escritor

Alejandro Ojeda Pérez

Para ti, abuelo

Para ti, abuelo

 

Me cuentas historias, me das

tu vida en gotas que van

llenando mi alma y mi mente,

yo escucho, consciente

de que no siempre vas a estar presente.

Y mientras te miro, y tu voz

la grabo con fuego de amor

en mí, y noto tu sangre;

herencia imborrable…

el mayor orgullo es llevarte

como un estandarte conmigo,

más que un apellido,

ejemplo y amigo.

 

Cuéntame una y otra vez

las historias que ya te escuché,

saca una vez más de tu cartera la foto de la abuela.

Sabes que tu presencia es, y será

cuando ya no estés,

el lugar, remanso de paz donde acudiré,

y ahora abrázame abuelo.

No hace falta decirte cuánto te quiero.

 

Recuerdos que nunca se irán,

veranos que no volverán,

dibujos que tengo guardados,

mis hijos sabrán que siempre estarás de su mano,

con tu bastón y ese sombrero, todo un caballero,

yo siempre te llevo.

Mis padres y la prueba de que el amor existe

Mis padres y la prueba de que el amor existe

 

Eran otros tiempos y lo cierto, también otra forma de actuar,

pero lo que sí es seguro es que no fue fruto de la casualidad.

Él un niño reservado que guardaba dentro mucho por amar,

hay quien lo veía raro, pasa mucho cuando algo es especial.

Nunca le gustó a ella parecerse a nadie, ser solo una más,

y cuando él la miraba podía sentir que no había nadie igual.

5 años no son poco cuando aquel que amas lejos se te va,

más si solo es el principio… pero no importó esperar.

 

Él la vio y supo que era ella,

y luchó contra su timidez,

ella, sí que supo ver su estrella,

y casi sin darse cuenta se fue con él.

 

Y míralos, mucho después, tantos quilómetros detrás…

no hay nadie más,

son el primer y el último beso que han dado de verdad,

porque a pesar de que quedaron tantas cosas por hacer…

¿qué más dará? ¡Si han conseguido demostrar que existe!

¿Ves cómo es verdad? ¿Que sí se puede amar?

¿Que no es un cuento?

Se puede soñar la vida entera,

aunque duelan momentos,

si le pones fe, si pones primero querer.

Ellos lo hicieron, y ya ves,

yo soy testigo y prueba de que es amor.

Reflexiones: de mayor

Reflexiones: de mayor

 

De mayor quiero ser un forastero,

y tener un velero en cualquier mar.

Un coleccionista de “te quieros”

de recuerdos para no olvidar.

De mayor quiero recoger mis alas,

y creer otra vez en reyes magos.

No perderme del camino que llevaba,

distinguir entre buenos y malos.

De mayor quiero envejecer sin prisa

pero sin el miedo que nos da la meta.

Que mi mente vuele solo con la brisa,

libre como una cometa.

De mayor yo quisiera ser ligero,

y tener bien asentadas mis raíces.

De mis triunfos acordarme yo el primero,

y aprender de todas mis cicatrices.

 

Y al mirarme en un espejo darme cuenta que estoy hecho

de todas esas personas que encontré,

cuando eche la vista atrás y me ponga a recordar,

saber que cada segundo aproveché.

De mayor tan solo espero, cualquier noche de febrero,

acordarme de esta canción que hoy escribo.

Repasando mi camino, que tú estés como testigo,

darme cuenta de que sigo siendo el mismo.

 

De mayor espero no tener cajones

llenos de promesas que nunca cumplí.

O de sueños ya perdidos a montones,

ya sin tiempo para poderlos cumplir.

Sin embargo, ojalá me falte espacio

para todas las sonrisas que saqué.

Que no quepan en mi mente los abrazos,

y que me arrepienta de los que no dé.

De mayor espero, aunque suene duro,

tener mil motivos para no morirme,

y el día que se acabe mi futuro,

sonreír al despedirme.

Solo espero tener el corazón lleno,

y vacía la cuenta de cosas pendientes.

Haber conseguido ser feliz con menos,

quedarme por siempre dentro de mi gente.

Reflexiones: sobre madurar y la necesidad de aprobación

Reflexiones: sobre madurar y la necesidad de aprobación

 

De un tiempo a esta parte,

procuro cuidar mejor mi yo

a base de hablarme

de buenos propósitos

para ser mejor.

Quiero cultivarme,

saber más del mundo que me vio

crecer hasta ahora,

pasado de moda,

de rosca y de alcohol,

y ahora sí que quiero ver el sol,

me da vida

con su luz y el amor que guardo

y que es para mí clorofila.

No, no me digas qué debo tener

ni guardar para mañana,

porque ya no se sí estaré,

llámame…

 

llámame lo que quieras,

que ya, no,

que ya no necesito la aprobación

de nadie

para sentirme mejor,

pues me basto yo mismo con mis ganas,

mi energía y la ilusión

que aportan los latidos del corazón,

la mano del que quiera

quererme así, con mis defectos,

mis maneras.

No voy a callarme

¿Sí grita mi alma que he de hacer?

Declaro culpable

a la incontrolable

pasión por crecer.

Y se hace más grande

lo que ha de llegar que lo que fue,

el mundo me llama,

salto de la cama

y he vuelto a nacer.

Reflexiones: sobre el endiosamiento humano

Reflexiones: sobre el endiosamiento humano

No somos tan

ni vencedores ni vencidos.

No somos tan Elegidos.

No somos más

que aquello que decidimos.

Tan sólo agua y camino.

Quizás ahí radique

el grueso del problema.

Creernos más

que el mar y las estrellas.

Endiosamiento que no nos hace bien,

egocentrismo inútil, aquí,

¡en nuestro propio edén!

Sin darnos cuenta de que la vida

es vaivén.

 

Poesía, risas,

y ver colores un atardecer,

miradas y besos que ya no van a volver,

imagen, momento,

la música que toca el viento,

la lluvia en mi cuerpo

tu dedo en mi piel.

 

No somos más

que desnudos hombres, nacidos

de amor, sudor y gemidos.

No somos tan “los salvadores”

más bien, fuimos

en este lienzo incluidos.

Quizás ahí esté la formula,

el teorema;

hacer del mundo vida en nuestras venas.

Regalo inmenso que no queremos ver,

las horas en un paraíso,

nuestro propio edén,

sin darnos cuenta de que la vida es vaivén.

 

Poesía, risas,

y ver colores un atardecer,

miradas y besos que ya no van a volver,

imagen, momento,

la música que toca el viento,

la lluvia en mi cuerpo

tu dedo en mi piel.

Reflexiones: sobre la culpa

Reflexiones: sobre la culpa

 

Te culpaste por aquello que quisiste hacer mejor y se torció.

Te culpaste, por no haber correspondido algún amor, y seguir tu corazón.

Te culpaste por no haber llegado a ser

lo que otros esperaban que serías.

Te culpaste por los miedos y la sed,

por los sueños incumplidos que tenías.

Te culpaste por culparte, y redundó esa sensación de frustración.

Te culpaste, por no ser feliz y ver a gente alrededor que lo logró.

 

Y la culpa va llenando muchos huecos en tu vida,

y la culpa no te sirve, no te guía.

 

Mírate, sigues ahí a pesar de tus fallos,

ya puedes ver hasta dónde has llegado,

a pesar del dolor.

Y los miedos.

Y las dudas.

Y la culpa.

Porque tú eres perfecto así con tu luz.

Reflexiones: cuando me evado…

Reflexiones: cuando me evado…

 

Si alguna vez me ves callado, como fuera de esta piel,
si me sintieras tan ausente que quisieras contactar conmigo y no sabes qué hacer,

sé que puedes sentirte sola en ocasiones junto a mí.
No temas, no voy a marcharme, te necesito más que nunca

mi horizonte es tu perfil.

Tú no te vayas a pensar
que algo funciona mal…
estoy recomponiéndome.
esto no lo suelo contar,
pero tengo un lugar
donde suelo escaparme, muy dentro de mí,
tan dentro, que está lejos de todo lo demás.
Cuando me ves ausente
mirando al infinito,
estoy buscando
algo mío que ahora necesito.
Ese lugar profundo que yo me inventé
esconde mis heridas, también cuando gané.
Ahí sembré mis ganas de amar y que me amaran, y recojo los besos, canciones
y caricias que te doy.
Si me ves perdido estoy
en mi lugar secreto.
Donde todos los miedos
se convierten en ganas.
En mi lugar secreto
donde planté mi amor,
y ahora recojo sueños.

Reflexiones: sobre el atropellado tiempo

Reflexiones: sobre el atropellado tiempo

No soy mejor que nadie en nada,
tan solo tengo miedo y ganas.
Si pudiera comer de tus sonrisas,
vestirme de poesías,
vivir en un café…
¿Quién dicta el camino y las razones?
El libro de la vida
no está bajo la piel.
Intento regalar mi alma,
mi tiempo es tuyo si lo amas.
Hacemos esta vida complicada,
y de noche en la cama repaso qué faltó.
Escucho tantas recomendaciones…
la gente da lecciones…
¡Quiero escuchar mi voz!

Pero me falta tiempo,
tiempo, para perderlo y encontrarme.
Y cada vez
la vida corre más y yo más quiero hacer.
Y me falta silencio, silencio para escucharme
y gritar: ¡que el mundo pare!

Me siento mal si no aprovecho
cada segundo, y no hay derecho.
Yo necesito alimentar mi alma,
poesías y guitarra,
una conversación.
¿Será que esto se está poniendo serio?
Ya no suelto improperios.
¿Será que me hago mayor?

Reflexiones: los límites culturales

Reflexiones: los límites culturales

Cuántas veces escucharás “no puedes hacerlo”…
cuántas veces te lo dirán…
y no debes creerlo.
Cuántas veces escucharás, “no debes, ¡detente!”
Cuestionando la idoneidad de aquello que pretendes.

Cuántas veces cuadriculamos todo,
¡cuidado con el lobo!
Y el miedo o la compostura pueden
frenarnos como espeso lodo.

A veces serán voces ajenas, y otras en tu mente.
Los muros están siempre presentes.
Lo protocolario y lo normal,
los actos, indecentes,
y yo despeinado y con la voluntad de ser feliz constantemente.

Suéltate el pelo y baila como si no hubiera un mañana,
no te quedes con las ganas.
¿Quieres lograrlo? pisa el miedo y ve a por ello
que si fallas tampoco pasa nada,
la vida no acaba, y si tropiezas lo habrás hecho riendo mientras bailabas,
mientras buscabas conseguir lo que querías,
bailemos como locos a plena luz del día,

y que se mueran de envidia los que por miedo no bailaron y quedaron bien ,pero sin alegría.

Tras el parto, a mi mujer, toda mi admiración

Tras el parto, a mi mujer, toda mi admiración

¿Qué te voy a decir
si no existen palabras
que puedan describir lo que siente mi alma?
No lo puedo explicar,
pero voy a intentarlo:
Cuando os miro dormir
se marchan mis diablos.
Esperaba de ti lo mejor de este mundo…
pero me he quedado corto;
con más fuerza un huracán,
inventaste una obra de arte.
De tu vientre nació más amor
del que puede abarcarse.

Y ahora que todo pasó,
recuerdo tus gritos de amor
y os miro embobado.
Ahora que solo empezó
la historia de dos
con ella a nuestro lado.

Nunca vi nada igual,
tanta fuerza escondida…
ni las olas ni el sol, tú creaste la vida.
Esperaba de ti lo mejor de este mundo;
pero me he quedado corto.
Si hay Dios, donde quiera que esté
debe ser como tú ese día,
de tu vientre nació una vida
que es parte mía.