{"id":323,"date":"2012-10-30T09:42:00","date_gmt":"2012-10-30T09:42:00","guid":{"rendered":"http:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/?guid=6d55d8876c8e47ceffedafb05944df5a"},"modified":"2012-10-30T09:42:10","modified_gmt":"2012-10-30T09:42:10","slug":"miguel-hernandez-el-hambre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/2012\/10\/30\/miguel-hernandez-el-hambre\/","title":{"rendered":"Miguel Hern\u00e1ndez &#8211; El Hambre"},"content":{"rendered":"<p>El 30 de octubre de 1910 nac\u00eda Miguel Hern\u00e1ndez, que a\u00f1os despu\u00e9s escribir\u00eda un poema titulado &#8220;El hambre&#8221;. Merece la pena hoy, 102 a\u00f1os despu\u00e9s de su nacimiento, recordar este poema y pensar.<\/p>\n<p>\nEl hambre<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>Tened presente el hambre: recordad su pasado<br \/>\nturbio de capataces que pagaban en plomo.<br \/>\nAquel jornal al precio de la sangre cobrado,<br \/>\ncon yugos en el alma, con golpes en el lomo.<\/p>\n<p>El hambre paseaba sus vacas exprimidas,<br \/>\nsus mujeres resecas, sus devoradas ubres,<br \/>\nsus \u00e1vidas quijadas, sus miserables vidas<br \/>\nfrente a los comedores y los cuerpos salubres.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os de abundancia, la saciedad, la hartura,<br \/>\neran s\u00f3lo de aquellos que se llamaban amos.<br \/>\nPara que venga el pan justo a la dentadura<br \/>\ndel hambre de los pobres aqu\u00ed estoy, aqu\u00ed estamos.<\/p>\n<p>Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,<br \/>\nlos que entienden la vida por un bot\u00edn sangriento:<br \/>\ncomo los tiburones, voracidad y diente,<br \/>\npanteras deseosas de un mundo siempre hambriento.<\/p>\n<p>A\u00f1os del hambre han sido para el pobre sus a\u00f1os.<br \/>\nSumaban para el otro su cantidad los panes.<br \/>\nY el hambre alobadaba sus rapaces reba\u00f1os<br \/>\nde cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.<\/p>\n<p>Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas,<br \/>\ncicatrices y heridas, se\u00f1ales y recuerdos<br \/>\ndel hambre, contra tantas barrigas satisfechas:<br \/>\ncerdos con un origen peor que el de los cerdos.<\/p>\n<p>Por haber engordado tan baja y brutalmente,<br \/>\nm\u00e1s abajo de donde los cerdos se solazan,<br \/>\nser\u00e9is atravesados por esta gran corriente<br \/>\nde espigas que llamean, de pu\u00f1os que amenazan.<\/p>\n<p>No hab\u00e9is querido o\u00edr con orejas abiertas<br \/>\nel llanto de millones de ni\u00f1os jornaleros.<br \/>\nLadr\u00e1bais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas<br \/>\na pedir con la boca de los mismos luceros.<\/p>\n<p>En cada casa un odio como una higuera fosca,<br \/>\ncomo un tremante toro con los cuernos tremantes,<br \/>\nrompe por los tejados, os cerca y os embosca,<br \/>\ny os destruye a cornadas, perros agonizantes.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>El hambre es el primero de los conocimientos:<br \/>\ntener hambre es la cosa primera que se aprende.<br \/>\nY la ferocidad de nuestros sentimientos,<br \/>\nall\u00e1 donde el est\u00f3mago se origina, se enciende.<\/p>\n<p>Uno no es tan humano que no estrangule un d\u00eda<br \/>\np\u00e1jaros sin sentir herida en la conciencia:<br \/>\nque no sea capaz de ahogar en nieve fr\u00eda<br \/>\npalomas que no saben si no es de la inocencia.<\/p>\n<p>El animal influye sobre m\u00ed con extremo,<br \/>\nla fiera late en todas mis fuerzas, mis pasiones.<br \/>\nA veces, he de hacer un esfuerzo supremo<br \/>\npara acallar en m\u00ed la voz de los leones.<\/p>\n<p>Me enorgullece el t\u00edtulo de animal en mi vida,<br \/>\npero en el animal humano persevero.<br \/>\nY busco por mi cuerpo lo m\u00e1s puro que anida,<br \/>\nbajo tanta maleza, con su valor primero.<\/p>\n<p>Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos<br \/>\ndonde la vida habita siniestramente sola.<br \/>\nReaparece la fiera, recobra sus instintos,<br \/>\nsus patas erizadas, sus rencores, su cola.<\/p>\n<p>Arroja sus estudios y la sabidur\u00eda,<br \/>\ny se quita la m\u00e1scara, la piel de la cultura,<br \/>\nlos ojos de la ciencia, la corteza tard\u00eda<br \/>\nde los conocimientos que descubre y procura.<\/p>\n<p>Entonces solo sabe del mal, del exterminio.<br \/>\nInventa gases, lanza motivos destructores,<br \/>\nregresa a la pezu\u00f1a, retrocede al dominio<br \/>\ndel colmillo, y avanza sobre los comedores.<\/p>\n<p>Se ejercita en la bestia, y empu\u00f1a la cuchara<br \/>\ndispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.<br \/>\nEntonces s\u00f3lo veo sobre el mundo una piara<br \/>\nde tigres, y en mis ojos la visi\u00f3n duele y pesa.<\/p>\n<p>Yo no tengo en el alma tanto tigre admitido,<br \/>\ntanto chacal prohijado, que el vino que me toca,<br \/>\nel pan, el d\u00eda, el hambre no tenga compartido<br \/>\ncon otras hambres puestas noblemente en la boca.<\/p>\n<p>Ayudadme a ser hombre: no me dej\u00e9is ser fiera<br \/>\nhambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.<br \/>\nYo, animal familiar, con esta sangre obrera<br \/>\nos doy la humanidad que mi canci\u00f3n presiente.<br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/feeds.feedburner.com\/~r\/DeLibertadElBlogDeAlbertoGmezVaquero\/~4\/c3iA5bH9E-w\" height=\"1\" width=\"1\"\/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 30 de octubre de 1910 nac&iacute;a Miguel Hern&aacute;ndez, que a&ntilde;os despu&eacute;s escribir&iacute;a un poema titulado &#8220;El hambre&#8221;. Merece la pena hoy, 102 a&ntilde;os despu&eacute;s de su nacimiento, recordar este poema y pensar.<\/p>\n<p>\nEl hambre<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>Tened presente el hambre: recordad su pasado<br \/>\nturbio de capataces que pagaban en plomo.<br \/>\nAquel jornal al precio de la sangre cobrado,<br \/>\ncon yugos en el alma, con golpes en el lomo.<\/p>\n<p>El hambre paseaba sus vacas exprimidas,<br \/>\nsus mujeres resecas, sus devoradas ubres,<br \/>\nsus &aacute;vidas quijadas, sus miserables vidas<br \/>\nfrente a los comedores y los cuerpos salubres.<\/p>\n<p>Los a&ntilde;os de abundancia, la saciedad, la hartura,<br \/>\neran s&oacute;lo de aquellos que se llamaban amos.<br \/>\nPara que venga el pan justo a la dentadura<br \/>\ndel hambre de los pobres aqu&iacute; estoy, aqu&iacute; estamos.<\/p>\n<p>Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,<br \/>\nlos que entienden la vida por un bot&iacute;n sangriento:<br \/>\ncomo los tiburones, voracidad y diente,<br \/>\npanteras deseosas de un mundo siempre hambriento.<\/p>\n<p>A&ntilde;os del hambre han sido para el pobre sus a&ntilde;os.<br \/>\nSumaban para el otro su cantidad los panes.<br \/>\nY el hambre alobadaba sus rapaces reba&ntilde;os<br \/>\nde cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.<\/p>\n<p>Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas,<br \/>\ncicatrices y heridas, se&ntilde;ales y recuerdos<br \/>\ndel hambre, contra tantas barrigas satisfechas:<br \/>\ncerdos con un origen peor que el de los cerdos.<\/p>\n<p>Por haber engordado tan baja y brutalmente,<br \/>\nm&aacute;s abajo de donde los cerdos se solazan,<br \/>\nser&eacute;is atravesados por esta gran corriente<br \/>\nde espigas que llamean, de pu&ntilde;os que amenazan.<\/p>\n<p>No hab&eacute;is querido o&iacute;r con orejas abiertas<br \/>\nel llanto de millones de ni&ntilde;os jornaleros.<br \/>\nLadr&aacute;bais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas<br \/>\na pedir con la boca de los mismos luceros.<\/p>\n<p>En cada casa un odio como una higuera fosca,<br \/>\ncomo un tremante toro con los cuernos tremantes,<br \/>\nrompe por los tejados, os cerca y os embosca,<br \/>\ny os destruye a cornadas, perros agonizantes.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>El hambre es el primero de los conocimientos:<br \/>\ntener hambre es la cosa primera que se aprende.<br \/>\nY la ferocidad de nuestros sentimientos,<br \/>\nall&aacute; donde el est&oacute;mago se origina, se enciende.<\/p>\n<p>Uno no es tan humano que no estrangule un d&iacute;a<br \/>\np&aacute;jaros sin sentir herida en la conciencia:<br \/>\nque no sea capaz de ahogar en nieve fr&iacute;a<br \/>\npalomas que no saben si no es de la inocencia.<\/p>\n<p>El animal influye sobre m&iacute; con extremo,<br \/>\nla fiera late en todas mis fuerzas, mis pasiones.<br \/>\nA veces, he de hacer un esfuerzo supremo<br \/>\npara acallar en m&iacute; la voz de los leones.<\/p>\n<p>Me enorgullece el t&iacute;tulo de animal en mi vida,<br \/>\npero en el animal humano persevero.<br \/>\nY busco por mi cuerpo lo m&aacute;s puro que anida,<br \/>\nbajo tanta maleza, con su valor primero.<\/p>\n<p>Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos<br \/>\ndonde la vida habita siniestramente sola.<br \/>\nReaparece la fiera, recobra sus instintos,<br \/>\nsus patas erizadas, sus rencores, su cola.<\/p>\n<p>Arroja sus estudios y la sabidur&iacute;a,<br \/>\ny se quita la m&aacute;scara, la piel de la cultura,<br \/>\nlos ojos de la ciencia, la corteza tard&iacute;a<br \/>\nde los conocimientos que descubre y procura.<\/p>\n<p>Entonces solo sabe del mal, del exterminio.<br \/>\nInventa gases, lanza motivos destructores,<br \/>\nregresa a la pezu&ntilde;a, retrocede al dominio<br \/>\ndel colmillo, y avanza sobre los comedores.<\/p>\n<p>Se ejercita en la bestia, y empu&ntilde;a la cuchara<br \/>\ndispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.<br \/>\nEntonces s&oacute;lo veo sobre el mundo una piara<br \/>\nde tigres, y en mis ojos la visi&oacute;n duele y pesa.<\/p>\n<p>Yo no tengo en el alma tanto tigre admitido,<br \/>\ntanto chacal prohijado, que el vino que me toca,<br \/>\nel pan, el d&iacute;a, el hambre no tenga compartido<br \/>\ncon otras hambres puestas noblemente en la boca.<\/p>\n<p>Ayudadme a ser hombre: no me dej&eacute;is ser fiera<br \/>\nhambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.<br \/>\nYo, animal familiar, con esta sangre obrera<br \/>\nos doy la humanidad que mi canci&oacute;n presiente.<br \/><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/feeds.feedburner.com\/~r\/DeLibertadElBlogDeAlbertoGmezVaquero\/~4\/c3iA5bH9E-w\" height=\"1\" width=\"1\"><\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[3859,5348,5349,4671],"tags":[],"class_list":["post-323","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ediciones-resaca","category-el-hambre","category-miguel-hernandez","category-poema"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/323","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=323"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/323\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=323"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=323"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=323"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}