pura juanramoniana.

Ambas son perfectamente respetables, y desde ambas corrientes se puede hacer una excelente poesía.  Pero yo pertenezco muy claramente a la primera, a la poesía “de la experiencia” y es en ella en donde me siento cómodo. Necesito partir de mis vivencias para que aparezca el impulso poético, la necesidad de escribir.

Cuando sufro o cuando disfruto del placer de vivir, surge casi espontáneamente el deseo de plasmarlo con palabras. Y elijo para ello un estilo antirretórico, un tono conversacional que no está reñido en absoluto con los temas trascendentales o las reflexiones profundas. Esto no significa tampoco, que no cuide mi estilo o que no elija bien las palabras. Generalmente, después de escribir un poema, dejo pasar unas horas o unos días, para después revisarlo y  pulirlo. Y el proceso se puede repetir varias veces, hasta que sienta que está definitivamente acabado. En este sentido, el tono conversacional, puede considerarse también un artificio.

Jaime Gil de Biedma, figura fundamental de la poesía de los 50, que es también un poeta que podríamos calificar “de la experiencia”, y que utilizaba un tono, a menudo, conversacional, cuidaba exhaustivamente el estilo de sus poemas, y él mismo se consideraba un poeta de creación lenta. Era, desde luego, un poeta tremendamente culto, pero no utilizaba el “culturalismo” en sus poemas.

P.- Tu poesía es muy directa y con pocas metáforas pero muy cargada de sentimientos, quizás para que sea mucho más clara y fácil de leer. ¿Es necesario esto para acercar la poesía al público que aún no lee poesía?

R.- Se suele tener la idea de que la poesía es un género intelectual  y de minorías. Pero no debemos olvidar que la poesía es también un género tradicional y que las primeras manifestaciones literarias de nuestra cultura son líricas. El pueblo, la gente sencilla, necesita expresar sus emociones: la felicidad que produce el amor, la tristeza por la ausencia del ser amado, el disfrute de la naturaleza, el miedo a la muerte… Esos temas universales que seguimos tratando los poetas porque seguimos sintiendo la misma necesidad de expresar nuestras emociones.

La poesía no tiene que estar cargada siempre de emociones y sentimientos, pero lo cierto es que a la gente le gusta sentirse emocionado, vibrar por dentro, y la poesía que consigue esto alcanza a la mayoría.

P.-  En tu poemario, miras hacia el pasado, especialmente a los momentos difíciles de tu vida, como la adolescencia. ¿En que medida afecta esta mirada retrospectiva a tu presente?

R.-  Los seres humanos somos gregarios por naturaleza. Vivimos en sociedad y vivimos en familia. Formamos, por tanto, parte del destino de muchas personas con las cuales estamos de alguna manera directamente relacionados. Particularmente formamos parte de un sistema familiar, del que heredamos los genes, pero también heredamos el inconsciente colectivo de nuestra familia, que tiene la capacidad de ser transmitido de generación en generación. Los conflictos entre los padres, las separaciones traumáticas, la pérdida de seres queridos, etc quedan grabados en ese inconsciente colectivo familiar. Cuando esas situaciones no se han resuelto, reaparecen de alguna manera en generaciones posteriores.

El origen directo de mi poemario fue la crisis adolescente de mi hijo mayor, que produjo una auténtica conmoción familiar. Esto me hizo revivir inmediatamente mi propia crisis adolescente. Mirar al pasado para tratar de comprender mejor el presente. De ahí el título del poemario: Regreso. Pero no sólo hice el esfuerzo de comprender lo que pasó, sino que, al mismo tiempo, intenté ponerme en paz con aquello que produjo dolor para que pudiera fluir y no siguiera afectando y reproduciéndose en mis hijos y quizá en los hijos de mis hijos. Así pues, la poesía, involuntariamente, me ha ayudado a poner en orden mi vida y ha reconciliarme con mi pasado.

P.- Fijarse en lo cotidiano, lo pequeño, las pequeñas anécdotas que sirven de reflexión en la vida es lo que encontramos en Regreso. ¿Es la poesía una forma diferente de ver el mundo que nos rodea?

R.- Hay una sensibilidad especial para entender y disfrutar de la poesía y del arte en general. Pero también hay una sensibilidad especial para la vida. Esta sensibilidad no solamente se tiene, también se cultiva y se desarrolla. El placer estético que produce contemplar la naturaleza o el disfrute de las pequeñas vivencias cotidianas, por ejemplo, se valora más cuanto mayor es la sensibilidad, pero también la experiencia y la madurez nos hacen apreciarlo más y mejor.

P.- La poesía quizás sea una de las grandes olvidadas por la historia de la literatura, apenas encontramos libros específicos de historia de la poesía, sin embargo cuando queremos conocer el arraigo de un pueblo a su cultura siempre nos fijamos en su poesía. ¿Se le debería dar más importancia a la poesía dentro de los estudios de literatura?

R.- Hace un par de años, un grupo de alumnos muy especial, que tenía una gran sensibilidad, además de ser un excelente grupo de personas, me pidió que les leyera más poesía en clase. Gracias a esta buena predisposición suya, se nos ocurrió que podíamos empezar todas las clases leyendo unos minutos de poesía, al margen del temario oficial de la asignatura. Esta experiencia fue increíblemente provechosa y gratificante, hasta el punto de que decidí ampliarla a todos los grupos y hoy en día empiezo siempre cada clase leyendo algunos poemas. Obviamente, escojo poetas y poemas de la literatura universal que puedan llegar más fácilmente a chicos de entre 14 y 17 años, que son las edades de los alumnos con los que trabajo. Pero he comprobado que les gusta mucho empezar de esta manera, que después se centran mejor, y que terminan apreciando más la poesía.

Aunque es una experiencia muy personal, animo a otros profesores y, por qué no, a los pedagogos, a darle más tiempo a la poesía en las clases y en los planes de estudio.

P.- Siempre preguntamos a los autores cuáles son sus poetas favoritos y los que más les han influido en su obra.

R.- El primer poeta con el que siento que estoy en deuda es el ya citado Jaime Gil de Biedma. Lo leía mucho mientras escribía Regreso y, de hecho, uno de los poemas del libro está dedicado a él. Se titula “Afinidad”, porque es ese el sentimiento que me despertaba. Sentí que estaba unido a él por una extraña afinidad. En cualquier caso, lo considero un maestro, y me siento emocional y estéticamente unido a él.

También estoy en deuda con los norteamericanos Raymond Carver y Charles Bukowski, con el peruano José Watanabe y el venezolano Eugenio Montejo. A todos ellos los leí mientras estaba  escribiendo mi poemario y todos ellos han dejado una huella palpable.

Desde luego, hay muchos otros poetas a los que admiro y que me han influido, pero los citados son los que han estado más presentes mientras creaba Regreso.

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Entintados Verano 2010

11:39 am in Revista by admin

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Presentación A SOLAS CON SELENE – Ana Maria OLIVARES

11:02 am in Revista by admin

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Presentación de REGRESO – Juan Carlos ORTEGA

10:53 am in Revista by admin

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Martín Serra: Encuentro que la poesía es música y la música es poesía

10:37 pm in Revista by admin

Martín SERRA (Mallorca, 1984) es el escritor de La guía de mi luz, un poemario plagado de imágenes y poemas dedicados donde los sentimientos y la lírica juegan un importante papel.

P.- En tu libro encontramos muchos poemas dedicados a personas que conoces y admiras como Leiva y Rubén del grupo Pereza, Belén Esteban, Anne Igartiburu, Patricia Conde, el grupo Desiguales, etc. ¿Qué relación has tenido con ellos?

R.-Siempre he dicho que la poesía es una canción, todo empezó en Castellón en el auditórium cuando fui a ver el grupo musical Pereza  y Desiguales, estaba sentado escuchando a Desiguales (Rubén Garreta y Octavio Garreta) y de repente me levante de la silla y me fui al escenario, todo el mundo decía: ¿Quién es esa persona que se va al escenario con el libro en la mano? Esas cosas sólo pasan una vez en la vida y lo quise aprovechar  y lo más bonito que me dijeron los dos grupos fue: ES LO MÁS BONITO QUE NOS HA REGALADO LA MÚSICA, estas palabras me llenaron para seguir luchando y ser el mejor, con el fin de llegar donde llegó Pablo Neruda y sentí que su música es muy parecida a cómo soy y a lo que escribo, de repente tenía esa ilusión de poder subir y entregar mi libro a gente que entiende de música porque estos dos grupos forman canciones reales y vivencias del día a día. En cuanto a (Pereza) Leiva y Rubén fue una sensación muy bonita el poder entregar mi libro a este grupo que para mí es y será siempre un orgullo de poder sentir lo que fabrican, es una sensación increíble, fantástica y me llena de orgullo y sólo por una razón: porque de la música buena se aprende. Y lo mejor de ellos dos es que todo es real, como mi libro, todo lo que estoy escribiendo es real, puro realismo, esas cosas son las que te llenan cada día, escribir algo real y nunca avergonzarte de nada de lo que escribo porque a toda la gente le pasa lo que estoy pasando o simplemente similar. En cuando a Belén Esteban y a Patricia Conde, Anne Igartiburu, y a las otras presentadoras les dedico un poema porque las admiro mucho de persona a persona y en lo interior que es lo que se lleva y es lo que cuenta, por eso a las personas las puedes hacer feliz con sólo una palabras bonitas y reales.

P.- El amor juega un papel importante en tu poesía y lo tratas abiertamente con sentimiento de admiración y cariño, incluso a veces con una cierta melancolía. ¿Es necesario el amor en la poesía?

R.-Encuentro que la poesía es música y la música es poesía, también escribo esa sensación porque desde pequeño admiro a Pablo Neruda  y a Benedetti  y mi misión es poder llegar a lo más alto porque quiero dedicar todo lo que estoy haciendo a Pablo Neruda que desde el cielo creo que puede sentir esa ansia que llevo dentro desde hace muchos años, por eso digo que no pararé hasta que no llegue a lo más alto. Una de dos: o llegaré solo o con toda la gente. Quiero dedicar y entregar todos estos años de mi trabajo a Pablo Neruda desde el cielo. Sin sentimiento, sin cariño y sin melancolía la vida no existe por eso el estimulo de la poesía y la canción o la música es sentir dentro de tu corazón.

P.- En tu poesía encontramos poemas donde tratas temas generales de la poesía junto con otros en los que los temas son más íntimos. Parece que el poeta se desnuda de sus sentimientos en ellos.  ¿Es la poesía sentimiento a través del lenguaje?

R.- Sí, la poesía es un lenguaje para poder sentir y expresar todo lo que sientes, también pienso que la poesía tiene y es música, sólo le falta poner la nota y ya lo tienes, pero en parte para mí los temas q escribo tienen que ser sentimientos íntimos y solo por una razón: QUE TE LLENA UN MILLÓN DE VECES MÁS.

La poesía como he dicho es un estimulo de la música y la belleza, esa fuerza te llena con el lenguaje, así se crea algo sentimental y emocional, por eso el lenguaje es como la belleza del mar cuando el sol hace una buena puesta, eso si hay que llevarlo dentro.

La verdad es que uno cuando escribe sabe que lo lleva dentro, no es pretender estudiar ni  ser el mejor en ninguna carrera universitaria, siempre he dicho que se lleva dentro de una persona pero eso sí, hay que leer mucho y cuando leas tienes que leer a alguien que admiras.

Yo admiro muchísimo a Pablo Neruda y a Benedetti,  para mí son los más grandes de la historia y por eso quiero llegar donde llegó Pablo Neruda y la verdad es que también te ayuda mucho escuchar algún grupo de música, por ejemplo: Mis grandes amigos Desiguales (Rubén Garreta y a su hermano Octavio Garreta) acompañados de Pereza (Leiva y Rubén).

Las canciones de estos dos grupos son reales y del día a día eso es lo que llena porque si haces un trabajo y no es real, no es vivo y no llena.

P.- La tarde y el anochecer juegan un papel importante en tus poemas  que a veces parecen mirar con nostalgia a un tiempo pretérito. ¿Son esos los momentos donde escribes tus poemas? ¿Cómo es todo ese procedimiento creativo?

R.-Bueno, la vida se vive muy adentro en noches, en puestas de sol y en la tranquilidad y a la vez de la belleza y de la tristeza porque no todo es bueno y lo fundamental es escribir también las cosas malas de la vida y sólo por una razón: que a la gente le pasa todo lo que yo escribo o similar y entendiendo que la poesía o la música sin amor no es nada, es nulo.

P.- Tu poemario está dedicado a Pablo Neruda. ¿Cómo ha influido la poesía de Neruda en tu poesía?

R.-Para mí como he dicho Pablo Neruda escribía la realidad y esas cositas que muy poca gente puede decir: ESTO ES REAL. Me identifiqué con Pablo Neruda porque es como yo, muy parecido en el sentimiento, en querer, en demostrar, en el interior y con la ilusión que escribía sus cartas de amor

P.- ¿A parte de Pablo Neruda que otros poemas y otras lecturas han influido en tu poesía?

R.-Sinceramente, mi único y elegante escritor fue y será Pablo Neruda, es único en todas las ramas, hay que ver cuando naces con la mentalidad de Neruda. Me impactó, es una sensación que lo puedes leer mil y una vez que y siempre le sacas cositas y no te cansa, es la realidad pura de todas sus historias hechas realidad.

P.- ¿Crees que la poesía se volverá a levantar y poder vivir de ella?

R.-Creo y siempre he dicho que lucharé y no pararé hasta que lo consiga, lo que pasa es que hoy en día se venden los cotilleos o la mala fama y no dan valor a pequeños escritos ni valores en la vida como de persona a persona.

Lo que sé es que quiero llegar lejos  y mi sueño es ser compositor porque la poesía es música, quiero  crear canciones que llenen a la gente, ese es mi sueño acompañado de Pablo Neruda.

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Juan Planas: Escribir es ya, de por sí, una actividad solitaria.

10:34 am in Revista by admin

Juan Planas no es un poeta al uso. Al menos, no lo son sus poemas. En ellos hay párrafos que parecen sacados de una obra de teatro, pero que acumulan un sentimiento literario y vital que rara vez se ve en la poesía contemporánea. Sus versos son profundos, meditados, algo barrocos. Su mundo, sin duda, muy personal.

Todos esos ingredientes le han hecho merecedor del Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2009. Lo recibió en Madrid, donde estuvimos charlando con él para concertar esta entrevista que ahora publicamos.

- Su libro “Tratado de las cosas sin nombre” ha obtenido el Premio de la Asociación de Editores de Poesía 2009. ¿Cómo sienta el reconocimiento de ser el autor de uno de los libros del año en la poesía española?

Cualquier tipo de reconocimiento siempre sienta bien. Y más cuando lo recibes sin haberte presentado a concurso ni conocer, siquiera, su existencia. Sucede, además, que los amigos que uno tiene se alegran con este tipo de cosas y eso siempre resulta reconfortante, más allá del valor que pueda tener, o no, el Premio en sí.

-Leyendo su libro se tiene cierta sensación de insularidad en su poesía. Y me explico: trata su poesía de un mundo muy peculiar, muy propio y en cierto modo muy aislado,…; ¿al escribir usted desde una isla, cree que tiene esto algo que ver? ¿Se produce una relación entre escritor y territorio, el lugar en el que se escribe acaba infiltrándose en el poema?¿O es posible abstraerse tanto que el lugar desde el que se escriba no importe?

Escribir es ya, de por sí, una actividad solitaria. ¿Doblemente solitaria y aislada en mi caso, por vivir en una isla? Pues puede ser, pero no estoy muy seguro de que el aislamiento -o la soledad- admitan demasiados grados diferenciales. Soy bastante escéptico, pues, sobre la influencia del territorio sobre mi obra… Por otra parte, en estos últimos diez años, el territorio en el que más relaciones literarias mantengo es Internet. Quizá la Isla ya sólo sea una metáfora. Una vieja y magnífica metáfora, eso sí.

- Dice en su libro: “No hay otra voz que este rumor de adentro, jugando a la ficción de nombrar el mundo”. Además, le oímos decir en la recepción del premio que uno escribe sólo sobre uno mismo y que él es su propia musa: ¿No hay, pues, poesía sobre el exterior? ¿Hay lugar para una poesía sobre el otro o incluso para la poesía social? ¿O sólo existe la poesía sobre uno mismo?

Bajo la luz de los focos y con una alcachofa en la mano uno es capaz, me temo, de decir bastantes estupideces. O quizá sólo sean imprecisiones. Frases sueltas que buscan un guión irremisiblemente perdido. Pero, sea como fuere, resulta imposible -y, desde luego, suicida- pretender que puedan existir un mundo interior y otro exterior de forma separada o, incluso, contrapuesta dialécticamente. No, ambos son el mismo mundo aunque, a veces, intenten aparentar que no lo son e incluso, en algunas ocasiones, realmente lo consigan. Es un oxímoron, claro.

- Dijo en la presentación que este libro cierra su ciclo, que ha hablado sobre cierto mundo y que ese mundo se ha agotado: ¿Unos meses después, lo sigue percibiendo así? ¿Es “Tratado de las cosas sin nombre” el cierre de un ciclo? Si es así, ¿puede contarnos cómo y por qué comenzó ese ciclo?

Quizá fuera yo el que, esa noche, se sentía realmente agotado. Pasa a veces. Con todo, sí creo que “Tratado de las cosas sin nombre”, pone fin a muchos de mis interrogantes –o a su enunciación formal, al menos- a la vez que me abre otras vías alternativas de búsqueda de conocimiento que ahora deberé explorar. Eso es la poesía. O así la entiendo yo. Lo de los ciclos podemos obviarlo.

- Éste es un libro que muestra la contradicción que hay muchas veces en la poesía: es un libro claramente intimista, pero a la vez, como usted dijo en la recepción del premio, busca el lugar común que pueda haber con los sentimientos del lector: ¿es posible esa comunicación entre el sentimiento del poeta y el del lector o es una quimera que persiguen los poetas, pero que nunca se logra?

La comunicación no es, ni puede ser, un objetivo del poeta, porque es una cualidad propia del lenguaje, algo inherente a ese misterio que se celebra con cada palabra. Siéndote sincero, la verdad es que me asombra muy mucho que mis cosas puedan interesar a alguien. Pero sí, soy testigo mudo de que ese milagro sucede de vez en cuando… y hay que valorarlo como se merece. Mucho.

- El día de la presentación me comentaste que estabas ya un poco aburrido del tipo de escritura que hacías hasta ahora: ¿sabes ya hacia dónde va a ir tu escritura? ¿Entra en sus planes un cambio de formato (novela, ensayo,…)?

¿Seguro que dije eso? No lo recuerdo (risas). Pero no. Me pueden aburrir los actos sociales o, incluso, y sobre todo, el hecho de tener que hablar sobre mi poesía… pero todo lo que escribo tiene su razón de ser y, en ella, también incluyo –porque son inseparables- su forma y su contenido. Puede que mi próximo libro no tenga nada que ver con este y, de hecho, así lo espero. No me gustaría, al final, tener que acabar reconociendo que uno siempre acaba reescribiendo el mismo libro. ¡Me resultaría terrible llegar a esa conclusión! Espero que no ocurra. O lo deseo, al menos.

- También dijiste que el escritor ha de ser el más humilde de los creadores, pero hay mucho ego entre los escritores y parece algo casi necesario, ya que para contar algo hay que tener el orgullo previo de creer que se tiene algo que contar y que es interesante eso que se pretende contar. ¿Es posible compaginar  ambas cosas: el ego para creer que tenemos algo que decir y la humildad necesaria para saber que nunca lo haremos de una manera perfecta?

No lo sé. Soy un poeta que suele contar, en sus poemas, muy pocas cosas. Prefiero sugerirlas y que sea el lector el que las filtre y afile, el que las mutile, las deseche o se las haga suyas y hasta les dé sentido, si quiere. De todas formas, la primera premisa que cualquier escritor debiera de hacer suya es la de estar abocado, necesariamente, al fracaso. Y finalmente, al silencio, claro.

- Finalmente, tenemos la costumbre de preguntar a los autores cuáles han sido sus influencias poéticas. ¿Cuáles son los autores que más han influido en Juan Planas?

Podría aburrirte con un catálogo infinito, pero intentaré ser breve. T. S. Eliot y Juan Ramón, los místicos, con Teresa y Juan a la cabeza, Quevedo, Gracián, Pound, Villon, Milton, Dante, Kafka, Camus, Dostoievski, Rilke o incluso Rimbaud… y también un buen número de filósofos como los presocráticos, Georges Bataille, Nietzsche, Unamuno o Cioran ocupan un lugar destacado en mi vida como lector. Pero hace siglos que apenas sí leo… Supongo que hay un tiempo para la lectura y otro para la escritura, y yo debo estar en ese segundo tiempo. ¡Qué se le va a hacer!


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Premios Niram Art 2010 – Blanca Uriarte y Javier Pérez-Ayala nominados en poesía.

10:34 am in Revista by admin

Se ha celebrado este año otra edición de los premios Niram Art que se entregan a artistas en diversas categorías (Pintura, Fotografía, Escultura, Teatro-Documental, Promoción Artística, Literatura novela, Poesía). Este año entre los nominados al premio de poesía (que se otorga en colaboración con el circulo poético Reflexos) se encontraban dos poetas de la Editorial Poesía eres tú: Blanca Uriarte y Javier Pérez-Ayala entre otros autores como  Juan Planas, Dan Coman, Dan Herciu, Elena Vladareanu y Razvan Tupa.

Pintura:

Premio – Trofeo Niram Art – Javier Blásquez Murillo, Ryoichi Noguchi, Jorge Isla, Ramón Carretero

Gran Premio Niram Art, Trofeo Corneliu Baba – Onik Sahakian

Gran Premio Niram Art, Trofeo Victor Brauner, Opera Magna – Medi Wechsler Dinu

Fotografía:

Premio – Trofeo Niram Art – Clara Llamazares, MIEDHO, Laura Thomas, Natalie Schor, Germán Peraire

Escultura:

Gran Premio Niram Art, Trofeo Constantin Brancusi – Mircea Ignat, Rudolf Kocsis, Mihai Pacurar, Eugen Petri

Teatro – Documental:

Gran Premio Niram Art, Trofeo Eugène Ionesco:

Pamela Dür, directora: El hermoso viaje de los osos panda, contado por un saxofonista que tenía una amante en Frankfurt escrita por el dramaturgo rumano Matei Visniec (Teatro)

Carlos Iglesias, director: Un euro 3,5 lei (Documental)

Lorenzo Mijares, director y fundador Teatro de Hemoficción (Teatro)

Promoción artística:

Gran Premio Niram Art, Trofeo Ambroise Vollard – Silvia Barbescu (México), Antonio Calderón de Jesús (España), Dusika Nikolic Dann (España).

Literatura – Novela / Ensayo/ Non-ficción:

Gran Premio Niram Art, Trofeo Mihail Sebastian:

Gabriela Adamesteanu: Una mañana perdida; LUMES, 2009 (Dimineata Pierduta; Cartea Romaneasca, 1984 )

Nicolae Breban: Profetii despre prezent. Elogiul mortii (Profecias sobre el presente. El elogio de la muerte); POLIROM, 2009

Dan Lungu: Soy un vejestorio comunista!; PRE-TEXTOS, 2009 (Sunt o baba comunista!; POLIROM, 2007 )

Varujan Vosganian: Cartea Soaptelor POLIROM, 2009; (El libro de los susurros, PRE-TEXTOS, 2011)

Poesía:

Los Premios de Poesía Niram Art se entregarán en colaboración con el Círculo Poético RefleXos.

Premio – Trofeo Niram Art– RefleXos – Javier Pérez Ayala, Juan Planas, Blanca Uriarte, Dan Coman, Dan Herciu, Elena Vladareanu, Razvan Tupa

Gran Premio Niram Art – Trofeo Tristan Tzara – RefleXos – Ion Muresan, Alexandru Musina, Varujan Vosganian