Intimidad y Cultura

La Telaraña en El Mundo. 
Debo ser un poco raro, vale, pero hay noticias que, en vez de ilusionarme, me dejan desarmado y perplejo. Leo que Govern, Consell y Cort van a coordinar sus políticas culturales para, aumentando sus sinergias (sic), brindarnos la mejor de las ofertas culturales. No sé si salir corriendo o si dejarme caer en la antesala emética del tedio. O la risa floja.
Tantas instituciones -¡y sinergias!- sólo para entretenernos no deja de ser un exceso. ¿Qué pasa con nosotros? ¿No sabemos organizar nada a nuestro aire? ¿Nos lo tienen que dar todo masticado y a la boca? Será eso o no, pero ni importa. Apenas sí salgo de casa y, si lo hago, es sólo por ver el paisaje y, a ratos, hasta el paisanaje, pero no, desde luego, alentado por el hecho de que se celebre o se vaya a celebrar el Año JuníperoSerra, el Año Ramón Llull, le salgan colmillos lúdicos a Es Baluard o se perpetre, quizá, una lectura postpoética a ritmo de DJ´s en las mazmorras de La Lonja.
Siempre he sentido la cultura como algo íntimo y privado, y no hay intervención pública que no me huela a manipulación de parte, a subvención oficial en el corredor educativo de la muerte, a propaganda o a mentira. Pero si mis ancestros bailaron como bufones en los circos de la corte, a cambio de algunas monedas y aplausos, yo prefiero seguir escribiendo mis versos sin tener que rendir cuentas a nadie. Salvo a mí mismo.