Camina el viento por la senda de huesos olvidados
en el atardecer de un desierto como otro cualquiera.
Ratifica el cuervo
la victoria sobre el cuerpo encendido,
desgarrando la epífisis del hombre,
declarando la lenta
primacía
de la legión asmodea.
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en el atardecer de un desierto como otro cualquiera.
Ratifica el cuervo
la victoria sobre el cuerpo encendido,
desgarrando la epífisis del hombre,
declarando la lenta
primacía
de la legión asmodea.