RIP MACHO GUTIÉRREZ

Macho, que me acabo de enterar que te has ido. Hombre, y yo tan lejos… ¡Cuánto te voy a echar de menos! La jartá de reír que me pegaba contigo en la peña sevillista, cuando criticabas a Kanouté en su mejor momento, y te daba igual lo que dijera el resto de la concurrencia… De ti aprendí la palabra “cagarrachi”, así como aprendí otros muchos dichos y expresiones de nuestro querido y condenado pueblo, al que se echa muchísimo de menos estando tan lejísimos.

Y cuántos viajes de autobús juntos, viniendo de Sevilla, deseando ver la Carretera en toda su plenitud, esa que junta el Aljarafe con Doñana. Y es que cada vez que uno pisa la estación de Plaza de Armas y ve un paisano, es cuando empieza a sentirse seguro. Y verte a ti con tu boina y tu chaqueta enjuta, acaso como atávica y recia indumentaria que, por más que se encargara de ridiculizarla el cine, nos recuerda nuestros orígenes (unos orígenes que nunca merecen ser despreciados); con tu cara colorada y seria, era una garantía de buena conversación ante un viaje que a tu lado se hacía más agradable y corto, donde se mezclaba el fútbol, las aceitunas, la playa, la fruta, los zorros en el campo, el buen vino y las historias de los bollulleros que ya nos dejaron.

Lo dicho: ¡Cómo te voy a echar de menos! El pueblo entero te va a echar de menos.

Descansa en paz amigo.



Requiem aeternam dona ei Domine.
Et lux perpetua luceat ei.
Requiescat in pace.
Amen.