{"id":478,"date":"2013-10-31T15:54:00","date_gmt":"2013-10-31T15:54:00","guid":{"rendered":"http:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/?guid=7f4ff9ee32506b33cddc7fc41ab4c3c3"},"modified":"2013-10-31T16:20:31","modified_gmt":"2013-10-31T16:20:31","slug":"un-vagabundo-toca-con-sordina-knut-hansum","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/2013\/10\/31\/un-vagabundo-toca-con-sordina-knut-hansum\/","title":{"rendered":"Un vagabundo toca con sordina &#8211; Knut Hansum"},"content":{"rendered":"<div class=\"tr_bq\" style=\"text-align: justify;\">Se pasea uno este oto\u00f1o por los libros de Hamsun como por una tierra conocida y querida. La tierra de Miller, de Gorki. El paisaje de los vagabundos. <i>Un vagabundo toca con sordina cuando llega al medio siglo<\/i>, dice Hamsun y me pregunto si fue esa debilidad o cierto ego reprimido durante a\u00f1os lo que llev\u00f3 al escritor noruego a enviarle a Goebbels su medalla del Premio Nobel, a buscar a Hitler y entrevistarse con \u00e9l, a aclamar en los peri\u00f3dicos a quien, para \u00e9l, era un liberador y un gran soldado. Y lo hizo \u00e9l, el vagabundo, el hombre que al final de un libro maravilloso escribi\u00f3 los p\u00e1rrafos que copio abajo, m\u00e1s maravillosos a\u00fan, sabios a su pesar.<\/div>\n<div class=\"tr_bq\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div class=\"tr_bq\" style=\"text-align: justify;\">Un escritor vivo y vivificante, artista por lo que de \u00fanica ten\u00eda su visi\u00f3n del mundo, libre, aunque conservador, es verdad, en muchas de sus actitudes sociales (ciertas palabras sobre los negros en su primer libro ya anunciaban lo que se confirm\u00f3 medio siglo despu\u00e9s). \u00bfQu\u00e9 viste en el nazismo, Hamsun?, me pregunto. \u00bfPor qu\u00e9 te borraste as\u00ed de la Historia de la Literatura, donde te hab\u00edas ganado un puesto m\u00e1s que merecido?<\/div>\n<div class=\"tr_bq\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<div class=\"tr_bq\" style=\"text-align: justify;\">No quer\u00edas ser sabio, quer\u00edas vivir, experimentar y no llegar a saber nada. Tal vez te pudo la fanfarria de la guerra, la \u00faltima gran experiencia, la \u00fanica que te quedaba despu\u00e9s de haber viajado a am\u00e9rica, de haber vivido en la alta sociedad, de haberte retirado al campo. Tal vez&#8230; qu\u00e9 co\u00f1o, no lo s\u00e9, no s\u00e9 qu\u00e9 pudo ocurrirte, qu\u00e9 pudiste pensar. Nos quedan tus libros. Olvidaremos tu vida o lo intentaremos. Te seguiremos queriendo como a un viejo loquito&#8230;<\/p>\n<p>Aunque no estabas loco, t\u00fa mismo quisiste dejarlo claro con tu \u00faltimo libro, aquel &#8220;Por senderos que la maleza oculta&#8221;. Hiciste lo que hiciste con conciencia y cordura, en uso, como siempre, de tu poderosa libertad. Hiciste lo que hiciste y lo que hiciste fue defender, con tu magn\u00edfica palabra, las atrocidades del r\u00e9gimen Nazi. Y me repugna y me digo que ojal\u00e1 te hubieras quedado en tu caba\u00f1a del campo, vagabundeando, sin asomarte ni a la ciudad ni a la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Y te odio por demostrarme, una vez m\u00e1s, que no hay h\u00e9roes ni l\u00edderes, que estamos solos. Y que somos, todos, malvados y mezquinos.<\/p>\n<p>Mi inocencia se resquebraja un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>Releo &#8220;Un vagabundo toca con sordina&#8221;, he le\u00eddo ya &#8220;Bajo las estrellas de oto\u00f1o&#8221;, camino, sin prisa, hacia &#8220;la \u00faltima alegr\u00eda&#8221;. Leo esas traducciones viejas y malas que, dicen los expertos, nunca hay que leer. Y a lo mejor tienen raz\u00f3n, pero \u00faltimamente yo tambi\u00e9n soy un poco vagabundo, tambi\u00e9n leo sentado en una roca, bajo el fr\u00edo del oto\u00f1o y me digo que, tal vez, no te hubiera importado. No tengo mucho dinero y pienso en ti con ternura, Knut, s\u00f3lo un segundo antes de cerrar el libro y maldecirte.<\/p>\n<p>Por haberme dejado hu\u00e9rfano de nuevo, como cada vez que te leo y me encandilas, para recordarme de inmediato (no t\u00fa, \u00a1yo!) que fuiste un palmero de Hitler, un admirador y un vasallo del mayor criminal de la historia.<\/p>\n<p>Me quedo con tus libros, aunque sean mal traducidos. Te sigo odiando un poco&#8230;&nbsp;<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<blockquote><p>Un vagabundo toca con sordina cuando llega al medio siglo<\/p><\/blockquote>\n<blockquote><p>Entonces toca con sordina. Podr\u00eda expresar este pensamiento de la manera siguiente: &#8220;Cuando se llega demasiado tarde en oto\u00f1o al bosque en que crecen los frutos&#8230; \u00a1bueno!, se ha llegado demasiado tarde. Y si un d\u00eda uno se halla en disposici\u00f3n de mostrarse satisfecho y de reventar de alegr\u00eda ante la vida, no se lo censur\u00e9is. Por otra parte, est\u00e1 fuera de duda que se necesita cierto grado de inanidad cerebral para vivir en una satisfacci\u00f3n permanente de s\u00ed mismo y de todo. Pero todo el mundo ha tenido buenos momentos. El condenado a quien, sentado en la carreta que le lleva al pat\u00edbulo, molesta un clavo en el asiento, cambia de sitio y se encuentra mejor. Es absurdo que un capit\u00e1n ruegue a Dios que le perdone&#8230; como \u00e9l ha perdonado a Dios. Es pura majarader\u00eda. Un vagabundo no encuentra todos los d\u00edas alimento y bebida, trajes, zapatos, techo y lumbre preparados para sus necesidades, y si le falta esa esplendidez, experimenta un sufrimiento exactamente igual a la privaci\u00f3n. Si una cosa no marcha, otra se arregla. Pero si la otra tampoco se arregla, no se trata de perdonar a Dios, sino de aceptar la responsabilidad. Hay que arrimar el hombro al golpe de la desgracia; mejor dicho, el hombro ha de inclinarse a este golpe. Produce alg\u00fan dolor en la carne y en la sangre, y encanece el cabello; pero un vagabundo no deja de dar las gracias a Dios por una vida que, despu\u00e9s de todo, fue muy alegre&#8221;.<\/p><\/blockquote>\n<blockquote><p>He aqu\u00ed como quisiera expresar este pensamiento. En realidad, \u00bfpara qu\u00e9 tantas exigencias? \u00bfQu\u00e9 se gana con ello? \u00bfTodas las cajas de bombones que un glot\u00f3n puede desear? \u00a1Bueno! Pero \u00bfno hab\u00e9is visto el mundo cada d\u00eda y o\u00eddo el murmullo del bosque? Daba su aroma el jazm\u00edn con un bosquecillo de lilas, y alguien que yo conozco se estremec\u00eda de placer, no s\u00f3lo por el aroma del jazm\u00edn, sino por cualquier cosa; una ventana iluminada, un recuerdo, un pormenor de la vida. Pero cuando le apartaron del bosquecillo de lilas, ya se hab\u00eda cobrado por anticipado el precio de aquel disgusto.<\/p><\/blockquote>\n<blockquote><p>Y as\u00ed es: s\u00f3lo el favor de recibir la vida paga por adelantado todas las miserias de la vida, todas y cada una. No hay raz\u00f3n para creer que uno tiene derecho a recibir m\u00e1s bombones que aquellos que recibe. Un vagabundo se aleja de toda superstici\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es lo que pertenece a la vida? Todo. Pero \u00bfqu\u00e9 es realmente tuyo? \u00bfLa celebridad es tuya? Dinos por qu\u00e9. No debe uno aferrarse a lo suyo: es demasiado c\u00f3mico, y un vagabundo se r\u00ede de aquello que es demasiado c\u00f3mico. Recuerdo a cierto individuo que no pod\u00eda renunciar a lo suyo: puso le\u00f1a en la chimenea a mediod\u00eda y no consigui\u00f3 hacerla arder hasta la noche. Y no pudo decidirse a alejarse del calor para ir a acostarse, sino que continu\u00f3 all\u00ed, empe\u00f1ado en sacarle utilidad, hasta la hora en que los dem\u00e1s empezaron a levantarse. Era un autor noruego, un autor de obras teatrales.<\/p><\/blockquote>\n<blockquote><p>He vagabundeado mucho en otro tiempo, y ahora me siento imb\u00e9cil y desilusionado. Pero no tengo la perversa creencia senil de ser m\u00e1s sabio que antes. Y adem\u00e1s, espero que nunca sabr\u00e9 nada. Es un signo de decrepitud. Cuando le doy gracias a Dios por la vida, no se las doy por la mayor madurez que haya alcanzado con la edad, sino porque siempre tuve la alegr\u00eda de vivir. La edad no da madurez alguna; la edad no trae m\u00e1s que la vejez.<\/p><\/blockquote>\n<p><b>Knut Hamsun &#8220;Un vagabundo toca con sordina&#8221;<\/b> <img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/feeds.feedburner.com\/~r\/DeLibertadElBlogDeAlbertoGmezVaquero\/~4\/Y9IPUIUni6k\" height=\"1\" width=\"1\"\/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div>Se pasea uno este oto&ntilde;o por los libros de Hamsun como por una tierra conocida y querida. La tierra de Miller, de Gorki. El paisaje de los vagabundos. <i>Un vagabundo toca con sordina cuando llega al medio siglo<\/i>, dice Hamsun y me pregunto si fue esa debilidad o cierto ego reprimido durante a&ntilde;os lo que llev&oacute; al escritor noruego a enviarle a Goebbels su medalla del Premio Nobel, a buscar a Hitler y entrevistarse con &eacute;l, a aclamar en los peri&oacute;dicos a quien, para &eacute;l, era un liberador y un gran soldado. 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