Nuestros "okupas"

La Telaraña en El Mundo.

 
 Sé muchas cosas que ignoro, pero muchas más hay que no sé y también ignoro. Me muevo, pues, entre algunas certezas y muchas incertidumbres: en el mejor de los casos, intuiciones; en el peor, ocurrencias. Así las cosas, duele reconocerse entre los bosquejos de una danza que no pretende convocar a ningún dios ni alzar melodía alguna contra el silencio de los cielos, la aridez de las tierras o el parpadeo mecánico (y no sé si hasta zombi) de los iguales y diferentes, los idénticos y opuestos, los translúcidos, los que nos rodean a todas horas y no sé si no nos ven o no quieren vernos. Nosotros les vemos. Huelen.
 Quizá ver el mundo sea sólo una cuestión de voluntad. Interpretarlo, lo es; pero qué decir, en fin, de los que vierten toda su energía en el lodo de las redes sociales, en la ciénaga donde las ideologías se revuelven en sus camisas de fuerza, en sus mortajas de acero, en su voluntad de existir a toda costa. Miren. Ya es algo tarde para según qué experimentos.
 Voy perdiendo las ganas de escribir sobre quien no se lo merece. Nuestros políticos en su vertiente okupa, sobre todo. Aligi Molina debería irse a vivir una temporada en el infierno ocupado de la Plaza Fleming. El medio alcalde de Palma, José Hila, debiera acompañarle al menos hasta que ceda su vara al otro medio alcalde, Antoni Noguera. No sé por qué prohíben, en Magaluf, la porquería del ‘Gandía Shore’ cuando el espectáculo de nuestros políticos, con Aurora Jhardi convertida en el terror okupa de las terrazas, no es mucho mejor. En absoluto.