Vídeo del recital organizado el Día Internacional de la Poesía 2010 en Segovia

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Presentación: Temblor de versos

Vaivén de elegía

 

Llegaste al fin, insomne muerte,

en tu sorda zancada perdida.

Aprisa surcaste la azabache estela,

cual lúgubre horizontal de clemencias mecida,

que se turba y se recuesta

en un vaivén de elegía.

Crispante melodía despierta,

ante tal llegada imponente.

Que me trenza en yerta espada

para clavarme en ti, muerte.

Ansiando anudarme a tus pestañas

por mi desorbitada furia, tensadas.

hasta conseguir dejar sus entrañas

en el aire intransitable, ancladas.

Y calmar con gasa de brasas

tu desvalida mirada,

tus ya, imprecisos ojos.

Dejando tan solo de ellos

dos profundos y huecos despojos.

Y alcanzar a lamer, lasciva, tu sangre,

mi incontenible lengua de sable.

(y con tal seductor gesto)

sutilmente surcare, profundo tu pecho.

Lograre tornarme caprichosa mina

reventándome en tu boca.

y entre tus cadavéricos cimientos,

hambrienta carcoma loca.

Y cuando casi extinguida, pidas clemencia,

me descubriré, para ti, de la crueldad,

devota presencia

escarbando en tus sangrientas heridas.

Donde sembrare colmenas de serpientes homicidas.

Y recostada en tal tormento,

allí, vieja amiga, cavare tu lecho.

Tanta ira desgarrando mi consuelo,

me levanta en torrentes de viento

y huracanes de hielo.

Pues desde esta brutal travesía,

solo puedo quedarme donde he llegado

deshabitada y perdida.

Y solo me es posible seguir viviendo,

ante ti

y mis pedazos de odio luchando en su nombre.

Y repito su nombre “ Eduardo”

y descubro dentro, destellos de vida.

Rebusco en su memoria

y tras ella, aun mas vida.

Jirones de pasión en su recuerdo,

claridad inmensa.

Y vida, vida,

mucha vida.

Resbalando en mis ojos

su lindo horizonte perpetuo

y su inextinguible esencia.

Descubro que tan lejos, mi primo…

tan lejos no queda tu ausencia.

Alma en espera

Espero el hueco vació

donde reinventar mis parpados y cada hueso

con preludios continuos

que nacen y se extinguen.

Espero el aire colmado de espacios

donde recrear cada color oportuno

con trazos discontinuos

de tinta y despertares.

Espero como cualquier alma ensimismada

en las horas que busco y me encuentran.

Espero como el alma que no busca nada

y se deja atravesar

por la luz que me alumbra,

por el calor que me alberga.

Espero como el alma abandonada

que encuentra promesas,

o el alma interrumpida

que pierde respuestas.

Espero como el alma siempre desconocida

que se mantiene ajena y quieta.

Espero como el alma que se prolonga

para enraizarse en el fondo de ti.

Espero como el alma que se quiebra

y aprende, al fin, a vivir.

Palabras de tiza

Te vas,

dejando entornada nuestra puerta

y tras ella,

mi destino congelado,

que rompe a hervir,  intermitente,

en los largos transcursos

de cada latido,

que se sienta a esperarte

y prende la luz

de él “después”

de “más tarde”.

Enmudeciendo el estruendo chirriante

que salpica la angustia, en mi cara.

Reposando sobre mis ojos

varios soles ardientes, sobrepuestos,

que te acercan en rápidos recortes

de alcoba desnuda.

Descansando, como entre granos de café,

en el aroma de encontrarte.

Expandiéndose, profunda y lentamente,

en el deleite

de la espera y

de él llegar.

Permanezco inmóvil.

Aguardando la caricia de tu voz

Que siempre acaba por abrazarme.

Esperando, tus dedos de tiza,

escribiendo versos sedientos

sobre mi piel,

que el sudor exaltado

se encarga de borrar,

para volver a reinventarlos y rescribirlos.

Desde tus dedos

hasta mí.

Sin rima, sin métrica.

sólo un profundo agujero

escupiendo palabras benditas

que se dibujan, impacientes, en mi cuerpo.