Webs de escritores del Grupo Editorial Pérez-Ayala

Monthly Archives: August 2009

DELIRIOS

Duelen los silencios,

que hablan en la mente

que borran y traen recuerdos

que tergiversan sentimientos

que lucen entre sombras.

 

Duelen los cauces secos de los ojos

cuando germinan rosas azules sin destino

sin aroma, sensaciones, ritos del silencio

se trasforman en agobios del tiempo.

 

Y es eso que sobra, para quedar vacio

y es eso que sueña buscando ilusiones

desafiando al frio.

 

Duelen las palabras que se entierran

para hacer llagas al alma

duele la vida soñada,

en una realidad inventada

y ya no invento nada.

 

En el rojo apagado de la sangre

que sigue condenando mi aire

sin encontrar mi piel, erosionada

y busco mis labios en el espejo

por ver si aun insinúan sentimientos

que corto con el filo de un amor roto.

 

Y le hablo a la nada, esperando respuestas

y busco tu corazón para llenarme de tiempo

y camino sola por el iris del otoño

y no reverdece el ayer…

que insinuaba pasiones

desnudando los caprichos del sol.

 

No tienen extremidades mis espinas

ni tallos mi cuerpo

ni calor mi alma

ni consuelo el corazón.

 

Silencio que habita en mi muerte

mientras sigue escribiendo mi aliento entre cristales

se desquebrajan los cielos…

que reflejan lunas en orbitas vacías.

 

Y giro sin dar vueltas…

adderiendome en paredes insonoras

en nebulosas grises transparentes

en desequilibrados pensamientos

en el susurrar de las olas

que golpean con saña las historias.

 

Y dónde hallaré un final feliz

que no llore del tiempo las horas

ni rompa en los labios las sonrisas

ni petrifique la sangre.

 

Silencio de roídos sonidos

no inmunices mis sentidos

no enraíces en sueños podridos

y la realidad…

 sigue poniendo palabras a mis pasos.

 

En silencio duermo con los ojos abiertos

para que no me atemorice el miedo

que  camina como fantasmas muertos.

 

Y no hablan, pero arañan

y no respiran pero dañan

la inocencia de un beso de mañana.

 

Sin labios busco respuestas

en el amor que me falta

para completar una vida

que detenida, no anda.

 

Y resbalan mis pasos

por los precipicios del alma

caminos asfaltados

cotidianas miradas.

 

¡Silencio calla!

ya sé tus últimas palabras

y no me quedaré a escucharlas

aunque me digas que siempre me acompañas

solo mi sombra camina, tras de mi.

 

 

Mª Luisa Blanco