{"id":461,"date":"2013-09-09T13:10:00","date_gmt":"2013-09-09T13:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/?guid=af48631c3a74c5597161e05bfdf03ede"},"modified":"2013-09-09T13:10:10","modified_gmt":"2013-09-09T13:10:10","slug":"ernesto-sabato-y-la-metafisica-una-aproximacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/2013\/09\/09\/ernesto-sabato-y-la-metafisica-una-aproximacion\/","title":{"rendered":"Ernesto Sabato y la metaf\u00edsica (una aproximaci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"<blockquote class=\"tr_bq\"><p>\nLa existencia es tr\u00e1gica por su radical dualidad, por pertenecer a la vez al reino de la naturaleza y al reino del esp\u00edritu: en tanto que cuerpo somos naturaleza y, en consecuencia, perecederos y relativos; en tanto que esp\u00edritu participamos de lo absoluto y la eternidad. El alma tironeada hacia arriba por nuestra ansia de eternidad y condenada a la muerte por su encarnaci\u00f3n, parece ser la verdadera representante de la condici\u00f3n humana y la aut\u00e9ntica sede de nuestra infelicidad. Podr\u00edamos ser felices como animal o como esp\u00edritu puro, pero no como seres humanos.<\/p><\/blockquote>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLa anterior cita pertenece a Ernesto S\u00e1bato y est\u00e1 extra\u00edda de uno de los art\u00edculos que componen &#8220;El escritor y sus fantasmas&#8221;, aunque lo mismo podr\u00eda haber formado parte de &#8220;Abbad\u00f3n, el exterminador&#8221;, su tercera y \u00faltima novela, donde f\u00e1bula, biograf\u00eda, Historia y ensayo se unen en un todo que busca indagar no s\u00f3lo el l\u00edmite de la novela, sino sobre todo, y de ah\u00ed la cita, del alma humana.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nDe hecho, la cita resume muy bien las tres tentativas novel\u00edsticas de Sabato: &#8220;El t\u00fanel&#8221;, &#8220;Sobre h\u00e9roes y tumbas&#8221; y &#8220;Abbad\u00f3n&#8221;. Todas ellas son una investigaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s consciente, sobre lo que el autor argentino llam\u00f3 &#8220;El hombre en crisis&#8221;: el hombre despertado del sue\u00f1o del racionalismo por la segunda Guerra Mundial. Una crisis que, en lo espiritual, llega hasta hoy y a la que todav\u00eda no hemos encontrado salida.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nLa obra de Sabato es, entonces, metaf\u00edsica. Rozando a veces lo esot\u00e9rico, es decir, las regiones en las que el alma, un poco m\u00e1s liberada de su carnalidad, se topa con fen\u00f3menos inexplicables racionalmente. Fen\u00f3menos que, a\u00f1adir\u00eda Sabato, no tienen por qu\u00e9 ser explicables ya que las leyes que rigen para la mater\u00eda no tienen por qu\u00e9 regir para el esp\u00edritu.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEl hombre de Sabato es un hombre que no s\u00f3lo se pregunta por qu\u00e9 o para qu\u00e9 existe, sino que lamenta, a veces, su existencia (aunque, por otro lado, ame la vida, esta vida), pues se halla tironeado por un lado por su cuerpo, hacia la materia y por otro, hacia su esp\u00edritu. Y por eso, a veces, como el propio Sabato busca el mundo de la luz y de la ciencia, pero en otras ocasiones, como Fernando Vidal Olmos o Alejandra, su hija, necesita meterse hasta las orejas en la oscuridad, en lo demoniaco, en lo inexplicable e irracional (o arracional).<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nTodas sus obras son un avance, a ciegas, por ese espacio del alma, por esa b\u00fasqueda de sentido del hombre dividido, partido en dos por las necesidades y los gozos de la materia y los goces y debilidades del esp\u00edritu. Y tambi\u00e9n por su sociedad, por su historia, por eso que se llaman Circunstancias y que aparecen siempre en las obras de Sabato, y \u00e9l as\u00ed lo explica, como algo inevitable pues el hombre, ning\u00fan hombre, se desarrolla en el vac\u00edo: y por ello toda novela, incluso las que lo ocultan (y precisamente por ello) son pol\u00edticas.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nEste otro p\u00e1rrafo de &#8220;Abbad\u00f3n&#8221; describir\u00eda muy bien su pensamiento y puede ser otro perfecto resumen de lo que se puede encontrar en la obra de un Sabato \u00faltimamente olvidado cuando no menospreciado, pese a haber adelantado caminos y formas que a\u00fan hoy siguen resultando inquietantes, rompedores y maravillosos.<\/div>\n<p><\/p>\n<blockquote class=\"tr_bq\"><p>\nY tarde o temprano aquel universo incorruptible conclu\u00eda pareci\u00e9ndole un triste simulacro, porque el mundo que para nosotros cuenta es \u00e9ste de aqu\u00ed: el \u00fanico que nos hiere con el dolor y la desdicha, pero tambi\u00e9n el \u00fanico que nos da la plenitud de la existencia, esta sangre, este fuego,este amor, esta espera de la muerte; el \u00fanico que nos ofrece un jard\u00edn en el crep\u00fasculo, el roce de la mano que amamos, una mirada destinada a la podredumbre pero nuestra: caliente y cercana, carnal.S\u00ed, tal vez existiera ese universo invulnerable a los destructivos poderes del tiempo; pero era un helado museo de formas petrificadas, aunque fuesen perfectas, formas regidas y quiz\u00e1 concebidas por el esp\u00edritu puro. Pero los seres humanos son ajenos al esp\u00edritu puro, porque lo propio de esta desventurada raza es el alma, esa regi\u00f3n desgarrada entre la carne corruptible y el esp\u00edritu puro, esa regi\u00f3n intermedia en que sucede lo m\u00e1s grave de la existencia: el amor y el odio, el mito y la ficci\u00f3n, la esperanza y el sue\u00f1o. Ambigua y angustiada, el alma sufre (c\u00f3mo podr\u00eda no sufrir!), dominada por las pasiones del cuerpo mortal y aspirando a la eternidad del esp\u00edritu, vacilando perpetuamente entre la podredumbre y la inmortalidad, entre lo diab\u00f3lico y lo divino. Angustia y ambig\u00fcedad de la que en momentos de horror y de \u00e9xtasis crea su poes\u00eda, quesurge de ese confuso territorio y como consecuencia de esa misma confusi\u00f3n:un Dios no escribe novelas.<\/p><\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/feeds.feedburner.com\/~r\/DeLibertadElBlogDeAlbertoGmezVaquero\/~4\/BfsBnb-vqbE\" height=\"1\" width=\"1\"\/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<blockquote><p>\nLa existencia es tr&aacute;gica por su radical dualidad, por pertenecer a la vez al reino de la naturaleza y al reino del esp&iacute;ritu: en tanto que cuerpo somos naturaleza y, en consecuencia, perecederos y relativos; en tanto que esp&iacute;ritu participamos de lo absoluto y la eternidad. El alma tironeada hacia arriba por nuestra ansia de eternidad y condenada a la muerte por su encarnaci&oacute;n, parece ser la verdadera representante de la condici&oacute;n humana y la aut&eacute;ntica sede de nuestra infelicidad. Podr&iacute;amos ser felices como animal o como esp&iacute;ritu puro, pero no como seres humanos.<\/p><\/blockquote>\n<div>\nLa anterior cita pertenece a Ernesto S&aacute;bato y est&aacute; extra&iacute;da de uno de los art&iacute;culos que componen &#8220;El escritor y sus fantasmas&#8221;, aunque lo mismo podr&iacute;a haber formado parte de &#8220;Abbad&oacute;n, el exterminador&#8221;, su tercera y &uacute;ltima novela, donde f&aacute;bula, biograf&iacute;a, Historia y ensayo se unen en un todo que busca indagar no s&oacute;lo el l&iacute;mite de la novela, sino sobre todo, y de ah&iacute; la cita, del alma humana.<\/div>\n<div>\n\n<\/div>\n<div>\nDe hecho, la cita resume muy bien las tres tentativas novel&iacute;sticas de Sabato: &#8220;El t&uacute;nel&#8221;, &#8220;Sobre h&eacute;roes y tumbas&#8221; y &#8220;Abbad&oacute;n&#8221;. Todas ellas son una investigaci&oacute;n, cada vez m&aacute;s consciente, sobre lo que el autor argentino llam&oacute; &#8220;El hombre en crisis&#8221;: el hombre despertado del sue&ntilde;o del racionalismo por la segunda Guerra Mundial. Una crisis que, en lo espiritual, llega hasta hoy y a la que todav&iacute;a no hemos encontrado salida.<\/div>\n<div>\n\n<\/div>\n<div>\nLa obra de Sabato es, entonces, metaf&iacute;sica. Rozando a veces lo esot&eacute;rico, es decir, las regiones en las que el alma, un poco m&aacute;s liberada de su carnalidad, se topa con fen&oacute;menos inexplicables racionalmente. Fen&oacute;menos que, a&ntilde;adir&iacute;a Sabato, no tienen por qu&eacute; ser explicables ya que las leyes que rigen para la mater&iacute;a no tienen por qu&eacute; regir para el esp&iacute;ritu.<\/div>\n<div>\n\n<\/div>\n<div>\nEl hombre de Sabato es un hombre que no s&oacute;lo se pregunta por qu&eacute; o para qu&eacute; existe, sino que lamenta, a veces, su existencia (aunque, por otro lado, ame la vida, esta vida), pues se halla tironeado por un lado por su cuerpo, hacia la materia y por otro, hacia su esp&iacute;ritu. Y por eso, a veces, como el propio Sabato busca el mundo de la luz y de la ciencia, pero en otras ocasiones, como Fernando Vidal Olmos o Alejandra, su hija, necesita meterse hasta las orejas en la oscuridad, en lo demoniaco, en lo inexplicable e irracional (o arracional).<\/div>\n<div>\n\n<\/div>\n<div>\nTodas sus obras son un avance, a ciegas, por ese espacio del alma, por esa b&uacute;squeda de sentido del hombre dividido, partido en dos por las necesidades y los gozos de la materia y los goces y debilidades del esp&iacute;ritu. Y tambi&eacute;n por su sociedad, por su historia, por eso que se llaman Circunstancias y que aparecen siempre en las obras de Sabato, y &eacute;l as&iacute; lo explica, como algo inevitable pues el hombre, ning&uacute;n hombre, se desarrolla en el vac&iacute;o: y por ello toda novela, incluso las que lo ocultan (y precisamente por ello) son pol&iacute;ticas.<\/div>\n<div>\n\n<\/div>\n<div>\nEste otro p&aacute;rrafo de &#8220;Abbad&oacute;n&#8221; describir&iacute;a muy bien su pensamiento y puede ser otro perfecto resumen de lo que se puede encontrar en la obra de un Sabato &uacute;ltimamente olvidado cuando no menospreciado, pese a haber adelantado caminos y formas que a&uacute;n hoy siguen resultando inquietantes, rompedores y maravillosos.<\/div>\n<p><\/p>\n<blockquote><p>\nY tarde o temprano aquel universo incorruptible conclu&iacute;a pareci&eacute;ndole un triste simulacro, porque el mundo que para nosotros cuenta es &eacute;ste de aqu&iacute;: el &uacute;nico que nos hiere con el dolor y la desdicha, pero tambi&eacute;n el &uacute;nico que nos da la plenitud de la existencia, esta sangre, este fuego,este amor, esta espera de la muerte; el &uacute;nico que nos ofrece un jard&iacute;n en el crep&uacute;sculo, el roce de la mano que amamos, una mirada destinada a la podredumbre pero nuestra: caliente y cercana, carnal.S&iacute;, tal vez existiera ese universo invulnerable a los destructivos poderes del tiempo; pero era un helado museo de formas petrificadas, aunque fuesen perfectas, formas regidas y quiz&aacute; concebidas por el esp&iacute;ritu puro. Pero los seres humanos son ajenos al esp&iacute;ritu puro, porque lo propio de esta desventurada raza es el alma, esa regi&oacute;n desgarrada entre la carne corruptible y el esp&iacute;ritu puro, esa regi&oacute;n intermedia en que sucede lo m&aacute;s grave de la existencia: el amor y el odio, el mito y la ficci&oacute;n, la esperanza y el sue&ntilde;o. Ambigua y angustiada, el alma sufre (c&oacute;mo podr&iacute;a no sufrir!), dominada por las pasiones del cuerpo mortal y aspirando a la eternidad del esp&iacute;ritu, vacilando perpetuamente entre la podredumbre y la inmortalidad, entre lo diab&oacute;lico y lo divino. Angustia y ambig&uuml;edad de la que en momentos de horror y de &eacute;xtasis crea su poes&iacute;a, quesurge de ese confuso territorio y como consecuencia de esa misma confusi&oacute;n:un Dios no escribe novelas.<\/p><\/blockquote>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/feeds.feedburner.com\/~r\/DeLibertadElBlogDeAlbertoGmezVaquero\/~4\/BfsBnb-vqbE\" height=\"1\" width=\"1\"><\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[5420,3959,5316,3859,5422,5419,3956,4],"tags":[],"class_list":["post-461","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-abbadon","category-comentario","category-comentarios","category-ediciones-resaca","category-el-escritor-y-sus-fantasmas","category-ernesto-sabato","category-libro","category-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/461","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=461"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/461\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=461"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=461"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=461"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}