Muñeca de trapo
Muñeca de trapo
De un sueño despertó
y su ilusión realizó.
Ya no era una muñeca
ni tenía la gran peca.
Ya podía caminar
y sus manos agitar,
cuando abría la boquita
salían ya palabritas.
Ella quería jugar
y en un papel dibujar,
ya no era de cartón
ni su piel era marrón.
Sus ojos al sol miraban
de alegría lloraban,
en su boca una sonrisa
mientras notaba la brisa.
Su amigo era muy guapo
pero el era de trapo,
le dio un besito en la mano
y también fue un humano.