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Poemas

La mutación del amor

 

Hay palabras vedadas en la mutación de amor

palabras sin provisión y sin miramientos.

 

Palabras que son nombres de otro tiempo, lugares de otro tiempo

que reptan en la memoria

que rasgan la desvergüenza

que son escondites, son sótanos

y son ecos.

 

 

Las noches

 

Las noches son almohadas

de palabras que he callado.

 

Las recojo por las autopistas

por las hojas de cálculo,

por las rotondas donde exponen impúdicas

sus cicatrices al sol de la rutina.

Y las guardo y las acuno

y las libro del gentío.

 

Las secuestro de la derrota del cuerpo,

de la iluminación de caudillos

y de la negritud de sus muertos.

Dormida entre sus susurros

siento cómo me acarician

todas esas palabras.

 

Palabras

que no hablan de mí,

sino de otra que sería.

Que sería si no fuese

por lo que son los asedios, los vértigos,

las nóminas y las mañanas.

 

 

V-Mutante

 

Nada queda.

Sólo la hiel

y un alma solariega a la intemperie.

Nada permanece.

Todo es mutante.

 

 

Rebeldía

 

Tengo cuarenta y,

me sobrevivo cada día a la rebeldía de mis células

y a la impertinencia de mis alientos.

 

A veces,

me despliego en retahílas de risas multicolores

que giran engarzadas en caparazones de caracolas.

 

Pero,

me momifico en las miradas

y descanso en la frontera de las sombras.

 

El humor

se repliega en cada nervio, en las dádivas del oleaje

y en las ciénagas de los excesos.

 

Mas todo

se salda siempre en burda evasión,

hacia los confines, hacia las retaguardias.

 

Pues lo único certero,

es que a pesar del esfuerzo, mi intrepidez será espuma,

apenas resto.