{"id":70,"date":"2011-11-29T09:20:00","date_gmt":"2011-11-29T09:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/?guid=de1e6e1e3d61d8bd8e8b3ab59e9b75a5"},"modified":"2011-11-29T09:20:00","modified_gmt":"2011-11-29T09:20:00","slug":"unamuno-antes-y-despues-del-paraninfo-una-agonia-narrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/2011\/11\/29\/unamuno-antes-y-despues-del-paraninfo-una-agonia-narrada\/","title":{"rendered":"Unamuno antes y despu\u00e9s del Paraninfo: una agon\u00eda narrada"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: justify;\">No s\u00e9 como sali\u00f3 el tema una noche, pero hablando con F\u00e9lix Grande sobre el papel de algunos intelectuales en la Guerra Civil llegamos al tema de Unamuno y sali\u00f3 a la palestra, como es natural, la famosa escena del Paraninfo. Aquella de \u201cvencer no es convencer\u201d. Una de los momentos claves de la mitolog\u00eda unamuniana. \u201cLo que no se sabe\u201d, me dijo F\u00e9lix, \u201ces que en un primer momento Unamuno se adhiri\u00f3 al levantamiento militar sin ninguna duda\u201d. Y me dijo que hab\u00eda un libro que lo contaba muy bien: \u201cAgonizar en Salamanca\u201d, de Luciano G. Egido. Al acabar la noche, cuando ya me iba a casa, me prest\u00f3 el libro, que ayer mismo he terminado de leer.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Y s\u00ed, Unamuno se adhiri\u00f3 en julio del 36 al levantamiento militar. De hecho, el libro es la narraci\u00f3n de un desencanto, de c\u00f3mo poco a poco, Unamuno se va dando cuenta de que aquella \u201cno es una guerra contra el bolchevismo, sino contra el liberalismo\u201d. Al comienzo, el escritor vasco se une al pronunciamiento porque, visto desde su \u00f3ptica decimon\u00f3nica, no era sino un intento de paliar los excesos de la Rep\u00fablica. Se trataba, seg\u00fan su pensamiento, de salvar la Rep\u00fablica y la Guerra Civil no era sino una lucha por \u201cpor salvar la civilizaci\u00f3n occidental y cristiana\u201d. <\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Enfrentado con Aza\u00f1a \u2013 no menos que con Mola \u2013, disgustado por un Frente Popular que en su giro hacia el marxismo atacaba su modus vivendi burgu\u00e9s y, lo que para \u00e9l era peor, su modo de entender el mundo y las relaciones sociales, Unamuno confi\u00f3 en los militares y, sobre todo, en Franco a quien llamar\u00eda, durante todos aquellos meses, \u201cel pobre hombre\u201d, creyendo que los desmanes del bando nacional se deb\u00edan a que Franco no consegu\u00eda imponer su disciplina cuartelar\u00eda.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Poco a poco, sin embargo, Unamuno fue alej\u00e1ndose de su primera postura. La muerte de amigos, de Lorca en Granada, de compa\u00f1eros de universidad le situ\u00f3 ante la realidad: aquella guerra no s\u00f3lo era contra los desmanes del Frente Popular, sino contra el liberalismo y tambi\u00e9n, y esto acaso le her\u00eda m\u00e1s, contra la intelectualidad. Y \u00e9l no hab\u00eda sido otra cosa en su vida que un intelectual. Por eso, cuando le invitaron a sustituir a Franco en el acto por el d\u00eda de la Raza en el Paraninfo, dijo que no. Un gesto casi tan heroico como las palabras que dijo despu\u00e9s. Y dijo que no \u2013 con toda la carga simb\u00f3lica de ese no \u2013 porque, en sus propias palabras, \u201cse conoc\u00eda\u201d y tem\u00eda que se le desatara la lengua. <\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, finalmente, tuvo que aceptar y presidir el acto. All\u00ed, tuvo que escuchar ataques contra los vascos, contra los catalanes, y gritos de \u201cmuera la inteligencia\u201d provenientes del que \u00e9l calificar\u00eda de fantoche \u201cMill\u00e1n Astray\u201d. Por eso, en el reverso de una carta firmada por una mujer que suplicaba su intervenci\u00f3n para salvar a su marido \u2013 un pastor protestante, amigo de Unamuno, de la muerte a la que estaba condenado por Mas\u00f3n \u2013 fue escribiendo algunas ideas que a partir de entonces orientar\u00edan su pensamiento sobre la guerra: vencer no es convencer; conquistar no es convertir; la guerra es incivil. <\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">La herida y humillaci\u00f3n causada por aquellas palabras lo mantuvo encarcelado en su propia casa. Con un guardia a la puerta y sin querer salir ni a pasear \u2013 por las miradas hoscas con las que se tropezaba \u2013, se entretuvo a\u00f1adiendo poemas cada vez m\u00e1s nihilistas a su \u201ccancionero\u201d y reflexiones a su libro sobre la guerra que, contra su propia biograf\u00eda, hab\u00eda titulado \u201cel resentimiento tr\u00e1gico de la vida\u201d. Y es que otra de las constantes de aquel tiempo en su pensamiento fue la de atribuir la guerra a una frenopat\u00eda social, a un resentimiento exacerbado nacido de la falta de creencias del pueblo. Aunque el concepto de pueblo fue uno de los muchos que se vio obligado a revisar. Como el de Espa\u00f1a o el de Dios. \u00c9l que hab\u00eda escrito tanto sobre la patria, sobre la fe, sobre el pueblo, se ve\u00eda ahora sin esos conceptos nucleares en su pensamiento, aferrado a ellos s\u00f3lo por la costumbre, por la incapacidad de dar ya con otros, pero sin creer en ellos.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Amargado, llega a diciembre. Le visita un falangista \u2013Arag\u00f3n \u2013 que le habla de c\u00f3mo falange trata de defender a la intelectualidad, de c\u00f3mo se trata de salvar a Espa\u00f1a. Demente, con sus \u00faltimas fuerzas, Unamuno exclama: \u201cNo, Dios no puede volverle la espalda a Espa\u00f1a. \u00a1Espa\u00f1a se salvar\u00e1 porque tiene que salvarse!\u201d. Despu\u00e9s baja la cabeza hasta el pecho y entra en lo que parece un ligero sue\u00f1o. Se estaba muriendo. Hab\u00eda muerto.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Esa historia, aqu\u00ed resumida, es la que con magn\u00edfica prosa, gran despliegue de detalles y de hemeroteca y multitud de datos bien tra\u00eddos, es la que narra el libro \u201cagonizar en Salamanca\u201d, un relato a mitad de camino entre la biograf\u00eda y la novelizaci\u00f3n que nos deja entrar en la intimidad, las dudas y el remordimiento de uno de los autores intelectuales m\u00e1s grandes del siglo XX espa\u00f1ol, creador, a trav\u00e9s de su pensamiento, de buena aparte de la mitolog\u00eda castellana y espa\u00f1ola \u2013 usada despu\u00e9s con gran despliegue por la dictadura \u2013 y h\u00e9roe del Paraninfo al jugarse el pellejo por decir, como siempre hab\u00eda hecho, lo que cre\u00eda que ten\u00eda que decir. <\/div>\n<div class=\"blogger-post-footer\"><img width='1' height='1' src='https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/tracker\/15543049-9136488106775831484?l=delibertad.blogspot.com' alt='' \/><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No s\u00e9 como sali\u00f3 el tema una noche, pero hablando con F\u00e9lix Grande sobre el papel de algunos intelectuales en la Guerra Civil llegamos al tema de Unamuno y sali\u00f3 a la palestra, como es natural, la famosa escena del Paraninfo. 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