Alberto Gomez Vaquero en Club de poeía

Sexismo en el lenguaje

Iba a dar una breve y categórica opinión sobre el – por otra parte interesante – debate en torno al sexismo del castellano, pero hoy he leído en El País esta declaración de Javier Goma, Filósofo y director de la Fundación Juan March, que explica muy bien lo que yo vengo a pensar sobre esto:

Las reglas que regulan el lenguaje son una creación popular, emanaciones del pueblo y de su espíritu como diría Montesquieu, y, por tanto, no hay nada más soberano y democrático que lo que emana del pueblo, y el lenguaje es soberano. Por otra parte, no es nunca neutro en el sentido de que cuando uno utiliza una palabra no solo se refiere a lo que ese término designa, sino a un universo de connotaciones, de tal manera que cuando sea correcto gramatical o sintácticamente también ellas están cargadas de ideología. Son dos observaciones paralelas y no debemos admitirlas por ser solo una cuestión filológica porque lo ideológico le subyace con una visión del mundo. Y si la sociedad entiende que esa visión del mundo que subyace a la filología es incorrecta o degradante o injusta creo que se pueden adoptar algunas medidas para corregirlas. El lenguaje es en sí mismo una costumbre y las correcciones deberían convertirse en costumbre y no en una imposición de nadie”.

Dicho esto, creo que tachar las normas del lenguaje de poco democrático como ha hecho hoy Mercedes Bengoechea en Público es absurdo, a no ser que pretenda que se legisle – y parémonos a pensar quién tiene mayoría absoluta y lo que podría legislar – sobre cómo debe hablarse en cada momento.

Además, matizaría que si bien se pueden introducir normas correctoras, éstas deben ser realistas. Lo del todo y todas está muy bien – es un decir – para los políticos, pero en la vida real, ¿Quién habla así? Una de las normas básicas del lenguaje es la economía: no se utiliza dos palabras para decir algo que se puede decir en una. Por otro lado, hay que tener cuidado porque entre la corrección política y la estupidez hay un paso. Y si mal está lo de “miembros” y “miembras”, que Micaela Navarro, Consejera de Igualdad y Bienestar Social haya usado hoy para Público la palabra “visibilización” en vez de visibilidad – que no sé qué puede tener de incorrecto – ya clama al cielo. Y que haciéndolo se atreva a opinar sobre cómo deben hablar los demás, más aún.

Por último, se podría ir un paso más allá del discurso de Javier Goma y decir que las costumbres están determinadas por la situación económica del pueblo que las practica. Pero claro, eso sería un pelín marxista. Y el marxismo, ya se sabe, no interesa más que a los viejos barbudos y a los gafapasta.