{"id":220,"date":"2012-08-29T10:42:00","date_gmt":"2012-08-29T10:42:00","guid":{"rendered":"http:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/?guid=fd55f7ebd57bab9b0d96563d7cbf477b"},"modified":"2012-09-27T09:12:53","modified_gmt":"2012-09-27T09:12:53","slug":"perfilando-y-4-fragmentos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/clubdepoesia.com\/albertogomezvaquero\/2012\/08\/29\/perfilando-y-4-fragmentos\/","title":{"rendered":"Perfilando y 4 fragmentos"},"content":{"rendered":"<p>La tarea de perfilar una novela &#8211; a veces un personaje, un paisaje, un di\u00e1logo &#8211; es agradecida, pero larga. Uno cree terminado el libro y se aproxima a \u00e9l con af\u00e1n de venganza: &#8220;Ahora te vas a enterar&#8221;, le dice. Pero al final, siempre es uno el que se entera. Lees tantas veces los mismos textos que ya no ves ni repeticiones, ni erratas, ni adjetivos poco precisos. Avanzas de memoria y yerras.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, qu\u00e9 agradable esa tarea de ir a la caza del error, de dar peque\u00f1as pinceladas que mejoran el cuadro, de terminar de definir un rostro, una escena, un sentimiento. Y, sobre todo, qu\u00e9 placentera la labor de poda, de eliminaci\u00f3n de p\u00e1ginas, Qu\u00e9 liberaci\u00f3n saber que todo lo que en ellas pudiera haber de err\u00f3neo nunca llegar\u00e1 a nadie gracias a que te has dado cuenta a tiempo de que era relleno, de que sobraba.<\/p>\n<p>Llevo un mes corrigiendo una novela de m\u00e1s de 220 folios &#8211; calculo unas 450 p\u00e1ginas -, obsesionado por peque\u00f1os detalles (por ejemplo: llevo varios d\u00edas fij\u00e1ndome en todas las mujeres de treinta y cinco, cuarenta a\u00f1os que me cruzo, tratando de averiguar d\u00f3nde nacen las primeras arrugas, d\u00f3nde se nota primero el paso del tiempo); tratando de decir todo y, a la vez, no ser obvio; intentando que la narraci\u00f3n tenga un ritmo variado, pero siempre fluido; matizando los caracteres de los personajes; luchando con el diccionario de sin\u00f3nimos; empe\u00f1ado en que esta primera novela larga me deje un sabor de boca bueno y duradero, del que no tenga que arrepentirme pronto.<\/p>\n<p><b><u>4 fragmentos<\/u><\/b><\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>Siempre le ca\u00ed bien, dice, pero es una persona discreta, no le gusta hablar de los dem\u00e1s, as\u00ed que menos a\u00fan de su familia. Yo procuro no re\u00edr cuando oigo eso, y asiento muy serio, como si la creyera. He encendido un cigarro y la miro desde detr\u00e1s del humo, mientras por las cortinas de su sal\u00f3n entra una luz mortecina, d\u00e9bil, que anuncia la noche que ya est\u00e1 cerca. Se oyen caer las goteras sobre las baldosas del balc\u00f3n y acelerar un coche en la cercana carretera. Pienso que es gracioso que sea ahora, precisamente ahora, cuando consigo, por fin, entrar en esta casa que tantas veces mir\u00e9 desde fuera \u2013 a veces desde muy lejos, desde la cima de algunas de las colinas que rodean San Pedro \u2013 y cuyo interior siempre imagin\u00e9 m\u00e1s c\u00e1lido, m\u00e1s confortable, muy distinto a este sopor polvoriento que flota entre los muebles, que se acumula en los rincones y en las fotograf\u00edas que adornan el mueble-bar del sal\u00f3n en el que estamos.<br \/>\nJulia habla. Apago el cigarro<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>\nLucio pas\u00f3 varios d\u00edas sin hablar. Vio a su madre llorar sobre el cuerpo tiroteado de su padre y no dijo nada. Se le acerc\u00f3 don Bernardo, el cura, a darle consuelo y hablarle del cielo, y no dijo nada. Vinieron a su casa la maestra y Rat\u00f3n, que le lami\u00f3 la cara para consolarlo, y \u00e9l respondi\u00f3 al animal con una caricia, pero no dijo nada.<br \/>\nDe lo que pens\u00f3 durante aquellos d\u00edas en que no abri\u00f3 la boca es dif\u00edcil hablar. Ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil dibujarlo. Quiz\u00e1s poner sobre un lienzo un enorme nudo formado por miles de cabos, todos ellos de color rojo y goteantes de sangre. Tal vez colocar ese nudo sobre un cristal recorrido por una enorme grieta, que lo divide en dos y que amenaza con dejarlo inservible. Acaso colocar ese cristal en medio de un p\u00e1ramo vac\u00edo y sin viento donde nada se oye salvo el aullido del miedo. Seguro, dibujar en ese p\u00e1ramo a un Lucio mucho m\u00e1s ni\u00f1o de lo que en realidad es y descubrir que es \u00e9l quien a\u00falla. Y al fin, envolverlo todo con una b\u00f3veda de sombras que no permita crecer la esperanza. Que no permita siquiera pensar o mencionar la esperanza. Y a\u00fan as\u00ed, no ser\u00eda exacto y tal vez erremos, porque a veces Lucio pensaba en Xiomara y entonces, cuando nadie lo ve\u00eda, s\u00ed hab\u00eda esperanza y hasta puede que hubiera palabras. <\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>\nAl segundo a\u00f1o de matrimonio, ya hab\u00eda hallado en su vida algunos peque\u00f1os indicios de insatisfacci\u00f3n. Apenas unas trazas de aburrimiento los domingos por la tarde, cuando Juli\u00e1n se iba a tomar el caf\u00e9 con los amigos a uno de los bares del pueblo y ella se quedaba en casa sola, sin saber muy bien qu\u00e9 hacer, alejada ya lo suficiente de sus amigas como para no tener confianza para llamarlas y cansada de hablar con su madre, quien desde que se hab\u00eda casado no dejaba de ir a visitarla. O tambi\u00e9n aquellos d\u00edas en que, de vuelta del trabajo, Juli\u00e1n la recib\u00eda vestido a\u00fan con la ropa del campo, y le ped\u00eda que preparase la cena y ella \u2013 no tanto cansada como necesitada de un momento de distracci\u00f3n \u2013 cocinaba sin ganas alguna receta de f\u00e1cil elaboraci\u00f3n que despu\u00e9s serv\u00eda y que ambos com\u00edan en silencio, mientras en la tele daban las noticias.  O incluso aquellas ma\u00f1anas en que, sin que Juli\u00e1n se percatara, lo ve\u00eda vestirse en la habitaci\u00f3n en penumbra: la ropa ci\u00f1endo, poco a poco, un cuerpo anta\u00f1o gr\u00e1cil y entonces ya algo entrado en carnes. Y ya por aquel entonces intu\u00eda que algo en su vida cruj\u00eda, anunciando futuros derrumbes, ca\u00eddas inevitables en un hast\u00edo que, a\u00f1os despu\u00e9s, se le har\u00eda tan familiar como el tabaco.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>\nPero el amor a veces es una timba. Y eso no lo ense\u00f1an las pel\u00edculas de Hollywood. Uno cree que hay una persona hecha a su medida, pero en realidad, todo est\u00e1 regido por la casualidad y el caos. Elegir un bar y no otro, cruzar por un paso de cebra y tropezarnos con alguien o hacerlo dos calles m\u00e1s adelante y no encontrarnos con esa persona que, en teor\u00eda, est\u00e1 hecha para nosotros. Atreverse o no atreverse. Ir perdiendo oportunidades y agarrarse a otras como a un clavo ardiendo Eso es el amor. Y tambi\u00e9n es una disciplina. La paciencia, la hipoteca, el respeto, las labores del hogar y los portazos. Todo eso tambi\u00e9n conforma el cuadro del amor. Y no s\u00f3lo esta languidez y este abandono de las primeras semanas, cuando uno cree que todo es sencillo y, por ello, m\u00e1gico. Hecho a medida.<br \/>\nPero no debemos dejarnos enga\u00f1ar por esa sensaci\u00f3n, Rebeca. No debemos. O este para\u00edso se volver\u00e1 una ruina en unos pocos meses. Pues temo que una vez que se agote la pasi\u00f3n \u2500 te lo dice este hombre repentinamente entristecido por el sexo consumado, por la alegr\u00eda eyaculada \u2500 ya no podamos convivir el uno con el otro. Y es que, me duele dec\u00edrtelo, no creo que t\u00fa seas la persona adecuada para m\u00ed. Tu car\u00e1cter, tu forma de pensar, tu forma de tratar de dominarme,&#8230;no s\u00f3lo es que no me gusten, es que no las soporto. Por eso, cuando ya no te dese\u00e9 tanto, es probable que tenga que dejarte.<br \/>\nPero t\u00fa ya no me oyes. \u00bfVerdad? Est\u00e1s en el ba\u00f1o, lav\u00e1ndote los dientes. Yo apago la televisi\u00f3n. Camino despacio hacia la cama. Me siento cansado y dolorido y est\u00fapido. Como si esta felicidad que has creado en torno a m\u00ed no me la mereciera (s\u00e9 que no me la merezco). Como si ahora que te tengo, no me bastara con ello. Como si necesitase, adem\u00e1s, saber que siempre me quisiste. Que incluso cuando me rechazaste, me quer\u00edas. Que incluso cuando estabas en la cama con otros, me quer\u00edas. S\u00ed, siento celos retrospectivos. Como los que me entraron el otro d\u00eda cuando me ense\u00f1aste las fotos de una vida de la que yo no form\u00e9 parte y de la que nada s\u00e9 salvo lo que ahora me cuentas. \u00bfPero qu\u00e9 quieres? Te quise tanto y t\u00fa a m\u00ed tan poco, que no me basta con saber que ahora me amas. Y por ello, a veces, tengo ganas de pedirte que te vayas, ganas de dejarte, para que veas y comprendas cu\u00e1nto sufr\u00ed yo entonces. Y as\u00ed vengarme. Y si no lo hago, no es s\u00f3lo porque a\u00fan quiera estar contigo, sino, sobre todo, porque no quiero estar solo de nuevo. Y porque a\u00fan te deseo \u2500 la piel bronceada, los pechos blancos y peque\u00f1os, tus piernas redondas,\u2026claro que te deseo \u2500. Pero como te dec\u00eda, ese miedo y esa pasi\u00f3n alg\u00fan d\u00eda morir\u00e1n y entonces, tal vez te pida que te marches, lejos y para siempre.<br \/>\n&nbsp;Rebeca m\u00eda, este es el hombre est\u00fapido y ego\u00edsta al que quieres. Pero no lo sabes porque te est\u00e1s lavando los dientes y ya no me oyes.<\/p>\n<div class=\"blogger-post-footer\"><img width='1' height='1' src='https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/tracker\/15543049-3538949539133885237?l=delibertad.blogspot.com' alt='' \/><\/div>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/feeds.feedburner.com\/~r\/DeLibertadElBlogDeAlbertoGmezVaquero\/~4\/um_yWMoYrEA\" height=\"1\" width=\"1\"\/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tarea de perfilar una novela &#8211; a veces un personaje, un paisaje, un di\u00e1logo &#8211; es agradecida, pero larga. Uno cree terminado el libro y se aproxima a \u00e9l con af\u00e1n de venganza: &#8220;Ahora te vas a enterar&#8221;, le dice. 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