Sólo para oír tu voz

He hablado con los vivos y con los muertos.

Sólo para oír tu voz.

Para decir tu nombre en voz alta

he llevado presentes a los vivos y a los muertos.

Sólo para decir tu nombre,

sólo para oír tu voz.

He visto a los vivos y a los muertos.

He hablado con ellos

y he repetido tu nombre.

He escrito palabras, para luego emborronarlas.

He aguardado noches en vela

esperando un día que nunca llegó.

He hablado con los vivos y con los muertos.

Sólo para oír tu voz,

me he despertado llorando,

y me he dormido.

Hay cosas que me dejé en el camino,

hay cosas que te conté dormido.

Que sólo para oír tu voz,

he hablado con los muertos y con los vivos.

Hoy el viento silba feo

Hoy he abierto un cuaderno nuevo y en él tengo escrito:

Hoy el gris ha amanecido furioso, bombardeado, metálico, pasado.

El viento silba feo.

Parece que hoy no fuera un día,

sino un suspenso.

Y el tren que me lleva

galopa por las vías

silba al despedirse y canta durante el viaje

mientras rompe el viento que nos guía.

Parece que no hubiera paredes blancas,

ni sierras verdes, ni árboles negros, ni flores.

Parece que todo lo hubiera roto el viento,

porque el ruido es ancho y pesa mucho.