Los arrecifes del utilitarismo

 La respuesta al debate de los sábados en El Mundo: ¿Cree que la Fiscalía debe pactar las penas con los clanes del narcotráfico?

No. Igual no hayotra que tratar de escribir recto con renglones torcidos y es así, dehecho, como vamos construyendo lo que llamamos la Realidad sin saber,exactamente, qué es o de qué material está hecho; y no lo sabemos, porque puedeser muchas cosas pero, también, ninguna y, en el fragor de la batalla, nosextraviamos y confundimos la piel con la hiel, el sudor con el esfuerzo y lavigilia con la posesión y no, no es eso. Nada es eso, ni nosotros, porque elmundo se nos escapa tras el parpadeo de rigor y entonces todo cambia y es ya otroespejismo y hay reflejos y perversiones y hasta pesadillas que no podemoscontrolar, porque nos aturden y ciegan; y hay una densa niebla flotando entrenosotros y nosotros mismos, entre el objeto que palpamos y el deseo con que lohacemos, entre la sonrisa que damos, quizá como triste moneda de cambio, y laque recibimos, siempre tan efímera e incompleta.
Hay, pues, un abismoentre los planes que trazamos, como si fueran la red perfecta para el cazadorfurtivo que nos gustaría ser, y lo que en ellas, al fin, acabamos encontrando.Poco. Muy poco. O nada. Se nos escapa la realidad -o su ficción- igual que nuestrabrújula pierde el norte y embarrancamos en los miserables arrecifes delutilitarismo. La metáfora viene a cuento de la pregunta de hoy y de mirespuesta. No me parece de recibo desentrañar la madeja de los hechos con labalanza maloliente de las contraprestaciones en la mano. Y si ya no me parecíabien que la Fiscalía usara ese método en los casos de corrupción política, muchomenos me lo parece que lo haga con el ir y venir claustrofóbico de los clanesde la droga, con el trasiego infernal de nuestros cárteles domésticos de lamiseria organizada en una especie de supermercado público -Son Banya- dondetodos sabemos lo que hay y qué tipo de gente anda ahí chapoteando con el barrohasta el cuello y las cejas. O las venas.
O sea, que no.Que la justicia ha de ser igual -sin eufemismos- para todos y que los pactos,componendas y delatores, aunque puedan parecernos útiles, lo único que añadenes otra vuelta de corrupción al más que retorcido entramado subterráneo de lamarginalidad. Que no, que prefiero la dura lucha suicida de, por ejemplo, losantisistema, que la de tratar a corruptos y corruptores como si fueran losemprendedores del futuro. Vaya mierda de futuro, ese.