Oro en el estiércol

La Telaraña en El Mundo. 
Supongo que en política, como en casi todo, siempre se está a tiempo de caer todavía más bajo, pero el diputado del PSM-IV-ExM, Antoni Alorda, al comparar la actuación lingüística del Govern con el trato que Franco dio al catalán, lo tiene muy difícil. Casi que imposible y, además, no tengo intención alguna de acompañarle en su incendiario descenso hasta los infiernos. O más allá, que todo tiene su otro lado y es fácil encontrar una timba de tahúres si se la busca, con el ahínco suficiente, en el lugar más subterráneo. O por ahí.
Ya sé que no le será muy útil que le recuerde que el lodo es, de por sí, bastante espeso y que por mucho que lo siga ahondando se suele tropezar con tramos de piedra viva donde hasta los taladros, a veces, se atoran pero, por si no sucede así, luego resulta que a una capa de excrementos le sigue otra y, claro, huele fatal y el desenlace sólo pueden ser la asfixia y el plomo en las ideas; y hasta aquí llego, porque ya lo perdí de vista y lo supongo muy lejos, allá en el magma de la confusión. O del tedio.
Pero puede que no sea ese el destino que sueña Alorda. Igual es que más abajo -y él bien que lo sabe a estas alturas, ya, del viaje- siempre hay petróleo y alguna que otra subvención lingüística y hasta el paraíso perdido de los que sólo saben que medrar del erario público. ¡Y constitucional! O tal que así. Virutas de oro en la incierta pedrería del estiércol.